Efemérides

Efemérides de Juan Manzanares García del 20 de septiembre

20 SEPTIEMBRE

La frase de hoy.

Por muy completa que sea tu póliza del seguro, cabe mucha posibilidad que no te cubra aquello que te ha sucedido.

AXIOMA VERDADERO

PERSONAJE DEL DÍA

FELICIANO SÁNCHEZ SAURA

Feliciano Sánchez Saura nació en Cartagena en mayo de 1882, falleciendo en Madrid en julio de 1963.

Maestro Nacional

Fue un Maestro Nacional, concejal de su ciudad natal, fundador y colaborador del periódico La Voz de la Escuela y fundador y colaborador de la emisora de radio local.

Maestro y pedagogo, destacó en la enseñanza siendo un adelantado en la metodología y los principios pedagógicos que aplicaba en la escuela. Fue un revolucionario en cuanto a entender la escuela como una construcción social. Para ello generó un proceso de cambio en el barrio de Los Molinos, hoy Barrio de Peral, que se apoyó en la creación de la Asociación de Amigos del Niño (entidad que unió a todas las clases sociales). Creó el periódico La Voz de la Escuela, que fue el primer periódico escolar editado en España, aunque posteriormente habría más de trescientos. Todo el barrio se sintió partícipe e hizo suyo el proyecto de Feliciano Sánchez de una escuela digna para todos. Además de los programas didácticos de la enseñanza oficial, se impartían clases complementarias: prácticas agrícolas, talleres de carpintería, música, escultura y modelado, colonias de verano y enseñanza naval. En estas clases colaboraban de manera desinteresada profesionales del barrio y nadie percibía remuneración por ello.

Tras dos décadas de esfuerzo, mediante suscripción popular consigue que el barrio tenga un Centro Escolar nuevo y digno, dotado de patio de recreo, iluminación, ventilación y aseos. Se termina su construcción en 1935 y en un pleno del Ayuntamiento se aprueba que la escuela lleve su nombre; actualmente, CEIP Feliciano Sánchez Saura. En 1934 pide el traslado a Madrid por diferencias políticas y no llega a ver finalizado su proyecto. Sin embargo, en 1968, o sea, en pleno franquismo, sus antiguos alumnos convocaron un acto de homenaje póstumo en el que se rehabilitó su nombre para la escuela. Posteriormente ya en 1997 la Asociación de Mujeres Amanecer y los antiguos alumnos e hijos de otros que ya habían fallecido, pero habían oído hablar a sus padres del insigne maestro, instaron al Ayuntamiento y este concedió poner el nombre de Feliciano Sánchez Saura a una plaza del barrio de San Félix, además de una placa en la casa donde había vivido en la plaza Sánchez Doménech. En palabras de su hijo Luis en el homenaje de 1968:

“Porque todos lo quisisteis, la Escuela del Barrio de Peral fue un producto social”.

Fue un firme promotor de la enseñanza pública al alcance de todos. Su primer objetivo fue que la Unitaria de la Vereda de San Félix, en la que atiende a 120 alumnos, pase a ser Escuela Graduada, lo que tiene lugar en 1919. Con ello logra que el centro tenga cuatro Secciones de 45/50 niños por aula, pero en el mismo espacio de la Unitaria. Su siguiente objetivo es conseguir un centro moderno, un espacio escolar nuevo y digno con patio de recreo, iluminación, ventilación y aseos. En 1923 es nombrado director de la Escuela Graduada.

Para su realización, promueve la participación de la comunidad a través de la Asociación los Amigos del Niño, entidad sin ánimo de lucro y creada para la promoción y mejora de la enseñanza en el barrio. Mediante suscripción popular se costeó el solar y posterior construcción del edificio. Las obras del actual edificio duraron 25 años y en ellas colaboraron 300 asociados con aportaciones que oscilaron entre 0’25 hasta las 10.000 pesetas de doña Paulina Messeguer, viuda de Beriso.

Difícil separar al hombre del maestro eminentemente inquieto por la enseñanza y por su renovación, tanto en métodos como en conocimientos. Por eso promueve en el quehacer pedagógico las siguientes prácticas:

-Taller de carpintería, en el que colaboraban profesionales que impartían sus conocimientos después de su jornada laboral y lo hacían desinteresadamente.

-Clases de música. El centro llegó a tener un acordeón en propiedad.

-Clases de escultura y modelado. Igualmente, los artesanos recibían a los alumnos en sus talleres para que tuvieran una experiencia práctica y real.

-Biblioteca escolar, con más de trescientos volúmenes.

-Mutualismo escolar y agrícola. La aplicación del aprendizaje entre iguales, tanto en los conocimientos teóricos como en las actividades del huerto que cultivaban en un terreno colindante, cedido gratuitamente por el Sr. Pérez Mila. La escuela contaba con aperos propios.

Organizó colonias de verano en Sierra Espuña y Mazarrón, financiadas por la Asociación, para los más desfavorecidos, que eran la mayoría. Como curiosidad, los uniformaba con un sombrero de paja con una cinta de color.

-La enseñanza naval fue, sin duda, la realización más querida de los alumnos y más espectacular. El maestro consiguió el regalo de una vieja embarcación a remos, dada de baja por la Armada y condenada al desguace por abandono. Gratuitamente, por gestión del tesorero de la Asociación de Amigos del Niño, fue reconstruida en el Arsenal. Y también graciosamente el Real Club de Regatas permitió la utilización de sus instalaciones para el amarre y cuidado del bote. La compañía de Tranvías autorizó el transporte gratuito diario de 20 alumnos y profesores.

El objetivo, cumplido con creces, era familiarizar a los niños con el mar, pues siendo todos ellos nacidos en el Departamento Marítimo habrían de ser inscritos en Marina y embarcados, dándose la extraña circunstancia de que aquellos marineros ni sabían nadar, en su mayoría, ni habían navegado nunca.

Desgraciadamente, Cartagena no facilitaba este conocimiento al no existir playas en su recinto portuario y carecer, entonces, de transporte y de medios económicos para desplazarse. Es cierto que aquella embarcación participó en regatas, a remo y dentro del Club, y también era solicitada por los marineros de la Armada. Cuando se entrenaban para competir entre ellos, solicitaban al “bote de los niños” entablar competencia, pues sabían que la ligereza de la embarcación escolar y la destreza de su tripulación eran serios competidores para aquellos fuertes marinos, pero con peor bote. El de los niños armaba ocho remos. En sus palabras de homenaje al maestro en 1968, el alumno Miguel Berruezo rememora aquella labor náutica y dice:

“Su alumnado accedía al Instituto de Segunda Enseñanza perfectamente preparado a través de una metodología absolutamente revolucionaria para su época”.

En 1935 se acaban las obras del nuevo Colegio y en un pleno del Ayuntamiento se aprueba que éste lleve el nombre de Feliciano Sánchez Saura como homenaje a la labor desarrollada por el maestro.

Nadie percibió remuneración alguna por sus trabajos, nadie ni los maestros fueron citados con menciones, condecoraciones o plácemes. Todos sintieron la satisfacción del deber cumplido y voluntariamente aceptado. Y todos dieron al maestro el mayor homenaje que podría recibir: la inmensa recompensa de estampar su nombre en la fachada del Grupo Escolar que no llegó a ver. Porque todos lo quisieron, la escuela del Barrio de Peral fue un producto social.

En palabras de su hijo, Luis Sánchez Albalá: “Creo poder asegurar que esa institución llamada Transporte escolar tuvo su cuna en la Escuela Unitaria de la Vereda de San Félix”. Todos los días lectivos se reunía, espontáneamente, un numeroso grupo de alumnos que esperaba la salida del maestro de su domicilio, y mañana y tarde, cuando comenzaba la jornada lectiva, el maestro y su alegre grupo de alumnos caminaban desde la plaza de Sánchez Doménech hasta la Vereda, por un camino llamado “Las Paretas”.

Los parásitos y el tracoma fueron endémicos en la provincia. La Asociación de amigos del Niño pagaba las facturas del peluquero del barrio a razón de 0’20 ptas. el servicio y un promedio de 50 niños al mes. El tracoma fue prevenido y erradicado sin otro gasto que la actuación filantrópica del gran profesional y mejor persona que fue don Pedro Berruezo, apóstol de bondad y bien hacer que todo el barrio de Peral ha de recordar.

En 1934 pide el traslado a Madrid por diferencias políticas y no llega a ver finalizado su proyecto.

Al término de la guerra y por sus ideales liberales fue desterrado de Cartagena y tuvo que fijar su residencia definitiva en Madrid. En 1939 las letras colocadas en la fachada en las que podía leerse Grupo Escolar Feliciano Sánchez Saura fueron arrancadas y destrozadas.

En 1968 el alcalde de Cartagena, D. Ginés Huertas Celdrán preside el homenaje a su memoria, organizado por la AA.VV. de barrio de Peral y por antiguos alumnos, para la restitución del nombre de Feliciano Sánchez Saura en el actual Grupo escolar. Asistieron sus hijos Luis y Joaquín.

En 1997 la Asociación de Mujeres Amanecer y, animados por D. Pedro Guevara Solano, los antiguos alumnos e hijos de otros que ya habían fallecido pero en los que perduraba el recuerdo de aquel maestro en sus descendientes instaron al Ayuntamiento a un homenaje y la alcaldesa de Cartagena Dª Pilar Barreiro presidió el acto de poner el nombre a una plaza del Barrio de San Félix, además de una placa en la casa donde había vivido Feliciano. Asistieron a este homenaje tres de sus nietos y una biznieta.

EFEMÉRIDES DE CARTAGENA DEL 20 DE SEPTIEMBRE

©Juan Manzanares García

-1601. Escribe el Alcalde al Consejo de la Guerra para que de la Casa del Rey se de a la ciudad la pólvora que necesite para su artillería e infantería.

-1605. Produce alarma en la ciudad el ver pasar por la bocana del puerto una galeota de quince bancos, tripulada por moros corsarios.

-1606. En el Cabildo municipal celebrado hoy se informa de la licencia concedida por Felipe III a los franciscanos descalzos para fundar un convento de su orden.

-1638. Se empieza a vender el queso a tres reales la libra.

-1804. La Junta de Sanidad de Cartagena manda quemar un bulto de ropas de contrabando encontrado en el juego de bolos de Santa Lucía que supuestamente eran propiedad de Felipa Ros, fallecida días antes y propagadora del contagio de la fiebre amarilla.

-1810. A petición de la Junta de Sanidad de Cartagena, se hace cargo el Hospital de Caridad del hospital provisional, el cual estuvo abierto 92 días e ingresaron en él 4.372 atacados por la fiebre, falleciendo 1.895. El Hospital de Caridad facilitó cuantos enseres se necesitaron y 230.000 reales.

Asimismo, aumenta el pánico en la ciudad con motivo de la epidemia de fiebre amarilla que se padece. Esta tarde se han ido al campo el vicario del coro de San Agustín, Fray Pedro Aznar, y el organista. A cosa de las diez de la noche fallece del contagio don José Carchena, oficial graduado de contaduría de intendencia. La familia envió al convento por un hábito de San Agustín y no se le dio por no haber hábitos para difuntos.

-1827. De madrugada, un granadero de Marina se asoma a una ventana del cuartel a hacer aguas menores, cayéndose al patio quedando muerto.

-1873. El Cantón. Siguen llegando a Cartagena barcos con víveres, desde Torrevieja y otros puntos, burlando la vigilancia del bloqueo establecido por la escuadra centralista. 

-1904. Entre las islas Hormigas y Cabo de Palos, el vapor «San José» echó a pique al paquebote «San Antonio». Al ocurrir la catástrofe, el último de dichos buques se hallaba con las velas arriadas y la tripulación durmiendo, pues el tiempo era caluroso y sin viento de ninguna clase. La tripulación logró salvarse, excepto el grumete que pereció ahogado.

-1988. La empresa minera «Peñarroya» desaparece de Portman siendo sustituida por Portman Golf. La actividad minera desaparece dejando la Bahía en un lamentable estado.

-1990. Se celebran las primeras fiestas de Carthagineses y Romanos. Fueron unas fiestas más bien modestas, pero a partir de ese momento, fueron más históricas, más ajustadas a los hechos reales y, por supuesto más divertidas.

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