ES DOMINGO, VAMOS A LOS CABALLITOS

ES DOMINGO, VAMOS A LOS CABALLITOS

ES DOMINGO, VAMOS A LOS CABALLITOS

Que levante la mano quién daría  lo que fuera por volver a recorrer “el muelle” un domingo por la mañana en familia para ir a “los caballitos”.

¡Cuántos años de recuerdos inolvidables! Aquello tenía la magia especial que no he vuelto a respirar en ninguna otra feria de atracciones.

Y es que ese lugar era alegría, diversión, música, luces y caras felices de niños muy bien arreglados cogidos de la mano de sus padres para disfrutar de una bonita mañana de domingo.

Yo era de las asiduas a ese paseo dominical, y por aquel entonces vivía en el barrio de Santa Lucía, por lo que a veces bajábamos caminando, pasando por “la pescadería”, y en seguida estábamos allí, tropezándonos de lleno con el Kiosco de “Félix el Marrano”.

A partir de ese momento comenzaban las dudas sobre qué atracciones elegir, si cambiar el algodón de azúcar o la manzana de caramelo por un “viaje” extra….

Otras veces bajábamos en coche, y entonces empezábamos el paseo por el lado opuesto, entrando por el restaurante Mare Nostrum , con aquella ilusión especial que nos hacía a todos asomarnos a la cristalera donde las langostas parecía que posaban para nosotros.

Daba igual por donde empezaras, adultos y niños éramos los protagonistas de un ir y venir de un lado al otro, de saludos continuos y de ir saltando, en mi caso, jugando a aquello de “sólo puedes pisar los adoquines blancos”.