Efemérides

Efemérides de Juan Manzanares García del 21 de junio

21 JUNIO

La frase de hoy.

Tened el valor de equivocaros.

FRIEDRICH HEGEL

PERSONAJE DEL DÍA

JORGE JUAN Y SANTACILIA

Jorge Juan y Santacilia nace en Novelda el 5 de enero de 1713, falleciendo en Madrid el 21 de junio de 1773.

Marino y científico.

A los tres años quedó huérfano de padre. Estudió en Alicante y en Zaragoza bajo la tutela, primero, de su tío Antonio Juan, y luego de su tío Cipriano Juan, caballero de la Orden de Malta. A mediados de 1729 solicitó su ingreso en la Compañía y Academia de Guardias Marinas. Se embarcó en 1730, participando hasta finales de 1733 en diversas misiones, entre ellas la campaña de Orán en 1732, a bordo del navío Castilla al mando de Juan José Navarro, más tarde marqués de la Victoria, o la escolta del futuro monarca Carlos III a Nápoles. A finales de 1733, tuvo que desembarcar en Málaga al hallarse enfermo, a causa del mal estado de los alimentos. Recuperada la salud, regresó a Cádiz para proseguir sus estudios en la Academia. Su estancia fue breve, pues en 1734 fue destinado, junto con el también guardia marina Juan García del Postigo, a acompañar a los académicos franceses que debían pasar al virreinato de Perú para realizar mediciones geodésicas con vistas a la determinación de la figura de la Tierra.

La polémica sobre la figura de la Tierra enfrentó los resultados de las mediciones geodésicas realizadas para la confección del mapa de Francia, que apuntaban a una Tierra achatada por el Ecuador, con las predicciones teóricas de la física newtoniana y los datos aportados por la longitud del péndulo que bate segundos, que señalaban una figura achatada por los polos. Solicitado el permiso a la Corte española, se determinó que los académicos franceses fuesen acompañados por dos sujetos expertos en matemáticas y astronomía que participasen en los trabajos. Al parecer, tales sujetos no se hallaron, y el encargo recayó en los dos guardias marinas, Juan y Ulloa, que entonces tenían, respectivamente, veintiún y diecinueve años. Ambos fueron ascendidos en esta ocasión a tenientes de navío con el fin de presentarse ante los franceses con una cierta graduación militar.

Pese a su juventud, los dos se incorporaban a la expedición con una buena experiencia en la mar y, al decir de alguno de los académicos, bien preparados en Matemáticas. El 26 de mayo de 1735 partieron de Cádiz, Juan en el navío El Conquistador y Ulloa en la fragata Incendio. La comisión que se les encomendó abarcaba no sólo la participación en los trabajos de la expedición, para lo que se adquirió en París una colección de instrumentos igual a la que llevaban los franceses, sino también la vigilancia de posibles acciones de espionaje o comercio ilícito por parte de éstos, así como la determinación de la posición geográfica y levantamiento de planos de las ciudades y puertos por donde pasasen, además de recoger cualesquiera otras noticias de interés.

Llegaron a Cartagena de Indias el 7 de julio. Una vez reunidos, se desplazaron a Quito para iniciar los trabajos. Para ello se formaron dos grupos, uno integrado por Godíny Juan, y el otro por Bouguer, La Condamine y Ulloa.

En 1741, Juan y Ulloa fueron requeridos por el virrey de Perú, marqués de Villagarcía, para que pasasen a Guayaquil y ayudasen en la preparación de su defensa ante la amenaza de un ataque inglés por la flota del almirante Anson. Al año siguiente se desplazaron por el mismo motivo al Callao, donde, además, armaron dos buques mercantes, el Belén y la Rosa, en los que zarparon a fines de 1742 con misiones de vigilancia que se extendieron hasta noviembre de 1743.

En cuanto a los trabajos geodésicos, se prolongaron por el afán de los expedicionarios por conseguir la mayor exactitud posible, para lo que tuvieron en cuenta todos los posibles factores de error, desde la refracción atmosférica hasta la dilatación de materiales o la desviación de la plomada por la acción gravitatoria de masas montañosas próximas, lo que enriqueció considerablemente sus resultados.

El retorno de los expedicionarios fue escalonado, quedando incluso alguno de ellos en América. Juan y Ulloa se embarcaron en Callao el 22 de octubre de 1744 en dos buques franceses. El primero fue apresado por los ingleses, pero su calidad de miembro de la expedición le supuso a Ulloa un trato cortés y el ingreso en la Sociedad Real londinense. Por su parte, Juan arribó sin incidentes a Brest el 31 de octubre, pasando a París, donde fue nombrado miembro correspondiente de la Academia de Ciencias francesa; más tarde fue, asimismo, nombrado miembro de la Sociedad Real de Londres y de la Academia de Ciencias de Berlín.

Llegó a Madrid a principios de abril de 1746, y Ulloa unas semanas después; allí fueron recibidos, en un primer momento, con indiferencia, hasta que despertaron el interés de Zenón de Somodevilla, marqués de la Ensenada, quien sostenía importantes planes de renovación para el país y vio en los dos oficiales unos valiosos auxiliares. Juan y Ulloa fueron ascendidos a capitanes de navío, y los datos recogidos en la expedición se publicaron con rapidez, en 1748.

Juan fue enviado a Londres junto con dos guardias marinas, con el cometido, entre otros, de informarse de los métodos de construcción naval inglesa y contratar secretamente un conjunto de técnicos, desde ingenieros navales a expertos en jarcia y lona, así como de recoger noticias sobre asuntos relativos al comercio marítimo inglés para América que había obtenido Inglaterra con el Tratado de Utrecht. La tarea no era fácil, pues estas cuestiones se hallaban bajo secreto, y se había prohibido el acceso de extranjeros a los arsenales.

Utilizando identidades falsas, Juan consiguió reunir una importante cantidad de información relativa a este y otros extremos de la navegación, como la concerniente al cronómetro marino de John Harrison. Juan llegó a Londres el 1 de marzo de 1749, y durante algo más de un año desplegó una infatigable actividad, contratando a unos ochenta técnicos que con sus familias llegaron a España vía Oporto o, a través de puertos franceses, para despertar menos sospechas, concentrándose después en Ferrol. Pero finalmente no se pudo sostener el secreto por más tiempo, y Juan tuvo que salir de Londres disfrazado de marinero, llegando a Madrid, tras una breve visita a París, en junio de 1750.

Además de los buenos resultados conseguidos en su comisión, hay que destacar dos proyectos de Juan elaborados durante esta estancia en Londres y que tendrían después una importante repercusión. El primero condujo al establecimiento, anexo a la Compañía y Academia de Guardias Marinas de Cádiz, de un observatorio astronómico dotado de excelentes instrumentos. El marqués de la Ensenada había previsto que los dos guardias marinas que le acompañaban realizasen en Londres estudios avanzados en Física y Astronomía, retornando después uno de ellos a España y quedando el otro como tutor de un nuevo guardia marina; se formaría así una cadena ininterrumpida para la instrucción avanzada en estas materias.

El otro proyecto fue el estudio racional de la construcción de buques, que condujo a la formulación del nuevo método de construcción naval español. En este ramo, Juan debió haber logrado una buena formación gracias a su convivencia en la expedición geodésica con P. Bouguer, y en Londres con el también ingeniero naval Richard Rooth. En breve síntesis, Juan había notado que los buques ingleses no eran muy rápidos y resultaban de difícil maniobra, dadas sus proporciones y su excesiva artillería, mientras que los franceses, con un armamento más reducido, buscaban un formato en el que primase la velocidad; su apuesta fue por un diseño intermedio entre ambos, puesto en práctica bajo la dirección de los técnicos ingleses. De ahí el nombre de “sistema inglés” que en ocasiones se le ha dado.

A su retorno, Juan estuvo muy ocupado en cuestiones relativas a la puesta en marcha y organización de los arsenales, en los que debía aplicarse el nuevo sistema de construcción, que fue perfilándose bajo su dirección. Pero también fue encargado de otras muy diversas comisiones, desde la reorganización y ventilación de las minas de Almadén al asesoramiento sobre obras hidráulicas o acerca de las aleaciones empleadas en las monedas (fue nombrado vocal de la Junta Superior de Comercio y Moneda); su labor, en este sentido, fue infatigable en las dos décadas sucesivas.

Además, el 13 de septiembre de 1751 fue designado para el puesto de capitán comandante de la Compañía de Guardias Marinas. Con esta última finalidad adquirió una imprenta e introdujo el empleo de los libros de texto, que venían a sustituir al dictado y copiado de las lecciones. En 1757 publicó el Compendio de Navegación para el uso de los Caballeros Guardias Marinas, una obra que, con el importante precedente de las Lecciones náuticas (Bilbao, 1756) del profesor de navegación Miguel Archer, supuso un punto de inflexión en los tratados de náutica españoles. Frente a otras obras anteriores, Juan introducía un tratamiento matemático riguroso de los mismos, y con él la definitiva racionalización de una práctica de la navegación que hasta entonces se venía aplicando de modo más o menos rutinario.

La introducción de estos cambios en la docencia de la Academia supuso un cambio novedoso en la Armada que no se llegaría a implantar, como suele suceder en estos casos, sin algunas resistencias. Por una parte, suponía el endurecimiento de los estudios; por otra, la introducción de un nuevo modelo de oficial de Marina impuesto en los fundamentos de la navegación y cuya formación en estas materias se buscaba superior a la de los propios pilotos, cuya posición a bordo quedaría así subordinada. El plan contemplaba la existencia de un ciclo elemental, que contenía la instrucción más básica, y otro superior, al que sólo accederían los alumnos más adelantados, donde se impartirían conocimientos especializados en Matemáticas, Astronomía, Mecánica, Fortificación y Construcción Naval. Ya fallecido Juan, su proyecto de formación de “oficiales científicos”, habiéndose mostrado finalmente necesario, se retomó con el establecimiento en 1783 de un “Curso de Estudios Mayores”, destinado a algunos oficiales seleccionados. A partir de 1755 estableció en su domicilio una “Asamblea amistoso-literaria”, formada por una docena de miembros, entre ellos varios profesores de la Academia, que se reunía los jueves para la lectura y discusión de memorias científicas.

La caída del marqués de la Ensenada en 1754 había supuesto una pérdida de influencia de Juan quien, a pesar de seguir siendo reclamado para el desempeño de muy diversos informes y comisiones, vería frustradas las anteriores iniciativas y cómo finalmente su sistema de construcción naval se sustituía por el francés con la contratación del ingeniero François Gautier, puesto al frente del Cuerpo de Ingenieros de Marina creado en 1770.

Entre tanto, la salud de Juan se deterioraba. Según relataría su secretario, Miguel Sanz, había sufrido por dos veces “un recio y tenaz cólico bilioso convulsivo de nervios que le puso cerca de morir, dejándole el segundo la reliquia de una parálisis en las manos, de que nunca acabó de mejorar”.

En 1761 tuvo que retirarse a recuperar la salud tomando las aguas en Busot (Alicante), y años más tarde, en 1768, en Trillo (Guadalajara). Entre tanto, prosiguió con sus comisiones. En 1766 se desplazó a Génova para tratar de la construcción de un navío en sus astilleros, y al año siguiente, nombrado embajador en Marruecos se desplazó a ese país, donde permaneció durante más de seis meses llevando a cabo diversas negociaciones, entre ellas la obtención de facilidades pesqueras. El 24 de mayo de 1770 se le nombró director del Seminario de Nobles de Madrid, centro de formación de la joven nobleza. Esta institución, bajo la dependencia de la Compañía de Jesús, había pasado a ser regentada por el mariscal de campo Eugenio Alvarado, a quien sucedía ahora Juan. De esta etapa final de su vida data el que posiblemente fue su último proyecto, la aplicación de una máquina de vapor a las bombas de achique de los diques de carenar del Arsenal de Cartagena, que eran accionadas manualmente por forzados; el proyecto y la instalación de la mismafueron finalizados por su colaborador, el ingeniero Julián Sánchez Bort.

La obra más destacada de Juan, el Examen Marítimo, se publicó en 1771. Su importancia dentro de la historia de la ciencia española es difícil de exagerar. La obra, dividida en dos tomos, dedica el primero a la exposición de los principios de la mecánica y su aplicación a las máquinas, destinándose el segundo propiamente al estudio del barco. Hay que mencionar, asimismo, que Juan, muy diestro matemático, introdujo los estudios de teórica naval, aunándolos con ellos, los conocimientos de un experto marino. El Examen fue traducido al francés en 1783, reimprimiéndose esta traducción en 1792; en 1793 se editó el tomo I con anotaciones de Gabriel Císcar, que a su vez fue traducida al italiano por S. Stárico con la adición de anotaciones propias.

El 21 de junio de 1773 fallecía Juan en su casa de Madrid a causa, según testificaría su médico, “de un accidente que le acometió de Alferecía, al que le sobrevino otro apoplético, del cual falleció”. Los restos del que sería conocido en el extranjero como “el sabio español” reposan hoy en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz). 

EFEMÉRIDES DE CARTAGENA DEL 21 DE JUNIO

©Juan Manzanares García

-1591. Por el Ayuntamiento se libran sesenta mil maravedíes para pagar a los cuatro ministriles contratados para tocar las chirimías, con la obligación de acompañar a la Corporación a todas las fiestas y actos públicos a que concurra.

-1603. El Ayuntamiento de Cartagena prohíbe que a los atunes y lechas que se traen de las almadrabas se les quiten los «gañiles», porque con esa excusa les quitan la mayor parte de las «hijadas«. Imponiendo una multa de 300 maravedíes por cada atún o lecha que viniera sin «gañiles».

-1773. Fallece el marino e ingeniero Jorge Juan, por lo que la finalización de las bombas de fuego para el achique de los diques del Arsenal, se encarga al teniente de navío Julián Sánchez Bort.

-1786. El presidiario del Arsenal, Diego Galera, dio muerte alevosa al también presidiario Faustino Sierra, por lo que fue sentenciado a la pena de la horca.

-1796. Se encuentra fondeado en Escombreras el barco corsario francés «Rayo», y el cónsul de ese país le pide al Gobernador de la plaza que se le suministren artículos que necesitan, como municiones. El gobernador se niega a dicha demanda por estar Francia en guerra con naciones amigas de España.

-1827. Esta tarde, cuando se disponía a ir a la Mancha a caballo don Fernando de Sotomayor, marqués de Camacho, casado con la nieta de la marquesa de Casa Tilly, viuda del general Borja, fue arrojado violentamente por la caballería. Se trasladó a su casa donde le visitaron todos los cirujanos de Cartagena, encontrándole una fractura de consideración en un tobillo. Hoy corre el rumor en la ciudad por el pueblo la noticia de que inspira serios cuidados la enfermedad del señor marqués.

-1855. Fallece en Madrid el jefe de escuadra y ex ministro de Marina Don Antonio Foral y Anuncibay, natural de Cartagena.

-1881. Como consecuencia del mal rancho que se les daba a los presidiarios, se produce un conato de insubordinación y, para evitarlo, el gobernador hace sacar a 59 penados notoriamente conocidos y ordena su traslado a Ceuta.

-1887. El Ministerio de Fomento aprueba la construcción de una carretera que discurra desde Cabo de Palos para enlazar con la general de Cartagena a Albacete.

-1915. En el vapor «Claudio López» llegan a este puerto los restos del heroico cartagenero, comandante de infantería Don Rafael Martínez de Illescas, muerto en Coamo (Puerto Rico), en la guerra contra Estados Unidos. Rindió honores un batallón del Regimiento de Infantería España, en cuyo cuerpo había servido. La guarnición militar de Cartagena costeó por suscripción el mausoleo donde reposan sus restos.

-1954. Se hace cargo de la dirección de la Masa Coral Tomás Luis de Victoria, el músico Antonio Lauret Navarro.

-1956. Fallece en Cartagena, Francisco Portela. Residió en Cartagena siempre desde pequeño y fue llamado «el pintor de la Marina de Guerra».

-1974. Desde la plaza de la Tronera y tras el disparo de un cohete, un grupo de tractores y palas excavadoras dan inicio a la demolición del Molinete. Presidieron dichos actos, el alcalde de Cartagena Luis Roch Sánchez y Alberto Ibáñez Trujillo, gobernador Civil de Murcia.

-1996. El Ayuntamiento de Cartagena crea la Empresa «Casco Antiguo de Cartagena S.A.» cuyo objeto social son los estudios urbanísticos y los Planes y Proyectos de Urbanización y Gestión Urbanística.

-2017. Cumpliendo el acuerdo entre el Movimiento Ciudadano y el Partido Socialista para la gobernabilidad de Cartagena, en el pleno del Ayuntamiento celebrado hoy, se procede a la elección como alcaldesa a Doña Ana Belén Castejón para los próximos dos años, con los votos a favor de Movimiento Ciudadano, Partido Socialista y Cartagena Si se puede, con el voto en contra del Partido Popular y la abstención de Ciudadanos.

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