Efemérides

Efemérides de Juan Manzanares García del 17 de octubre

17 OCTUBRE

La frase de hoy.

Cada cosa en su lugar ahorra tiempo en el buscar.

REFRÁN ESPAÑOL

PERSONAJE DEL DÍA

MANUEL ESTRADA MANCHÓN

Manuel Estrada Manchón nació en Cartagena el 17 de octubre de 1902, falleciendo en Ciudad de México el 17 de octubre de 1980.

Militar republicano y Catedrático de Universidad en México.

El padre de Manuel Estrada, Julio Estrada, era capitán de navío del Ministerio Español de Marina, a la vez que editor de un periódico donde publicaba la crónica política, social y cultural. La familia Estrada tenía un ascendiente progresista y de izquierdas. Aun así, siendo Manuel el primogénito fue destinado a realizar estudios de estado mayor. En 1918 ingresa por oposición a la Academia General de Infantería, de donde se licenció cuatro años más tarde. Entre 1922 y 1927 asistió a la Escuela Superior de Guerra de Madrid, con especialización como Ingeniero Topógrafo y, por concurso, Ingeniero Cartógrafo. Durante diez años fue profesor de matemáticas y, en la Escuela Superior de Guerra, profesor del Servicio de Información.

En los años veinte Estrada pronuncia en la Academia de Toledo un discurso en pro de la democracia que provoca una airada reacción del rey, lo que le identifica muy tempranamente como el militar demócrata. Su actitud progresista, así como su interés en la literatura y en la filosofía, le dieron un sesgo de crítico intelectual a su desempeño.

Desde los años treinta Estrada participa en política y adhiere al Partido Socialista Español, en el que observa muy pronto el desorden producto de la carencia de estructura que impera en éste. Durante la Guerra Civil, opta por afiliarse al Partido Comunista Español, cuya mejor organización le convence por un breve periodo. La firma del tratado de no agresión entre Hitler y Stalin le lleva a renunciar al PCE, constatando que ningún asesor soviético durante la guerra hizo crítica alguna a dicho acuerdo. Estrada elabora más tarde en el exilio su crítica a la política española de antes y después de la Guerra Civil mediante un extenso estudio sobre la democracia y los partidos políticos.

Antes de la Guerra Civil es destinado a Madrid y a Bilbao. Al igual que otros muchos militares de la época, aun cuando en su caso por un breve lapso, Estrada perteneció a la masonería.

Al comienzo de la Guerra Civil, fiel a la República, es nombrado Jefe del Estado Mayor Central por Largo Caballero. Por la crítica de Estrada a un funcionario por su escasa visión de los problemas militares recibe una sanción por la cual es destinado a la inteligencia militar del Ejército Popular y nombrado Jefe del Servicio de Información del estado Mayor (SIEM). Posteriormente es sustituido en el SIEM por el general Vicente Rojo.

Interesado en la inteligencia militar y en la estrategia, durante la Guerra Civil, Estrada se sitúa en el Palacio Real, desde donde dirige diversas operaciones en la defensa de Madrid. Después de dicho periodo se instala en Barcelona, donde continúa con la responsabilidad del SIEM hasta el final de la Guerra.

En el SIEM colaboran con Manuel Estrada varios civiles: Alejando García Val (adjunto), Virgilio Martínez (secretario), José Cobos Panadero (farmacéutico), un nutrido grupo de médicos, de los cuales la mayoría se exilian, además de dos de sus hermanos, Emilio Estrada, telegrafista, y Carmelo Estrada, pasante de medicina, quien trabaja en la Sección de Cifra y logra desentrañar el código secreto militar alemán, una operación de prestigio para los republicanos.

El teniente coronel José Coello de Portugal sucedería a Manuel Estrada. La información suministrada por Estrada al mando republicano sobre el bando enemigo fue de elevada fiabilidad. Sin embargo, los republicanos no supieron o no pudieron sacar provecho plenamente de las informaciones obtenidas por Estrada. De hecho, en 1937 ya había anticipado la derrota de la República.

En reconocimiento a sus labores, en febrero de 1938 fue ascendido a coronel. «Los méritos contraídos durante la actual campaña por el teniente coronel don Manuel Estrada Manchón, primero en la Jefatura del Estado Mayor del Ejército de Tierra, más tarde en pleno teatro de guerra, durante las operaciones que tuvieron por resultado la toma de Brunete y después al frente de organismo tan complejo como la Sección de Información del Estado Mayor Central, le hacen acreedor al ascenso a coronel de Estado Mayor”.

En el exilio desde 1939, Estrada estuvo en un campo de concentración en Marsella. Ahí pudo colaborar con la resistencia francesa en contra de la ocupación nazi. En 1941 se trasladó a México, donde pasó el resto de su vida, principalmente en Ciudad de México. Estrada mantuvo una destacada actividad cultural y política en el Ateneo Español de México. En 1978 viaja a España por primera vez después del año 1939. Muere en 1980 dando su cátedra en la universidad de México.]

Al concluir la guerra Estrada rescata un importante conjunto de documentos de información militar -cerca de 50 cajas- que lleva en su exilio a Francia. Junto con su asistente, capitán Luis Aransay, entrega secretamente dichos archivos al simpatizante republicano español radicado en Burdeos, Leandro García, a quien pide conservar los archivos y devolverlos a España al retorno de la democracia. Durante la Segunda Guerra Mundial dichos documentos recorren subrepticiamente distintos puntos del territorio francés, de Pau a Orleans, preservándose del franquismo y sus aliados, Pétain y los militares nazis, gracias a una auténtica gesta.

En coincidencia con la decisión inicial de Estrada, fallecido una década antes, los documentos son entregados al gobierno español a través del Ministerio de Cultura en tiempos de Jorge Semprún. Se encarga de dicha operación el diplomático José Joaquín Puig de la Bellacasa. El conjunto de documentos del archivo fue gradualmente reducido en Francia a menos de la mitad debido a que, según el propio depositario, Leandro García, numerosos papeles se referían a datos de escasa relevancia. Dichos archivos volvieron a España en 1989 y son hoy parte del Centro Documental de la Memoria Histórica, en Salamanca.

Entrado el siglo XXI la actuación del Coronel Estrada comienza a desvelarse a través de nuevos estudios, varios de los cuales se refuerzan con la documentación del Archivo Estrada. En particular, las investigaciones de Diego Navarro, de la Universidad Carlos III de Madrid, quien prepara una biografía de Estrada. Le antecede Una derrota prevista. El espionaje militar republicano durante la Guerra Civil Española, de Hernán Rodríguez Velasco, quien analiza la participación del militar en la Guerra Civil española. La reciente tesis doctoral de Arturo García Álvarez-Coque, Los militares de Estado Mayor en la Guerra Civil española (1936-1939), aborda en parte la actuación de Estrada durante dicho periodo (Universidad Complutense, Madrid 2018).

EFEMÉRIDES DE CARTAGENA DEL 17 DE OCTUBRE

©Juan Manzanares García

-1592. Para poder pagar al rey los 2.000 ducados que se le habían ofrecido en Cartagena, se imponen arbitrios extraordinarios sobre la carne fresca o salada, la barrilla, vino, bacalao, sardinas y pescado. En éste mismo mes se suspende el derecho sobre la carne por estar muy cara, sustituyéndose con otro sobre el pan, atún, merluza, pescado cecial, alumbre, jabón y «esclavos blancos o negros».

-1604. Se promulga un pregón señalando que el vino nuevo de la cosecha de éste año se venda a 24 maravedíes el azumbre y a menos el que no sea de buena calidad. Dada la escasez que éste año hubo, se ordenó a los cosecheros que registraran en el Ayuntamiento todo el vino que tuvieran antes de ser embodegado.

-1642. Se informa al Cabildo de la carta remitida por el general de las Galeras de Nápoles por la que avisa que el Príncipe de la Mar llegaría en breve a Cartagena con todas las Galeras a su mando por lo que era conveniente que fuese recibido como corresponde a toda persona de estirpe real.

El Ayuntamiento mandó que tan pronto las Galeras entrasen en el puerto, hicieran salvas todas las piezas de artillería de las murallas y castillo, y lo mismo cuando su Alteza saltara a tierra donde sería recibido por todo el Cabildo al son de tambores y chirimías.

Resultó que en la caja municipal no había con qué comprar cuatro quintales de pólvora para tales salvas, por lo que el alcalde ordenó que el dinero que hiciese falta se tomara del que se había recaudado del impuesto de medio real por arroba de vino, sin importar a qué se iba a destinar ya que la visita del Príncipe de la Mar es lo más importante.

-1643. A causa de haber enviado la ciudad tres de sus compañías al mando de sus capitanes regidores a la defensa de Orán y del comportamiento que tuvieron impidiendo heroicamente que la escuadra francesa echara gente en tierra, que en barcas llegaron hasta la misma boca del puerto, decide el Ayuntamiento suplicar al rey le conceda el privilegio de que en ningún tiempo se pudiera sacar de Cartagena a sus naturales para enviarlos en defensa de otras plazas.

-1717. Desde el día 2 de octubre a hoy se han vendido en la Reja de la Pescadería 463 bonitos al precio de siete maravedíes la libra, y 317 arrobas y tres libras de atún, a igual precio que los bonitos.

-1804. Dispone la Junta de Sanidad de Cartagena la matanza de los perros de la población y su término, por creer que puedan transmitir el contagio de la epidemia reinante.

Asimismo, y no encontrando la mencionada Junta hombres útiles que amasaran pan para el consumo de la ciudad, por haber fallecido de la fiebre o hallarse enfermos la mayor parte de los panaderos, se reclama a los batallones de Marina aquellos soldados que tengan ese oficio.

-1807. El factor organista Ventura Gaset, que ha venido de Valencia para componer el órgano de la iglesia del convento de San Leandro de Padres Agustinos, y en el que se le ha dado alojamiento y manutención para todo el tiempo que tarde en dejarlo listo, ha comenzado esta mañana a trabajar en él a las siete y media y ha dicho que es un magnifico órgano y el mejor que hay en la ciudad.

-1823.   Se disuelve el segundo Ayuntamiento de la Palma

-1873. Sigue la escasez de pan en la plaza. Asimismo, las patatas de los faluchos traídos de Portmán son puestas a la venta en el muelle.

Los voluntarios cantonales, acometidos por las intermitentes faltas de alimentos se encuentran escuálidos,pero no se producen deserciones.

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