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CARTAGENA,  UNA NAVIDAD CON VISTAS AL PUERTO

CARTAGENA,  UNA NAVIDAD CON VISTAS AL PUERTO

 

 

Hace unas semanas me preguntaron en una entrevista para Tele Cartagena, concretamente nuestro cronista y mejor persona Paco Franco, qué deseaba, cuál era la Cartagena con la que yo soñaba.

Y no dudé ni un segundo, una Cartagena llena de personas sonrientes por las calles de nuestra ciudad, participando de cada una de las iniciativas bonitas, y sobre todo, luchar por dejar de ser una ciudad que vive de espaldas al puerto.

Y de repente la magia ocurre, y la ciudad se ilumina, y a lo lejos se escucha un bullicio muy especial de personas felices, de niños que miran hacia arriba desde sus carricoches con los ojos muy abiertos, que no saben qué está ocurriendo pero les encanta, de parejas especiales, casi octogenarios, de esos que me quedo mirando porque siguen paseando cogidos de la mano. Grupos de quinceañeros que se acercan hasta nuestro mar, pero esta vez para disfrutar de ese ambiente que se huele a lo lejos, y ríen si saber por qué, dicen tonterías rodeados de un halo de luces y sensaciones nuevas.

Porque sí, que yo recuerde, es la primera vez que Cartagena tiene un mercadillo navideño en nuestro puerto. Porque huele a castañas asadas, e Ismael no para ni un segundo de asar y asar esas delicias de León, para llenar cartuchos sin parar de todos los que hoy quieren disfrutar de una Navidad junto a su mar. Y están deliciosas, doy fe, después de unas fotografías y unas palabras amables, Ismael me regala un cartucho que como tranquila, sentada en los escalones del puerto, con las luces de la noria pequeñita detrás de mí, y la música que suena de fondo.

 

¡Que se pare el mundo en esos instantes en los que tu mente deja de pensar! Porque sólo salen suspiros de la relajación que un cartucho de castañas y bonitas vistas te inundan para mucho tiempo.

 

¿Sabéis algo?, cada día intento valorar  aún más todo lo que tenemos a nuestro alrededor. Porque por un segundo, pensar la que se monta en casa para hacer cualquier pequeña cosa como poner el Belén, decorar el árbol…… ¡La que se lía! : “¿has subido las cajas de las figuras del trastero? “, “¡no encuentro el enchufe y las luces no encienden!, “anda que la que se ha liado para poner un árbol de nada”….

¡Cuánto trabajo hay detrás de cada proyecto que con esmero, planificación y esfuerzo se realiza para conseguir resultados tan bonitos como nuestra Navidad en Cartagena este año!

Por eso yo, desde aquí les quiero decir GRACIAS a esos duendecillos que han conseguido que la magia ocurra, que nos han hecho un regalo muy especial y me dicen al oído, “esto hacía mucha falta Eva , para poner un rayito de esperanza y lo estamos consiguiendo, ojalá con responsabilidad podamos disfrutar de esta Navidad que con tanto cariño y trabajo hemos preparado”.

 

 

Porque Cartagena está preciosa, y sí, es cierto que nunca llueve a gusto de todos, pero está requetebonita. Y da igual que algunos vean las calles principales repletas de….., bueno, ya sabéis lo que dicen por ahí, ja, ja, algunas mentes que ven formas de…, ja, ja, no lo voy a decir.

 

 

Porque yo veo unas calles preciosas donde se forman arcos unidos por estrellas centrales que brillan súper bonitas.

Y luego hay quien ve jaulas donde yo veo farolillos de lo más originales, pero…. ¿Quién dijo que la libertad de imaginación no es posible?

Espero que todos hayamos visto junto al Palacio Consistorial las tres  coronas de Melchor, Gaspar y Baltasar, porque sino sí que tenemos un problema de interpretación, ja, ja.

 

Una ciudad que vive de espaldas al Puerto dije, vaya, vaya. Gracias por escuchar mis deseos, seas quien seas; Rodolfo el Reno, Papá Noel, el Rey Baltasar, mi hada de los sueños o ese ángel de la guarda que cada vez creo que está más cerca y sólo vive por verme feliz.

¿De espaldas al mar?, zasca Eva, porque en estas Navidades todos vamos a disfrutar de la magia del Puerto, del algodón de azúcar, de las luces que brillan hasta la grúa Sansón, de una cervecita y unos salazones las mañanas de sol, de caramelos, tío vivo, quesos, castañas, velas que lucen y se reflejan en nuestras sonrisas , de niños y mayores patinando sobre hielo, y de fondo, alegrando corazones, esa música de siempre que a cada uno nos llevará, subidos en un tren de madera y chocolate hasta el rincón más bonito de nuestros deseos.

 

 

El mío este año ya se ha cumplido.

 

¡Ah, una cosa!, y en fin de año la mejor sorpresa, las  doce campanadas serán retransmitidas desde ese magnífico reloj de nuestro Palacio Consistorial. Me he ofrecido voluntaria para dar las uvas, oye, que me hubiera comprado un vestido de lo más elegante, pero claro, el cuerpo de la Pedroche no lo tengo, ni la experiencia de Ana Obregón, así que este deseo me lo guardo para el próximo año.

Disfrutad, ser felices, las cosas sencillas traen alegría, sonrisas, así que abrir bien los brazos, a modo de abrazo gigante y agarrar con fuerza todo lo bonito que nuestra ciudad nos regala para terminar este 2.021 con brillo en los ojos, salud y esperanza.

Y de nuevo gracias a todos los que lo habéis hecho posible.

 

 

FELIZ DOMINGO DE NAVIDAD

 

EVA GARCÍA AGUILERA.

 

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