Rincón literario de Paco Marín

Rincón Literario de Paco Marín: “Cuentos de miedo para jóvenes valientes”

TÍTULO:     Cuentos de miedo para jóvenes valientes

AUTOR:      Paco López Mengual

EDITA:       Alfaqueque (2020) -Colección ACEBUCHE-

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 13,5 x 21 cm. Número de páginas: 144. PVP: 12,00 €. ISBN: 978-84-949252-6-9

Hace, ya, muchos años que Paco López Mengual me conquistó como lector de sus narraciones… al tiempo que me permite presentar sus obras en la ciudad de Cartagena. No hay duda que estamos frente a un autor con mando y plaza en diversos géneros… novelas, relatos, libros de viajes, relatos infantiles amén de cuentos de misterio y ‘terror’. De momento no pongo reparos a ninguno de sus trabajos. ¿Qué objetar sobre Maldito Chino, por ejemplo? Ahora bien, cuando una historia, El mapa de un crimen, contiene esta frase: «Un domingo de 1952 la navaja de un barbero cortó el aliento de un tranquilo pueblo de Murcia», pensé ‘aquí hay madera’… y sin parar, hasta hoy que nos deleita con Cuentos de miedo para jóvenes valientes.

Quién no ha sentido escalofríos al escuchar historias reales de personas que han sido enterradas aún con vida, de muertos que habitan entre los vivos, de alobados, de fatídicas apuestas, de indicios que predicen tu muerte, de casas con fantasma, de asesinos en serie, de ladrones que profanan tumbas para robar a los difuntos. En Cuentos de miedo para jóvenes valientes, el autor recoge quince historias verdaderas para ser contadas en esas noches en las que un grupo de gente se reúne alrededor de hechos misteriosos para los que no encontramos explicación.

Quince cuentos quince. Quince pequeñas obras de arte. Yo voy a lanzar pequeños trailers de cada una… el resto es cosa de ustedes, o sea, lean Cuentos de miedo para jóvenes valientes…

Una tumba vacía: ¿Ves esa tumba? Aunque lleva tallado en la lápida el nombre de Arturo Conesa, nunca ha cobijado a un muerto en su interior. Siempre ha estado vacía.
La estudiante: Aún huele a ella, dijo suspirando. Pero al momento, puso un gesto extraño y preguntó: ¿Pero, cómo ha llegado hasta usted este pañuelo? La enterramos con él al cuello. Este pañuelo estaba en el interior de su ataúd.
El hombre lobo: Una noche, lo siguió al monte y lo vio entrar en una cueva escondida, pero, cuando se asomó, lo que encontró allí fue una horrible criatura cubierta de pelo.
La apuesta: Estaban a punto de dar las doce: era la hora de prepararse para cumplir la apuesta. Sacó el martillo, el clavo y el papel.
La casa maldita: Hoy, la casa de Díaz Cassou es visitable. Si tienes suerte, hasta te puedes topar con sus fantasmas.
San Pascual Bailón: San Pascual Bailón es un santo relacionado con la muerte… Si una persona le reza un Padrenuestro cada noche, el santo le promete avisarle de su propio fallecimiento.
Enterrados vivos: Lo que descubrieron al destapar el féretro fue escalofriante. El cadáver estaba bocabajo y con el vestido hecho jirones.
Zanahoria: El niño nunca negó que hubiese sido él el asesino, pero siempre sostuvo que lo había hecho instigado por su amigo invisible…
El tío Saín: A veces, mis padres me advertían de que el siniestro hombre acababa de ser visto por los alrededores del pueblo.
El trajecito de marinero: El niño fue amortajado y enterrado con un trajecito de marinero… Pero al mirar a la cuna, llena de espanto, descubrió allí a su hijo, ataviado con el trajecito de marinero.
La gorra de béisbol: La sorpresa fue enorme cuando otros dos médicos denunciaron haber atendido a varias mujeres con el mismo sueño del hombre de la gorra de béisbol.
Petiso Orejudo: Siempre acudía a los velatorios para cerciorarse que estaban muertos (los que él estrangulaba con una cuerda) y regocijarse con el dolor creado entre sus familiares.
Sor Luisa: Aprovechando el vano de una puerta ciega, se colocó a la hermana embarazada en el estrecho hueco y se levantó un nuevo tabique, dejándola encerrada en su interior… muriendo por asfixia y hambre.
El ladrón de cementerios: Paseando por el centro de la ciudad, quedó aturdido cuando descubrió en el escaparate de una joyería un anillo idéntico al que llevó puesto durante toda su vida su difunta madre… a la que enterraron con aquella preciada joya.
Angélica: El cristal de mayor tamaño salió disparado como un proyectil y se clavó en el cuello de Angélica que, ante la mirada impotente de sus amigos, murió desangrada en pocos segundos.

 

Paco López Mengual (Molina de Segura, Murcia, 1962). Mercero y novelista. Ha publicado siete novelas: La memoria del barro, El mapa de un crimen, El último barco a América, Maldito Chino, El grafiti del Cid, Ejecutar a Otto Maier y Yo, don Juan Manuel; cuatro libros derelatos: La mansión de los mutantes, La pistola de Hilarito, Un paseo literario por calles de Murcia y Crónicas y romances de Murcia; dos libros de viajes: Recuerdos de Lisboa y Unos días en París. Un libro de relatos infantiles: ¿Te cuento un cuento? Ahora ve la luz Cuentos de miedo para jóvenes valientes, una nueva incursión en la narrativa juvenil.

La novela El mapa de un crimen está traducida al portugués.

Es miembro de la Muy Noble y Muy Leal Orden del Meteorito.

Departimos tranquilamente con Paco López Mengual en Molina de Segura… ¡un placer!

P.- Por favor, refresque la memoria de algún despistado: ¿Quién es Paco López Mengual?

R.- Es un mercero de Molina de Segura que, de cuando en cuando, escribe; un enamorado de la literatura y de la tradición oral de contar historias.  

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace Cuentos de miedo para jóvenes valientes?

R.- Aunque era un niño miedoso, siempre me ha gustado escuchar historias inquietantes, de esas que horas después, en la soledad de tu dormitorio y con las luces apagadas regresaban a tu mente y volvían a estremecerte.

Un día me decidí a recopilar quince de esas historias que me atemorizaban durante la infancia y la juventud y escribirlas en un tono de literatura oral. Creo que es un libro que puede servir de guía para amenizar las veladas de jóvenes, durante las noches oscuras.

P.- ¿Basados en…?

R.- Las quince historias que narro en el libro proceden de leyendas urbanas, historias reales y cuentos muy enraizados en la cultura popular. Como he comentado, se trata de narraciones que me impactaron en su día y que ahora compruebo que siguen conmoviendo a los jóvenes actuales.

P.- De los quince cuentos ¿cuál es su favorito y por qué? No vale decir… ‘todos’.

R.- Aunque no soy creyente, sí soy muy santero. Desde niño, he crecido escuchando la historia de San Pascual Bailón, al que se le ha tenido mucha devoción en Molina de Segura a lo largo del siglo XX. La peculiaridad de este santo radica en que, si tú le rezas un padrenuestro cada noche, él se compromete a avisarte de tu propia muerte o de la de un ser querido con tres días de antelación. Y lo hace propinando tres golpes secos en la ventana de tu habitación o en la puerta de tu casa –toc, toc, toc-. Mi pueblo está lleno de testimonios que certifican la autenticidad de esta leyenda. Yo pase muchas noches de mi infancia, tapándome con fuerza los oídos para no escuchar los tres golpes.  

P.- ¿Dónde se encuentra más cómodo: Mercería, escritura o paseando y enseñando rincones oscuros y olvidados?

R.- La verdad es que llevo una vida un poco ajetreada, pero intento disfrutar de todo lo que hago. La mercería es mi mundo, donde paso muchas horas y me relaciono con mucha gente. Pero a lo largo de la semana siempre saco tiempo para escribir, para acudir a centros de enseñanza donde han leído alguno de mis libros, para realizar recorridos narrando historias en Murcia, Molina o en el cementerio de mi pueblo, para leer, para ver cine, para cuidar de mi jardín, para viajar, para salir de cañas con mis amigos… Si no vas a disfrutar con algo, mejor que no lo hagas.

P.- De los géneros literarios que cultiva ¿con cuál disfruta más?

R.- A mí me gusta contar historias. Y cada historia me pide un formato diferente, un género distinto para narrarla. Excepto la poesía, para la que se requiere un talento y una sensibilidad de la que no dispongo, creo que he tocado todos los géneros. He escrito novelas, libros de relatos y de viajes, cuentos infantiles, teatro, guion de cine, artículos periodísticos…  

P.- ¿Cómo está llevando este modo de vida «raro» que nos ha traído el bichito?

R.- La verdad, muy preocupado por las consecuencias económicas y sociales que nos va a traer cuando pase el problema sanitario (si es que pasa). Hemos tenido dos meses cerrada la mercería. Mi familia no llegó a cerrar la tienda ni un sólo día durante la Guerra Civil; esto ilustra la dimensión de la tragedia. Y la preocupación se acrecienta cuando pienso en el mundo de la cultura: es el sector al que más le va a costar despegar. Yo que soy un consumidor de cultura, vivo desesperado sin presentaciones de libros, cine, conciertos, teatro, quedadas, recorridos turísticos, viajes culturales… Un desastre.

P.- ¿Habrá relatos «de miedo» con el Covid-19 como protagonista?

R.- No sé si con esto se podrá hacer literatura, pero es que la realidad ha superado a cualquier ficción.

P.- Venda su libro, ¿por qué hay que leer Cuentos de miedo para jóvenes valientes?

R.- Aunque nos resulte extraño, pasar miedo es uno de los grandes placeres del ser humano. Para corroborarlo, tenemos grandes títulos de la literatura universal, exitosos best seller y algunas de las películas más taquilleras de la historia del cine. Creo que el joven lector puede pasar un buen rato con estos cuentos en las manos y que le van a servir para narrarlos ante amigos en veladas nocturnas.

Y aunque es un libro enfocado a jóvenes, también pueden disfrutar de él los mayores, recordando los miedos de su infancia.

P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- A finales de octubre, estrenamos “Malnacido” una obra de teatro basada en la vida real de Romasanta, un hombre lobo gallego, un asesino en serie que acabó con la vida de, al menos, trece personas. Y en diciembre, publicaremos Historias de mostrador, una selección de artículos que narran anécdotas ocurridas en mi mercería y que he ido publicando durante años en La Opinión y narrando en la Cadena Ser. Esto es a corto plazo… A ver si escampa el “bicho” y con el panorama más despejado podemos hablar de los proyectos a medio plazo, porque los hay… jajjaja.

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