LOS GUARDIANES DEL PATRIMONIO

LOS GUARDIANES DEL PATRIMONIO

LOS GUARDIANES DEL PATRIMONIO

Había comenzado diciembre con días lluviosos. Pero eso no frenó la ilusión que tenía contenida desde aquel final de septiembre cuando me crucé con alguien especial. Supe que detrás de ese chico sencillo y de mirada transparente y bondadosa, había una historia entrañable de esfuerzo, trabajo e ilusión.

Llegamos por un camino de esos que el navegador del coche a veces elige para hacerlo todo más complicado. Pero mirando el lado bueno de las cosas, tuvimos la oportunidad de adentrarnos en lo más profundo del Campo de Cartagena. Y el regalo de llegar con el tiempo suficiente para disfrutar de ese cielo de atardecer, alejados de la contaminación acústica de la ciudad.

Había silencio, se respiraba paz.  Aparecieron los viñedos ante nuestros ojos con ese aspecto que lucen los que reciben mimos.