Desde la Barrera

DESDE MI PRISMA por Mila Piedrodr

                                    DESDE MI PRISMA

Ortega Cano, el gran maestro de la experiencia. Señor experimentado en varias lides, agradecido, ecuánime y respetuoso con todo y con todos-.Figura del toreo y de la vida. Ejemplo de templanza y finura.

En los últimos encuentros con la pequeña pantalla, urdía los mimbres de la entrevista con aplomo, entrega y luminosidad, “con luz de mar salinera” según la letra del pasodoble en su honor.

Emana esa sensación de paz interior y de querer todo lo que hace. Gran padre.
Jose Ortega está curtido en la cantidad de versiones que surgieron a lo largo de su trayectoria profesional y vida privada-pública. Los medios en su etapa de madurez removieron sus emociones, esos vaivenes de dolor, soledad y sufrimiento que le proporcionó la vida. Hoy a su edad ha tenido la posibilidad de ser escuchado y así decir quien es Ortega Cano.

Con su sensación de equilibrio  llega como un respiro al espectador, es “profundo como las minas”. ¡ Qué acierto ! Del músico compositor esa canción y qué deleite la interpretación que hizo su gran tesoro de mujer y esposa, Rocío Jurado. ¡Doble acierto!.
Ortega rezuma plenitud y empaque sin duda, por las experiencias en el arte de vivir: el modelo de familia que escogió, las enfermedades de sus seres queridos y la muerte de la Chipionera, la reflexión en su cautiverio, la sintonía con su hija Camila, y el mejor regalo de vida, sin duda, su hijo con su mujer Aldón.

También buen hijo, quiso ser torero para ayudar a su familia. Y consiguió la ambición de ser figura del toreo por contra, la virtud que lo define como persona es la generosidad, generosidad con su adorada madre, generosidad en su matrimonio que supo entender la profesión de artista de Rocío, interpretando el guión que le tocaba, y torero para su afición. Y de nuevo generosidad con sus hijos, con su actual mujer-que le permite irse a la isla- y generosidad con su público, mostrando a corazón abierto su lado humano.

 Jose Ortega Cano hecho así mismo, y como todo lo auténtico un placer. Su presencia genera armoniosidad.

Por todo, el maestro se merece este brindis.

                    Mila Piedrodr.

Foto : Onda Regional

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