Rincón literario de Paco Marín

El Rincón Literario de Paco Marín: “ Lola Oporto”

TÍTULO:     Lola Oporto

AUTOR:     José Antonio Sau

EDITA:      Ediciones del Genal (2018)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15,5 x 23 cm. Número de páginas: 262. PVP: 16,00 €. ISBN: 978-84-17186-89-0

No es muy frecuente que en la novela negra la protagonista sea una mujer, por eso es de agradecer a José Antonio Sau que en Lola Oporto sea una expolicía, metida a detective, quien lleve todo el peso de la trama.

Es un personaje femenino con mucha fuerza, mucho carácter y que pocas cosas le echan para atrás. Situada la trama en la provincia de Málaga… y en la propia Málaga, fundamentalmente, nos trae a la memoria al partido gilista, el GIL, el caso Malaya y tantos casos de corrupción de aquella época y que, por desgracia, sigue en activo en muchos sitios.

De manera clara y trepidante Lola Oporto es la crónica del ascenso y batacazo de un hombre, Emilio Lupiáñez, que  fue lo máximo en su trabajo y quépor la ambición de otro, Jacinto Villa de Losa, lo perdió todo -incluida mujer e hija-…

Emilio Lupiáñez, un hombre caído en desgracia que solo busca venganza, decide asesinar a Jacinto Villa de Losa, a quien considera responsable de su destrucción, y para lograr su objetivo no dudará en hacer lo que tenga que hacer, sin importar las consecuencias. Solo Lola Oporto, una expolicía adicta al café que trata de rehacer su vida como detective privada, podrá detener la furia homicida de Lupiáñez, pero ¿a qué coste?

José Antonio Sau ha compuesto un magnífico puzle donde todas las piezas van encajando perfectamente constituyendo una trepidante historia criminal, incongruente y demencial… manejado todo por Lola Oporto Gallardo.

José Antonio Sau (Málaga, 1980) Periodista y escritor. Trabaja como redactor de Política Municipal en La Opinión de Málaga y, por su labor periodística, ha sido galardonado con el V Premio Ciudad de Málaga de Periodismo y el I Premio de Difusión de la Mediación Judicial de Andalucía.

Ha publicado Cuentos de la cara oscura (Ediciones del Genal, 2015) y La chica de los ojos manga (finalista del XIII Premio Setenil al mejor libro de relatos editado en España) y ha participado en varias publicaciones colectivas y revistas.

Charlamos con José Antonio Sau… una delicia… Gracias…

P.- ¿Quién es José Antonio Sau?

R.- Soy escritor y periodista. Nací en Málaga el 26 de agosto de 1980. Actualmente, desde hace catorce años, trabajo como redactor de Política Municipal de La Opinión de Málaga, diario del grupo Prensa Ibérica. En este mismo rotativo, durante once años, desempeñé las labores de redactor de Tribunales. Además, he pasado por otros dos periódicos y una revista y colaboro con diferentes medios de comunicación audiovisuales y radiofónicos. Por mi labor periodística, que se prolonga ya en el tiempo diecisiete años, he obtenido el V Premio Ciudad de Málaga de Periodismo y el I Premio de Difusión de la Mediación Judicial en Andalucía.

Además de mi carrera periodística, he publicado tres libros: las colecciones de relatos Cuentos de la cara oscura (Ediciones del Genal, 2015) y La chica de losojos manga (La Isla de Siltolá, 2016). Este último fue finalista del XIII Premio Setenil al mejor libro de relatos editado en España. En noviembre de 2018, publiqué la novela negra Lola Oporto (Ediciones del Genal). He participado en diversas publicaciones colectivas y antologías y a finales de abril saldrá al mercado un libro titulado La hora de Bud Spencer, que compendia dos micro novelas o relatos largos editados por Ediciones del Genal en la colección Manguta y en la que participan otros autores como Pablo Aranda, Pedro Pujante o Herminia Luque.

P.- ¿Cuando, cómo y por qué nace Lola Oporto?

R.- Lola Oporto nace de mi experiencia como redactor de Tribunales. Durante una década, he asistido a muchos juicios con jurado y una práctica habitual de los abogados de defensores, en el ejercicio legítimo del derecho de defensa, es alegar una enajenación mental o trastornos del espectro esquizoide o, incluso, el consumo prolongado de drogas y alcohol como circunstancias que explicarían una conducta homicida o asesina. Ello me llevó a preguntarme si es que el ser humano es sólo capaz de explicarse la maldad a través de la enfermedad mental. Si has asesinado a alguien, suelen decir algunos, es que no estás bien de la cabeza, cuando hay toda una corriente filosófica y psicológica que arranca con aquello de que el hombre es un lobo para el hombre y ha sido enriquecida a lo largo de los siglos. Yo me planteé: ¿Puede un hombre, si se dan una serie de circunstancias adversas en un determinado periodo de tiempo, determinar que el culpable de sus males es otro hombre y decidir, en el pleno uso de sus facultades, acabar con aquel? Esa es la pregunta dramática de la novela y la idea inicial que da paso a la trama: un tipo hecho a sí mismo, Emilio Lupiáñez, que ha llegado a la cima de su profesión y ha conseguido el éxito social, económico y sentimental, va a perderlo todo y decide que el culpable de ello es Jacinto Villa de Losa. A partir de ahí, se precipitarán los acontecimientos.

P.- ¿Cuál ha sido su base documental?

R.- La base documental han sido las decenas de juicios que he seguido a lo largo de los años y los crímenes que he cubierto. De hecho, en la novela pueden reconocerse fácilmente algunos casos que han saltado a las portadas de los medios de comunicación, como los asesinatos de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes a manos del depredador británico Tony Alexander King, casos de corrupción policial o Malaya. Todo eso está recogido de las hemerotecas y conforman el trasfondo argumental de la novela.

P.- ¿Por qué la protagonista es una mujer? ¿En quién o quienes se ha inspirado?

R.- Desde hace años pienso que la mujer no ha tenido todo el protagonismo que merece en la novela negra. Desde hace ya décadas, hay inspectoras de la Policía Judicial en la primera división de los distintos grupos de Homicidios y muchas detectives. Por ello, Lola Oporto, que es mi detective (que deja el Cuerpo Nacional de Policía al verse envuelta en una trama de corrupción), rinde homenaje a todas esas mujeres investigadoras cuyo trabajo a veces no se reconoce tanto como debiera. La inspiración sobre el personaje nace de la observación de las mujeres de mi entorno y también de las conversaciones con una conocida que lleva años trabajando en las unidades de élite de un cuerpo policial y conoce muy bien el paño que se agita en la Costa del Sol, que lejos de su cara luminosa esconde otra mucho más inquietante.

P.- A su juicio ¿Por qué, casi siempre, los abogados alegan «enajenación transitoria», «trastorno de personalidad» o «enfermedad mental» para explicar el comportamiento de sus clientes?

R.- En muchos casos, lo alegan porque realmente hay una enfermedad de base que hace que un determinado sujeto vea suspendidas, en un determinado momento, sus facultades intelectivas y volitivas, es decir, el saber y el querer, y comenta un crimen. Para eso están los forenses, que realizan un gran trabajo al servicio de la Justicia. Ahora bien, en algunos casos es una mera estrategia de defensa que busca atenuar una pena. Está dentro de la ley y, como tal, puede hacerse.

P.- ¿Hay que estar enajenado para matar?

R.- Yo creo que no. Existen, aunque no queramos verlo, el llamado crimen a sangre fría, planificado meticulosamente y llevado a cabo con una pulcritud criminal sin parangón. Hay gente que decide, pocos por suerte, que la única solución a una situación sin salida es dar muerte a otra persona. Luego puede haber diversas circunstancias que arrojen luz sobre el caso concreto, pero no me cabe duda de que la maldad es un factor determinante en la comisión de muchos delitos dolosos.

P.- ¿Quién es su referente en el género negro?

R.- Casi tendría que hablar de referentes: uno indudable es el sueco Henning Mankell y su serie sobre el detective Wallander. Entré gracias a él al universo de la novela negra, que luego enriquecí con la lectura de otros muchos como Markaris, Vázquez Montalbán o el gran Philip Kerr. Por supuesto, he leído a los grandes del género, Chandler, Hammet y Thompson. Y, actualmente, destacaría a Carlos Zanón y Clara Peñalver. 

P.- ¿Qué opinión tiene de los festivales de novela negra?

R.- Me parece que tienen una importancia capital en la promoción y reconocimiento social del género, además de ayudar a crear una industria y a fidelizar lectores. Creo que hoy la novela negra española no podría entenderse sin estos festivales, que además sirven para dar a conocer nuevos nombres a los que, de otra forma, no se les prestaría atención.

P.- ¿Qué prefiere, en una historia, psicología o sangre? ¿Cuál es su arma preferida a la hora de matar?

R.- Bueno, yo personalmente prefiero la psicología, trabajar la deriva narrativa de los personajes, que suelo situar en situaciones límite, al borde de precipicios personales, es una de mis armas. Trato de reflejar las contradicciones internas que tienen todos los seres humanos. Muchas veces parece, leyendo determinados libros, que sólo nos agrupamos en dos categorías: dionisíacos y apolíneos. Por tanto, trabajo mucho la psicología de los personajes y la tensión psicológica de la propia trama. Claro, al ser novela negra siempre hay un reflejo de la sangre, que es la constatación de que un crimen sin resolver ha sido cometido, pero habitualmente juego más, como he dicho, con la psicología de los personajes y el ritmo narrativo para crear tensión argumental. Mi arma preferida, sin duda, es la pistola.

P.- ¿Cuáles son sus géneros y autores favoritos? ¿Qué está leyendo ahora mismo?

R.- Pues ahora mismo estoy leyendo Los mares del Sur, de Manuel Vázquez Montalbán, su novela negra sobre Carvalho más reconocida. Y El arte de llevar gabardina, una colección de relatos de Sergi Pamies, en Anagrama. Como ya comenté antes, sigo escribiendo relatos y es algo que nunca dejaré de hacer, porque me siento muy cómodo en ese género. Si tengo que destacar varios autores, serían Pedro Ugarte, Paul Auster, Haruki Murakami o Javier Cercas, entre otros muchos.

P.- Como lector, prefiere: ¿Libro electrónico o papel?

R.- La verdad es que uso de forma indistinta ambos formatos y con ambos me llevo bien, aunque el romanticismo del papel aún sigue atrapándome.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- Soy poco maniático y algo caótico. Si algo debo destacar, es que soy un escritor de brújula y planifico poco, dejo crecer a los personajes y espero que me sorprendan o emocionen. Ello también ocurre con el horario, de forma que he llegado a escribir relatos delante del ordenador del trabajo en un tiempo muerto. Tal vez, la única manía que tengo sea recoger en las notas del móvil todas las ideas que voy teniendo, luego las imprimo y las agrupo en una carpeta, esperando que florezcan. Ah, y odio corregir, aunque es necesario, claro.

P.- Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha contado hasta ahora.

R.- Bueno, en la presentación de Lola Oporto una señora a la que no conocía de nada llegó hasta la mesa en la que firmaba los libros para decirme que estaba contando la historia de su vida. La mujer, que según parece no estaba en sus cabales, fue bastante insistente en sus argumentaciones, pero finalmente todo quedó en una anécdota.

P.- Venda su libro ¿Por qué hay que leer Lola Oporto?

R.- Lo primero que me gustaría decir es que creo que el lector pasará un buen rato, y esa es la primera emoción que trato de suscitar. En segundo lugar, la trama es vertiginosa casi desde el principio y, cómo no, es una buena oportunidad para reflexionar sobre las zonas oscuras que nos acechan a cada uno de nosotros. Si nos vence esa parte que no nos gusta, si dejamos de lado la luz, las consecuencias pueden ser imprevisibles, como le ocurre al tipo que va a desencadenar una locura homicida para cobrarse lo que él cree justicia. Creo que es un buen espejo en el que mirarnos y tratar de determinar cuáles son nuestros límites. Los lectores, muchos de ellos, dicen haber leído la novela en un día, lo que es una buena señal, sin duda.

P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- Pues ahora estoy en un parón creativo voluntario, porque he trabajado a gran ritmo en los últimos cinco años. Tengo dos libros de relatos y uno de microrrelatos inéditos, que irán viendo la luz a lo largo de los próximos años. Los dos primeros pertenecen, también, al género negro. Y en apenas unos días sale a la calle un librito con dos nuevos cuentos, La hora de Bud Spencer, que espero sea del agrado de los lectores.

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