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ASÍ HUELE MI VERANO

ASÍ HUELE MI VERANO

 

Hola lectores, bienvenidos a este último artículo de verano, (tranquilos, vuelvo en septiembre).

Soy una de esas personas que asocia ciertas actividades, olores y lugares  a una estación del año. Por ejemplo, el invierno me huele a leña y castañas asadas, al igual que ir a Caravaca hace que huela a “Navidad”.

Por ello en el artículo de hoy he recopilado una serie de cosas que me recuerdan al verano.

La primera son las sopas de letras, y diréis, ¿qué tienen que ver con el verano? Pues es que cuando era más pequeña, en verano, mi abuela me compraba  sopas de letras, porque siempre acababa cogiéndolas para hacerlas yo. Hoy en día sigo teniendo revistas de sopas de letras, y si no me descargo alguna aplicación para entretenerme y no dejar que el cerebro se duerma.

Otra de las cosas que hago, y con ello inauguro el verano, es quedarme despierta hasta tarde y ver Art Attack o cambio de clase, que son series de cuando era pequeña ,pero ahora las echan en la tele bastante tarde.

Realmente mi verano se vuelve verano cuando voy por primera vez a Tentegorra. Si os preguntáis si soy más de piscina o de playa,aquí os resuelvo la duda. Llevo yendo a Tentegorra desde que soy un bebé, y he pasado momentos inolvidables. Como cuando mi hermana me ahogaba o cuando iba a comprarme un helado al kiosco.

Pero hay muchas más cosas que huelen a mi verano especial y que no deben faltar cada año, como tomarme un helado de los Valencianos en Mazarrón. Bueno, ya sé que tomo helados todo el año, pero parece que si no tengo entre mis manos esa tarrina de stracciattela de este lugar tradicional del Puerto de Mazarrón….

Hay un momento especial, cuando descubro esa canción que le da sentido a mi verano, si, esa que se convierte en la banda sonora de esas noches largas junto al mar.

Esos hits que luego me acompañan todo el año,  “La cintura” de Álvaro Soler, “Americana de Blas Cantó .Y es que, como ya sabéis,adoro la música.

Las quedadas con amigos son lo mejor, y más cuando son en verano. Me mola eso de estar en la playa con un bocadillo y una coca cola, y pasar tardes eternas hablando o jugando a las palas.

Lo que hace que comience mi verano es cuando en agosto me voy a veranear a Mazarrón. Eso de cambiar de aires, dormir en las literas de madera, ver la Luna desde ese gran balcón y no tener un horario fijo, le da ese toque que me gusta tanto.