REVÓLVER SE ASOMA A LA VENTANA DE EVA EN MARES DE PAPEL

Eva
Eva
REVÓLVER SE ASOMA A LA VENTANA DE EVA EN MARES DE PAPEL

REVÓLVER SE ASOMA A LA VENTANA DE EVA EN MARES DE PAPEL

 

Yo que recorro los mares y que palmo a palmo el mundo de un confín a otro confín…

Tú serás mi último puerto para amarrarme a tu alma y solo yo vivir en él.

Faro que alumbras el mundo, alumbra mi vida.

Sí, así voy de verano en verano, recorriendo los Mares… de papel. Y sí, será mi último puerto, el que me vio crecer, el que observaba esos centímetros de altura que iba ganando cada verano, esos amigos que fui conociendo.

Y el Faro, testigo de amor infinito, donde todavía flota en el aire la alegría de aquella noche donde…

Oye, parece que la hora de la siesta me pone sensiblera, o nostálgica. Y quizá debería de aprender de la persona de la que os voy a hablar hoy, que me confesó que no era nada nostálgico, que se centraba en lo que pasaba ahora.

Es bonito e imparable el cartel de este año en Mares de Papel. Detrás lleva un trabajo increíble, y nos llena el corazón de alegría junto al mar. Además, es que vienen familias enteras. Padres e hijos disfrutan de los artistas, e incluso los abuelos. Porque al final, este festival que el Ayuntamiento de Mazarrón nos ofrece, une a varias generaciones bajo el arropo del mar y la cultura.

Los que me conocéis sabéis que soy muy puntual. Pues vaya, que el promotor de Visual Event me citó a las nueve y cuarto, y un listo había aparcado detrás de mi coche… Vamos, que llegué siete minutos tarde para encontrarme con el artista al que iba a hacer la entrevista. Menos mal que Manolo Sotomayor me conoce y sabe que soy formal, que si no, hoy no podríais disfrutar de una noche, así de bonita.

Carlos Goñi, de Revólver, me atendió con un cariño especial. Tranquilo, se hidrataba en una noche calurosa, para darlo todo en el escenario.

Ha formado parte de mi adolescencia, y hay bastantes canciones que están incluidas en la banda sonora de mi vida. Además, Carlos y yo tenemos un amigo común muy especial.

 

Me abren la puerta. Carlos dice que no quiere posar. Ja, ja. ¡Pero si yo soy de lo más espontánea y lo que vamos a hacer es charlar y disfrutar de ese momento, que es un regalo!

 

Carlos, te voy a confesar algo. Yo soy de esa generación de El roce de tu piel, El faro de Lisboa, El Dorado…, pero cruzarme en el camino de tu nuevo disco LA 03010, me ha abierto una ventana a historias muy bonitas. Has creado a Marcial Cuartero, y me ha gustado eso de somos errores vestidos de aciertos. ¿Ese reencuentro con la infancia es algo que necesitabas para cerrar el círculo?

No, no hay nada de catarsis en esta historia. El círculo que me quedaba por cerrar era el de volverme a vivir a Madrid, porque siempre me he sentido un madrileño en el exilio y mis padres me obligaron a exiliarme con ellos cuando tenía siete años. Ya hace prácticamente diez que vivo en Madrid. Siempre digo que me he tirado en Valencia cuarenta años de paso.

Yo con mi infancia no me llevo demasiado bien, y no me voy a llevar mejor ahora por haber hecho este disco. De hecho no me llevé muy bien hasta los 18 o 19. No es un período de mi vida que me sienta especialmente confortable. Pero sí que es verdad que es de una parte de mi vida de la que había hablado muy poco, solo en dos o tres canciones.

 

 

Vaya, Carlos, pensaba que había esa nostalgia, esos recuerdos…

A ver, no, no. Pongamos las cosas claras. No hay nada de nostalgia y no hay nada de melancolía.  Yo no echo de menos nada. Lo único que echo de menos de aquella época es que estaba todo por hacer. Y ahora mismo, es obvio por la edad que tengo, que llevo hecho más de lo que me queda por hacer. Aunque estoy genial de salud y de ganas de hacer cosas.

Pero es muy bonito eso que dices, porque a mí me encanta reencontrarme con vosotros, los músicos de mi adolescencia que seguís al pie del cañón, con proyectos, con canciones nuevas. Porque por desgracia yo creo que la música que nace ahora, es difícil que siga dentro de cuarenta años.

No lo sé, hay grandes grupos, sobre todo aquí en Murcia.

Pero yo creo que no es solo aplicable a músicos, sino a cualquier persona. Pienso que uno está tan vivo como vivos están sus proyectos. Si no tienes proyectos, ya me dirás que tienes.

Me encanta eso que dices, Carlos. Yo lo repito mucho, a la gente que tengo cerca, pero hay quien no está hecho más que para llevarse por la inercia y la rutina y ponen excusas baratas a por qué ellos no hacen lo que hacen otros.

Pero sigamos. No eres mucho de conservar recuerdos, pero ¿hay alguna guitarra especial que conserves con un cariño diferente?

No, soy muy poco materialista, aunque me encanta lo mejor, como a todos. Pero soy muy poco de acumular cosas. Tengo muchas guitarras porque uso muchas guitarras, pero no soy coleccionista de guitarras. Yo mis guitarras no las vendo, las regalo a amigos y gente que quiero mucho. Aunque hay una guitarra que lleva conmigo cuarenta años.

¿La has traído hoy?

No…

¿Cuándo hablamos de Revólver, sientes que hablamos de ti mismo, de una banda o de un proyecto?

Nunca ha sido una banda. A mí Warner me dijo si quería llamarle a ésto Carlos Goñi y le dije que no. Y le puse un nombre… Sí que intenté que fuese un sustantivo, que no hubiese pluralismos, que no implicase cuánta gente había dentro del proyecto…

 

 

 

Si mañana tuvieras una hora sin cámaras, sin gente, para volver a tu barrio de Los Ángeles en Alicante, ¿cuál sería el primer sitio que querrías visitar?

Ya lo hice hace tres años, cuando me estaba documentando sobre algunas cosas que las tenía con niebla por encima… Sigo teniendo muchos amigos allí y llamé a uno de mis amigos, José Antonio, un batería extraordinario, y le dije, José, me tienes que hacer un favor. Voy a pasar tres días en Alicante y quiero que te liberes la agenda, cojas el coche y yo te voy diciendo dónde quiero ir.

Y me recorrí Alicante, por sitios muy concretos…

¿A veces te decepcionas cuando vuelves a esos sitios? Porque a mí me ha pasado. Y también me ha hecho gracia, porque en varias canciones de este último disco nombras el Bingo del Riscal. ¿Sabes que yo viví un tiempo de mi trabajo en banca, en los apartamentos del Riscal?

Estaba muy bien ese sitio. La historia del Bingo del Riscal es muy… nunca llegué a trabajar en él, pero nos faltaría mucho tiempo para contártela.

Me quedo con las ganas, además de que no te quiero robar más tiempo.

Hay otra cosa que me encanta de otra de tus nuevas canciones, King’s Road. Escribimos un cuento tan de cuento, sin futuro pero tan oro de Ley…

¿Qué cuento tienes pendiente todavía por contar?

Pues mira, cada vez que termino un disco, pienso que no voy a ser capaz de volver a escribir otro. Que a lo mejor me viene ese período de sequía que les pasa a otros. Pero a mí nunca me ha pasado. Saco un disco cada dos años. Ya son 22. ¿Qué me queda? Pues, Eva, técnicamente tengo un montón de proyectos que ojalá me dé tiempo a hacerlos, porque son muchos. Y de escribir, pues contarte que ya he empezado a escribir un disco nuevo, y este salió hace dos meses y medio.

Eso es un poco como lo que dice nuestro amigo común, David Summers. Que cada día hay que escribir algo, lo que sea, para mantener la mente despierta y activa. Imaginar, crear…

Escribir tiene poco de romántico o cool o cualquiera de esas cosas. Escribir, básicamente es un proceso de elección. A veces oímos eso de que existe el pánico a la hoja en blanco y eso es fácil. Yo puedo escribir veinte páginas, el problema es que primero tienes que escribir lo que no vale para luego encontrarte con lo que vale. Por lo cual es un hábito. Tengo el radar puesto las 24 horas al día.

¿No vas por la calle a veces fijándote en esos detalles…?

Voy por la vida, por la vida.

A mí me pasa, voy fotografiando sin cámara, escribiendo sin ordenador…

Yo creo que debe ser un poco horrible vivir conmigo porque soy un poco intenso. Soy muy pasional para todo. Es la manera en la que he decidido vivir.

Yo también soy pasional e intensa, así que deseo que esta noche contagies esa pasión en el escenario y hagas feliz a mucha gente. Porque la música mueve el mundo.

Yo quiero que cuando vuelvan a casa no digan que han visto el concierto de Revólver, sino que han estado conmigo esa hora y media.

 

 

Voy a aclarar esto último que dice Carlos, sobre la hora y media de concierto. ¡Tres horas! Increíble. No le faltó detalle. Anécdotas, ilusiones, canciones de entonces, de ahora, y una petición especial de Jorge Durán, concejal de cultura, que hace unos años le dijo a Carlos que le traería de nuevo a Mazarrón. Y Jorge tenía otra ilusión, que cantara en este agosto de sol y sal, El Peligro. Y, vaya, no iba en el repertorio. Pero a Carlos no se le escapa detalle y casi terminando, todos pudimos cantar y sentir aquello de…

Y correr dicen que es cosa de cobardes, pero todos somos carne de cañón. Yo lo soy y no me importa confesar que más que nadie, pero aquí ¿quién no es cobarde por amor?

 

Disfrutad, siempre. No dejéis nada para después. Porque como canta Revólver,

Si queremos que Dios se retuerza de risa en el suelo, hagamos un plan.

 

 

 

 

LA VENTANA DE EVA

EVA GARCÍA AGUILERA

Comentarios