CASTILLO DE SAN JULIÁN, A VISTA DE PÁJARO

CASTILLO DE SAN JULIÁN, A VISTA DE PÁJARO

CASTILLO DE SAN JULIÁN, A VISTA DE PÁJARO.

Prometo no volver a ponerme límites, porque las cosas poquito a poco se consiguen, y vaya si lo conseguí el sábado pasado. ¡ Subí al monte de San Julián!, y no, no es ninguna tontería, porque es el de mayor altura de todos los que tenemos cerquita a nuestra ciudad, con 292 metros de cota más alta.

Y muchos diréis, ¡ni que hubiera hecho la ruta de las fortalezas!, y no, no la he hecho, pero cada uno sabe cuáles son sus limitaciones, y dentro de ellas en la vida siempre hay que mirar al frente e intentar dar un paso más.

Fui por el interés de disfrutar de la fortaleza que tantas veces observé desde abajo, y si queréis que sea sincera, casi al principio, donde hay una especie de lago con agua estancada miré hacia arriba y dije, me doy la vuelta.

Pero respiré y pensé, para y descansa las veces que necesites. Así que entre eso y que de repente el cielo se nubló y las gotas de lluvia empezaron a caer sobre mí….

Decirme, ¿hay algo mejor?, así que con la música de la película de Rambo en mi cabeza, y sobre todo con el consejo de mi acompañante de que no hablara en la subida, de repente me sentí más orgullosa de mí misma en muchos años.

Y cuando llegué a la cima y me acerqué al borde, me quedé más muda de lo que estaba, viendo semejante paisaje.

¡Cómo cambian las cosas según desde donde se observan! Inhalé todo el aire que pude, suspiré ante tal espectáculo y después aproveché para hablar todo lo que no había hablado en la subida, a hacer fotografías, a preguntar qué era todo aquello que tenía ante mis ojos y echando de menos a mi amigo Juan Andrés, porque con él todo hubiera sido distinto. Es un pozo de sabiduría en esta materia, y  hoy aunque en la distancia, me ha enseñado y ayudado en muchas cosas.

Por ejemplo, que todo lo que me llamaba la atención que parecía flotar sobre el mar,  era el atraque de metaneros de la planta de regasificación de Enagás.Menudo paisaje, menudo lujo todo lo que tenemos en nuestra ciudad, siempre nuevos rincones para descubrir o para sorprendernos al volver a verlos desde diferentes perspectivas.