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Copa del Rey: el Efesé mereció cuando menos alcanzar el desempate ante un Valencia al que puso entre las cuerdas (1-2), Guillermo Jiménez

Copa del Rey: el Efesé mereció cuando menos alcanzar el desempate ante un Valencia al que puso entre las cuerdas (1-2)

 El Efesé, con una alineación competitiva pero no la titular, quiso esta tarde plantar en el centro del campo del Cartagonova su Ninot Indultat y la falla copera le falló cuando, como mínimo, mereció de sobra alcanzar el desempate ante el Valencia CF.  Por empuje, por raza, por intensidad, bravura y por ocasiones el FC Cartagena, sin desmerecer en calidad -segundo tiempo fue soberbio- rozó la machada, pero el gol del ruso Cheryshev (1-2 en el minuto 90+2) vestido de Rey Mago le regaló la clasificación a su equipo. Todo fue  al escupir el portero Prior un tiro potente de Guedes que remachó su compañero centroeuropeo. Prior pudo estar mejor.

Hace cinco años el tal Cheryshev alcanzaba una cotización de 10 millones en el Real Madrid, hoy vale bastante menos pero rinde lo suficiente para resolver algunas papeletas al conjunto blanco de Mestalla, hoy de uniforme azulete, mientras el Efesé afrontó el partido con su camiseta de cruzado blanco. El Valencia se adelantó en el minuto 35 en un impecable lanzamiento de falta por Soler pero el Cartagena nunca se entregó. Redoblaron los tambores de guerra y su ofensiva buscaba y hallaba resquicios para empatar.  Fue gallo bastantes minutos en su gallinero y la hinchada se hinchó a hacer palmas por sevillanas, por cartageneras y hasta por huelvanas rocieras.

¿Los valencianos hoy? Toque, toque, toque, intentos, hechuras, inocentes cara a puerta, aceptables a veces, superados y siempre bajo la bota albinegra de los porcentajes de la posesión del balón. ¿Estoy loco de remate? Creo que no.

El ruso Cheryshev que dio la puntilla con su gol (1-2) y clasificó al Valencia.

Portada del libro ‘El Efesé y su guerra contra la pandemia’, que se pondrá a la venta muy en breve en Librerías de Cartagena. Saldrá del horno de QDH.

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Entre gritos a coro de «¡Sí se puede..!»  pensar en la proeza no era un dislate. Mas la igualada no llegó hasta el minuto 75 al convertir Ortuño de zambombazo un penalti con parodia especial a cargo del portero Domenech, quien recibió el lanzamiento del balón puesto de rodillas sobre la línea de meta y con las manos arriba. Si Panenka inventó la ejecución del penalti que patentó para la historia del fútbol, Domenech habría pasado a la historia si esta tarde hubiese detenido el lanzado por Ortuño. Lo nunca visto.

También lo nunca visto fueron las larguísimas colas de público con la entrada en la mano para acceder al Cartagonova, de modo que servidor se perdió los primeros 4 minutos del espectáculo, con la procesión en marcha. El descontrol reinó en este aspecto en los accesos al estadio municipal, muy chulo con la fachada pintada, muy guay pero con los tornos desbordados en los accesos y el público entrando a granel,  para que no se perdiese más tiempo. «Subimos a Primera y nos pillan meando con la actual infraestructura», comentaba en la cola un aljorreño con enojo no pequeño.

EL CARTAGENA, MUY DIFÍCIL DE BATIR

La Cabalgata de fútbol le resultó de perlas al ganador, aunque de chiripa, de acuerdo con unos planteamientos de respeto mutuo y prudencia exquisita porque, desde el inicio, el equipo valencianista se percató de que iba a tener un muy, muy, pero que muy duro rival a batir.

Y lo que son las paradojas: mientras Pepe Bordalásdescubría la cara oculta de Saturno diciendo en la previa que temía a Rubén Castro por sus goles,  fue Luis Carrión quien hizo saltar al terreno al canario Pichichi en el tiempo de descuento (90+5). En plan milagrero.Esperpéntico. ¡Toma del frasco, Carrasco! Se avistaba la prórroga, para mí una salida justa,  aunque el Valencia estuvo muchos momentos entre las cuerdas (ocasiones de Ortuño,  que metieron el corazón en un puño, dos buenos latigazos de Mo Dauda..) pero el fútbol y la Copa del Rey tienen esas cosas.

SIN EL VAR NO SOMOS NADIE

Del partido que se vio esta tarde (grato homenaje a los cartageneros valencianistas José Egea y Pedro Arango, en el descanso, aplaudidos en el centro del campo) se podrían escribir con paciencia de Job cuatro o cinco Quijotes de La Mancha, y en todos ellos saldría como caballero de la triste figura el señor del silbato, González Fuertes, llegado exprofeso desde Valladolid. Un contrasentido que un partido de tal relevancia se jugase sin la emoción de tener encima de tu cabeza el hacha del VAR.  Así que una acción conflictiva cerró el primer tiempo en un derribo a Boateng dentro del área che, pero parece que el colegiado pitó en ese mismo instante no el presunto penalti sino la terminación del juego. Había dado un minuto de alargue. Tacaña propina. La acción habría que verla 75 veces para analizarla.

El encuentro fue tenso, emocionante, incierto y el prestigioso equipo de Primera, con futbolistas de mucha calidad como Soler (hizo el 0-1) o como el serbio Uros Racic tuvo que recurrir a las triquiñuelas que hemos visto hasta la saciedad en Segunda B y ahora en la Smartbank de descaradas pérdidas de tiempo.

Y en los cambios se comenzó con una pareja en el minuto 57 (Neskes y De Blasis relevaron a Okazaki y Boateng, siguieron en el 67 con la inclusión de Gallar por Nacho Gil y acabaron cuando el partido fenecía (90+5) con Luna por De la Bella y Rubén Castro por Bodiger.

 

Neskes, cada día más consolidado. Ante el Valencia pudo marcar.
 

Otra situación es la de que los que quisieron ver el partido y no estuvieron en Benipila, pasaron por el aro de la plataforma de pago Fotters. El éxito taquillero lo tenía ya resuelto la propiedad del FC Cartagena (no conté los espectadores, pero que no me digan, ni de coña, que hubo menos de 12.000.  Hasta vinieron seguidores valencianistas cuando algún listorro declaró en la semana que estaban «prohibidos los viajes de la afición visitante». Nadie lo impidió y desde el mediodía los majos aficionados del  Amunt Valençia consumieron en los bares de la Alameda de San Antón y alrededores.

Creo que se vio un partido de Primera camuflado en la competición del K.O., con un ambiente espectacular y un resultado que pudo ser de campanazo. Se quedó a mitad de camino.CUANDO LA ‘MILI’ TRAJO A PUCHADES A CARTAGENA

Un símbolo del Valencia CF ha sido y es Antonio Puchades, al que tuve la suerte, siendo yo un crío, de verle jugar de volante formando pareja con Sendra o con Mangriñán, que se hizo famoso por su férreo marcaje a Di Stéfano en 1954-55, al que secó completamente, De Puchades, natural de Sueca, puedo relatar que fue destinado a cumplir el servicio militar en Cartagena y los técnicos sabiendo que era futbolista, pero sin conocer su auténtico nivel, quisieron hacerle una prueba para conocer sus cualidades y darle la oportunidad en el Efesé o en la Minera, de Tercera. 

Pero Puchades, adrede se puso las botas de jugador al revés, es decir la del pie derecho en el izquierdo y a la inversa. Cuando el catalán Roig, técnico del equipo minero se percató, comentó:  «Ese tipo no ha jugado al fútbol en su vida», y lo descartó. Así el jugador, con su estrategia, consiguió ser destinado a Valencia donde triunfó.

Relacionados con el Valencia han sido varios futbolistas de Cartagena los relacionados con el Efesé como, por ejemplo, Pepe Egea Leal, que debutó a los 19 años de edad en el antiguo estadio Metropolitano de Cuatro Caminos en un At. Madrid-Valencia (1-2), siendo entrenador Quincoces. Con los ches Egea participó en 60 partidos en Primera; Pedro Arango disputó de blanco 12 partidos entre 19972-74; José María Acosta García Teca, 13 encuentros en Primera entre 1975 y 77, y el pachequero Tatono (José A. García Conesa), fue valencianista en 110 enfrentamientos repartidos en siete campañas.  

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EL SÁBADO, EL HUESCA EN LA LIGA  Y EL MISMO HORARIO

 
Ante lo que se avecina en la Liga, que es la comparecencia del Huesca en Benipila el sábado 8, las 16:00 horas, importante es que el Cartagena, hoy en octava posición, sea capaz de mantenerse en la dinámica de conjunto que propone y practica buen fútbol, que elabora momentos de gol (hoy en aluvión en la segunda fase, tras una primera casi nula), que defiende ordenadamente -notable esta tarde, en bloque, con Pablo Vázquez imperial- y que extrae buen zumo de los movimientos de Bodiger en el centro del campo con música de fondo de la Marsellesa para que se enardeciese.
Vuelve la Liga, insaciable y más exigente que un sargento chusquero en la antigua y extinta mili piropeando al torpe y asustado recluta de pueblo. El Efesé ya sabe lo que le aguarda: luchar, luchar y luchar.

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