Las chanclas no son el calzado del verano

Aitor Pérez en el Servicio Podológico Universitario de la UCAM

Las chanclas no son el calzado del verano

Son útiles en la piscina, playa, duchas públicas o trayectos cortos, pero no para un uso habitual, ni siquiera en esta época estival, señala el experto Aitor Pérez, director del Servicio Podológico Universitario de la UCAM, quien da claves sobre cómo cuidar los pies en estas fechas

 

Murcia, 09/07/2026

Conforme va llegando el calor vamos dejando de lado los calurosos calcetines para llegar poco a poco a las sandalias o las chanclas. Pero, ¿todo vale? ¿siempre? Si preguntamos a nuestros pies, seguro que dicen un ‘no’ rotundo, y es que en ocasiones podemos considerar que un calzado es respetuoso y, sin embargo, no serlo, tal como apunta el especialista en podología y director del Servicio Podológico Universitario de la UCAM, Aitor Pérez.

 

Tanto en el caso de las sandalias como de las chanclas, “lo ideal es elegirlas sujetas al pie, transpirables y que no obliguen a ‘agarrarlas’ con los dedos; es decir, que tengan una tira de sujeción al talón o al tobillo y que permitan que los dedos estén relajados y se muevan con libertad”, señala. Sobre las chanclas, de gran uso en esta época, considera que son aptas, siempre que se utilice en determinados contextos como para ir a la piscina o la playa, en duchas públicas para prevenir infecciones como el virus del papiloma o en situaciones en las que precisemos de protección de la piel ante agentes externos que nos puedan dañar, pero “no deberían usarse como calzado principal para caminar muchas horas”.

 

Ojo con usar calzado plano

Con las altas temperaturas, el pie suda más, por lo que Aitor Pérez, también vicedecano del Grado en Podología de la Católica, incide en la necesidad de evitar usar durante muchas horas seguidas o como calzado diario aquellos de plástico, gomas cerradas y materiales pocos transpirables, reservados para momentos puntuales. Sobre si es mejor para el pie llevar zapatos planos o con algo de cuña, indica que lo ideal sería lo primero, “aunque si hemos pasado todo el invierno con calzado con algo de altura de tacón o tenemos ciertos acortamientos en nuestra musculatura posterior, mejor con algo de suela o pequeña cuña que completamente plano; ya que, un calzado muy plano y fino aumenta la tensión en la fascia plantar, talón, gemelos y tendón de Aquiles y, si no estamos acostumbrados a su uso, puede provocar algunas lesiones”.

 

Me ha rozado el zapato ¿ahora qué?

El experto en podología deportiva e infantil hace hincapié en la necesidad de cuidar los pies también en verano. Para ello recomienda secarlos muy bien, especialmente entre los dedos para evitar la aparición de infecciones por hongos, hidratar también la piel de esta parte del cuerpo, usar protección solar en el empeine y no compartir calzado ni toallas. Y si ya nos ha rozado la sandalia, recomienda, en primer lugar, y pese a lo que se hace tradicionalmente, dejar de usar ese zapato hasta que cure la zona y seguir una serie de consejos: “Hay que lavar con agua y jabón, desinfectar si hay herida y proteger con un apósito. Si aparece pus, dolor intenso o no mejora, conviene consultar con el especialista, en este caso el podólogo”.

 

¿Caminar descalzo es beneficioso o dañino?

No solo en verano, sino durante todo el año, puede ser beneficioso en superficies seguras como arena o césped “porque estimula la musculatura del pie y la propiocepción” pero “no es recomendable hacerlo en suelos muy calientes, por el riesgo de quemaduras en la piel, donde pueda haber peligro o si hay falta de sensibilidad como puede pasar en pacientes diabéticos o tenemos una herida que sufre riesgo de infectarse o ensuciarse”.

 

¿Cómo protegemos los pies de los más pequeños?

Tanto niños como personas mayores necesitan cuidar sus pies, pero no de la misma forma, asegura el vicedecano del Grado en Podología de la UCAM. “Los niños necesitan calzado que sujete bien el pie, sobre todo en talón y empeine, tener una suela flexible para el libre movimiento del pie y que esté fabricado con materiales transpirables. Además, debe permitirles correr y jugar sin que el pie baile dentro del calzado. Las personas mayores deben priorizar estabilidad y suela antideslizante para prevenir caídas”.