Rincón Literario: "Islas Menores"
TÍTULO: Islas Menores
AUTOR: José Antonio Corrales Ponce de León
EDITA: Distrito 93 (2026, mayo)
Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15 x 21 cm. Número de páginas: 456. PVP: 21,00 €. ISBN: 979-13-88134-14-2
He de reconocer que si sumamos intriga, misterio, investigación y denuncia medioambiental el resultado es una lectura imposible de dejar.
Caminamos con Ariel y Rómulo por playas, montes, calles no muy seguras y al mismo tiempo nos vamos preguntando y razonando “¿Qué será y por qué?”.
Muy interesante el planteamiento que, el autor, hace del problema de contaminación del Mar Menor.
Mejor que mis impresiones, lean las declaraciones de José Antonio Corrales. Y, bajo ningún concepto, no dejen de leer “Islas Menores”. Gran novela.
«¿Creías que unas vacaciones podían ser seguras? Para el detective Ariel Gil y su compañero Rómulo Noguerón, lo que debía ser un descanso junto al Mar Menor se convierte en un descenso al corazón del crimen y la corrupción. Tras “Barrios de Sangre” y “La penumbra de Miranda”, las anteriores novelas de la serie del detective Ariel Gil, “Islas Menores” se presenta como una novela negra intensa y adictiva, donde el crimen, la denuncia social y un protagonista marcado por la pérdida te atraparán desde la primera página y no te soltarán hasta el final.»
Unas vacaciones junto al Mar Menor era lo que más ansiaban el detective Ariel Gil y su ayudante, Rómulo Noguerón. Sin embargo, lo que debía ser un paréntesis termina convirtiéndose en un descenso a lo peor del crimen y la corrupción.
Cuando varias desapariciones y asesinatos sacuden la zona, Gil y su compañero Rómulo Noguerón se ven arrastrados a una investigación donde nada es lo que parece. El desastre ecológico del Mar Menor no es solo el telón de fondo, sino la prueba visible de un sistema podrido: políticos, empresarios agrícolas y viejos intereses dispuestos a todo para que la verdad no salga a la luz.
A medida que el cerco se estrecha, Ariel Gil comprende que este caso tendrá un precio personal demasiado alto. Islas Menores es una novela negra actual, intensa y adictiva, que combina crimen, denuncia social y un protagonista marcado por la pérdida, en una historia que atrapa desde la primera página y no suelta hasta el final.
José Antonio Corrales Ponce de León (Elche, 1965). Es inspector de policía local, licenciado en derecho y diplomado en criminología. Durante los años 90 desempeñó su tarea en un servicio de seguridad ciudadana del que acopió impactantes experiencias. Dirige en Radio UMH el programa «Dossier Crimen», dedicado al género negro y a la música jazz. En el ámbito literario ha sido: Ganador del IV Concurso de Novela Negra A Sangre Fría 2020, con “Robar, matar y destruir” (Ápeiron Ediciones, 2020). Finalista del Premio Icue Negro 2021, con la misma novela. Autor del libro de relatos, “Te cambio mi vida” (ediciones Frutos del Tiempo, 2019). Finalista de la XII Edición de Relatos Urbanos 2018 (ECU, 2019). Autor invitado en la Semana Negra de Gijón 2020. Finalista del Premio Café Marfil (Elche, 1991), con el poemario “Elinda y el recuerdo”.
Bienvenido, de nuevo, al Rincón Literario… Gracias…
P.- Por favor recuerde, a los despistados, quién es José Antonio Corrales.
R.- Soy un escritor que se gana la vida como Intendente de la policía, lector insaciable, y contador de historia desde la infancia y juventud. Unas historias y creaciones que fructificaron en el año 2019 con mi primera publicación, el libro de relatos “Te cambio mi vida”. Un conjunto de nueve relatos que me tuteló y prologó mi maestro y gran amigo, el escritor Mariano Sánchez Soler. Al poco de esa primera publicación, tuve la fortuna de conseguir dos galardones muy importantes para mi trayectoria literaria, por la novela “Robar, matar y destruir”, pues resulté ganador del Concurso “A Sangre Fría” 2020 de novela negra, y finalista en el Concurso Icue Negro de 2021 patrocinado por Cartagena Negra. Durante estos años he creado la serie Detective Ariel Gil con las tres novelas de la serie: “Barrios de Sangre”, “La penumbra de Miranda” e “Islas Menores”, y entre estas, la publicación de una quinta novela, “La ceguera del murciélago”, con la que conseguí ser finalista en el Concurso de novela negra “Auguste Dupin”. Me podrían definir dos vocaciones, la de escritor y la de policía, que se complementan a la perfección, ya que mi trabajo me ha permitido bregar con muchas personas de toda condición y conocer sus luces y sombras. Una experiencia que luego se ha convertido en una buena herramienta a la hora de construir personajes, conflictos y tramas para mis novelas.
P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace "Islas Menores"?
R.- La verdad es que “Islas Menores” nace de algo muy personal. Es una novela en la que cobran protagonismo mis propios sentimientos. Soy un enamorado del Mar Menor y de su comarca: de un mar que, por sus características particulares no tiene igual en ningún lugar de Europa; de una zona que aúna la modernidad con lo ancestral; de unos parajes capaces de exhibir atardeceres y una gama de colores inigualables. Además, mantengo un vínculo muy estrecho, personal y emocional con la zona, hasta el punto de tener una vivienda allí. Precisamente por ese apego personal viví con enorme tristeza la crisis medioambiental que estalló a finales del año 2019. Recuerdo especialmente el episodio de anoxia que provocó la muerte de gran parte de la flora y de la fauna del Mar Menor, y que abrió los telediarios con la imagen de miles de peces agonizando en la orilla. Como gran parte de las personas que aman ese entorno, sentí una gran sensación de pérdida e impotencia. Eso me llevó no solo a poner mi granito de arena apoyando iniciativas para recuperar este precioso mar, sino, hacerlo desde el ámbito que mejor conozco: la literatura. Por eso decidí convertir el Mar Menor en una nueva investigación del detective Ariel Gil y su ayudante Rómulo Noguerón. Así nació la tercera entrega de la serie. Una novela negra que, además de plantear una intriga criminal, pretende rendir homenaje a un lugar extraordinario y llamar la atención sobre la necesidad de protegerlo de tantas agresiones como está sufriendo, pues, al fin y al cabo, es patrimonio de todos. No obstante, algunas de las medidas que han puesto en marcha las autoridades autonómicas, están ayudando a su recuperación. Creo que todavía cabe la esperanza.
P.- ¿Cuánto hay de documentación y cuanto de patear la costa?
R.- Creo que, ambas cosas son imprescindibles y, en mi caso van de la mano. Para abordar una cuestión tan problemática como la de la contaminación del Mar Menor, han sido necesarias una documentación rigurosa, muchas lecturas sobre dictámenes de científicos y profesores universitarios, y, como bien dices, muchas horas de patear la costa. Caminar por sus calles, hablar con los vecinos, explorar polvorines militares abandonados, recorrer sus islas, disfrutar del viento de levante y de las vistas sobre el promontorio del faro de Cabo de Palos, contemplar a vista de pájaro la visión de La Manga del Mar Menor desde el Cabezo de la Fuente, el monte más alto de la zona, recorrer la sucesión de pueblos de la ribera hasta San Pedro del Pinatar, bañarme en sus aguas, caminar por las trochas junto a las cientos y cientos de hectáreas de cultivos y de empresas envasadoras de productos hortícolas. En definitiva, la documentación, la observación directa y la ambientación son indispensables para dar verosimilitud a la historia que estás contando, y a que esa historia de ficción que has creado respire verdad y adquiera una dimensión más profunda.
P.- ¿Ha querido denunciar, y dejar patente el estado del Mar Menor?
R.- Por supuesto. Aunque “Islas Menores” es, ante todo, una novela negra y una aventura criminal con varias líneas argumentales, he querido convertirla en vehículo para la denuncia. Siempre he pensado que la novela negra tiene una dimensión que va más allá del entretenimiento, y que en su esencia debe abanderar la denuncia social. Creo que la literatura y, especialmente este género, debe ser un medio para exhibir aquello que avergüenza a la sociedad y que, en muchas ocasiones, pretende ignorar. Debe poner el foco sobre las injusticias, las ambiciones desmedidas, la corrupción o aquellas decisiones de los más poderosos que terminan perjudicando a todos. Por eso considero que, además de una finalidad lúdica y de evasión, la novela negra debe dar la oportunidad a la reflexión sobre la realidad que nos rodea. El lector que entre en “Islas Menores” verá que los primeros capítulos contextualizan la problemática medioambiental, porque entendía que, sin ese conocimiento previo, la historia podía perder parte de su sentido y quedar desenfocada. Podría deciros que mi pretensión ha sido ofrecer al lector una aventura criminal apasionante, y al mismo tiempo ayudarle a tomar conciencia de la fragilidad de un entorno único y la responsabilidad de todos en su conservación.
P.- ¿Ha llegado a visitar lugares "conflictivos" de Cartagena?
R.- Hice un par de incursiones en los barrios que menciono en la novela: Los Mateos y Lo Campano. Dos barriadas humildes, teñidas por la marginación, que no difieren mucho de los barrios y poblados chabolistas que encontramos en otras grandes ciudades. Escenarios, además, muy interesantes desde el punto de vista narrativo. Sin embargo, gran parte de mi conocimiento viene de mi profesión de policía, y de aquellos años de plomo y heroína con los que me tocó lidiar en aquellos años noventa del pasado siglo, cuando presté servicio durante doce años como patrullero nocturno. Aquellos años me enseñaron que hay “otras ciudades dentro de la ciudad”. Unos barrios que cuentan con sus propios códigos de convivencia, que basan su economía en el tráfico de drogas y la compraventa de artículos robados, y esa marginalidad que convierte a estos barrios en territorio propicio para las actividades delincuenciales que algunos de sus vecinos llevan a cabo, a pesar de que hay otros que luchan diariamente por salir delante de muchas dificultades qué a otros de la misma ciudad, les pasan desapercibidas. La verdad es que recorrer estos escenarios forma parte de la tarea de documentación. Hay que caminar por las calles y observar sus gentes e, incluso, descubrir su problemática.
P.- ¿Qué futuro le espera a Ariel Gil?
R.- De momento, creo que Ariel Gil se ha ganado un merecido descanso, Ya son tres las novelas en las que junto a sus fiel ayudante Rómulo Noguerón han trabajado sin tregua: primero en “Barrios de Sangre”, más tarde en “La penumbra de Miranda”, y, finalmente, en “Islas Menores”. Como ocurre con otros héroes literarios, su futuro dependerá en gran medida de los lectores y del respaldo editorial necesario. Pero no descarto volver a ponerlos a trabajar en otra aventura criminal, pues les he tomado mucho cariño y creo que todavía tienen recorrido.
P.- ¿Cómo ha sido acogida la novela?
R- Creo que la acogida está siendo muy positiva. La primera gran prueba de fuego, al poco de publicarse, ha sido su participación en el Festival Aragón Negro de este año, donde tuve la oportunidad de participar en varias mesas redondas y dos presentaciones dirigidas por Juan Bolea, escritor y responsable del festival. Lo más interesante fue encontrarme con un público muy diverso. Había algunos que acudían sin saber, prácticamente, nada de la novela, y otros que ya la habían leído. Las reacciones de ambos grupos fueron enriquecedoras, porque me permitieron comprobar que la historia está funcionando. Además, las reseñas publicadas por críticos vinculados con el propio festival y medios como el Periódico de Aragón han destacado, precisamente, los aspectos que más me interesaban introducir: una aventura criminal en el marco de una problemática medioambiental tan compleja como la del Mar Menor. Por otro lado, en reseñas que ya se han publicado, me satisface que se haya valorado el tratamiento literario de mi obra. Si, además de entretener, la novela consigue despertar interés y sensibilidad hacia ese entorno, creo haber cumplido alguno de mis propósitos cuando hace dos años me puse delante del ordenador.
P.- ¿Quién ha diseñado la portada?
R.- La portada ha sido diseñada por el equipo de diseño y maquetación de la editorial Distrito 93, aunque también tiene un componente personal, ya que las imágenes utilizadas proceden de fotografías que he venido realizando a lo largo del tiempo en la zona del Mar Menor. El trabajo de composición, esa evocación marítima con el color azul como protagonista y la imagen del perfil de un detective de los años 50, que ya acompañó la portada de “La penumbra de Miranda”, es labor de los magníficos profesionales de la editorial.
P.- Le vuelvo a preguntar ¿en algún momento alguno de los personajes se le ha rebelado?
R.- Sí, y creo que es inevitable cuando convives con unos personajes durante tanto tiempo. Cuando personajes como Ariel Gil y Rómulo Noguerón protagonizan una serie que cuenta ya con tres novelas, terminan creciendo, evolucionando y adquiriendo una personalidad propia. Es como si intentasen decir “eh, tú, que aquí estoy yo”. Sin embargo, la labor del escritor es mantenerlos siempre bajo control para que no se alejen demasiado del camino marcado. Está bien que sorprendan y aporten matices nuevos, pero no hasta el punto de que desvirtúen la labor de creación que se llevó a cabo cuando fueron concebidos. No obstante, creo que es Rómulo Noguerón quien más vece ha intentado saltar del papel que le di al principio, y es el personaje al que hay que atar más corto. Aunque lo curioso es que hay una verdadera legión de lectores que se declaran “romulistas”. Les encanta ese carácter campechano, servicial, en apariencia lleno de simpleza, pero a la vez de perspicacia. Por otro lado, Ariel Gil, una vez superados algunos de sus problemas personales, parece haber madurado y asentado la cabeza. Eso sí, tanto él como Rómulo Noguerón conservan ese espíritu audaz, valiente y comprometido del que siempre quise dotarlos.
P.- Venda su novela ¿por qué hay que leer "Islas Menores"?
R.- “Islas Menores” es más que una novela negra. Es una aventura veraniega que transcurre en un paraje idílico, pero castigado por una profunda herida medioambiental del que todos somos algo responsables. Una aventura donde el lector no solo encontrará mar y vacaciones. Hallará en sus páginas, faros muy literarios, islas con algo de misterio, polvorines militares abandonados, pasadizos secretos, y esas dos grandes pasiones que mueven al ser humano: el amor y la muerte. También se encontrará con Ariel Gil y Rómulo Noguerón enfrentándose a uno de los casos más complejos de sus vidas. Una historia en la que el sufrimiento, la pérdida y las decisiones difíciles son las piedras del tortuoso camino que han de recorrer. Y debo advertir que, en algunos momentos, ese sufrimiento que experimentan mis personajes puede también alcanzar al lector. En definitiva, “Islas Menores” son 456 páginas de misterio, aventura, emociones y evocaciones. Una novela capaz de convertir unas horas de lectura en un verano diferente.
P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?
R.- Como suele ocurrir en este mundo de la literatura, no existe el descanso. Además, hay que tener en cuenta que, desde que el escritor finaliza una novela hasta que se edita y publica, suele transcurrir bastante tiempo. Un tiempo que conviene aprovechar y no desperdiciar. Por eso, mientras “Islas Menores” sigue su recorrido entre los lectores, ya estoy inmerso en un nuevo proyecto. Se trata de otra novela de trama criminal que poco a poco va tomando forma, creciendo en mi imaginación y reclamando cada vez más espacio en mi día a día en ese deseo, casi irresistible pulsión, por contar historias.