Efemérides

Efemérides de Juan Manzanares García del 8 de agosto

8 AGOSTO

La frase de hoy.

Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos.

SIGMUND FREUD

PERSONAJE DEL DÍA

MANUEL TOLOSA LATOUR

Manuel Tolosa Latour nació en Madrid el 8 de agosto de 1857 falleciendo el 12 de junio de 1919.

Pediatra y figura emblemática del movimiento de protección social a la infancia.

Ejerció la medicina en Cartagena, buscando siempre el anonimato y huyendo del lucimiento personal, por lo que fue especialmente querido por las gentes de condición humilde. Dedicó su vida al estudio de enfermedades y problemas de la infancia, escribiendo numerosos tratados sobre medicina, que se publicaron en varios idiomas por el mundo entero. Siendo un personaje polifacético y de gran prestigio en su época.

Tras estudiar bachillerato en el Instituto del Cardenal Cisneros de su ciudad natal y mostrar en su juventud interés compartido por la literatura y la medicina, se matriculó en la Facultad de Medicina de Madrid. Pasó por la institución universitaria siendo un alumno muy brillante y con una curiosidad intelectual notable que le hizo interesarse por diferentes disciplinas y vincularse a la figura de Rafael Martínez Molina, cirujano de gran reputación que llegó a ser catedrático supernumerario de Cirugía y Anatomía en la Universidad madrileña siendo llamado por entonces “la perla de San Carlos”.

El contenido de la memoria que presentó para la obtención del grado de doctor, Bases científicas a que debe ajustarse la educación física, moral y sentimental de los niños, apuntaba ya claramente hacia lo que sería objeto de toda su actividad profesional y personal a lo largo de toda su vida. Como él mismo indicaba años más tarde: “todos estos males que hemos esbozado y que están en la conciencia humana constituyeron, por así decirlo, mi profesión de fe al salir de la Facultad en 1879, trazando en mi modesta tesis doctoral, transformada en libro de propaganda más tarde, el plan ulterior de todos mis esfuerzos y trabajos”.

Una versión de dicho estudio apareció en las páginas de la Revista Europea en 1879.

Una de las primeras iniciativas que llevó a cabo, junto a Martínez Molina, fue la fundación del Instituto Biológico, del que fue secretario general. En línea con lo que sería el mucho más conocido Instituto fundado por Federico Rubio, se trataba de introducir allí la enseñanza de las especialidades médicas y quirúrgicas que todavía no se impartían en las facultades de medicina en un momento de expansión en toda Europa del proceso científico y sociológico del especialista médico. La muerte prematura de su mentor hizo que tal iniciativa no llegase a prosperar. Su faceta pedagógica en el ámbito de los estudios de la Facultad de Medicina pudo desarrollarla parcialmente como auxiliar y catedrático supernumerario. Fue además, muy generoso con las personas que él consideraba que directa o indirectamente le habían ayudado a encontrar su camino: Velasco, Méndez Álvaro, Esquerdo, Rubio y Letamendi.

La pertenencia de Tolosa a un elevado número de sociedades científicas y academias en España y en Francia, hay que entenderla en el marco del significado que dichas instituciones tuvieron en la medicina de finales del siglo XIX y en la de principios del siglo XX, como núcleos de discusiones científicas y de intercambio de novedades de la pujante medicina positivista europea.

Contribuyó activamente a la fundación de las Sociedades de Terapéutica, de Higiene, de Ginecología y de Fisiología, participó en sus respectivas Juntas y pronunció, como era obligado, interesantes discursos en las sesiones inaugurales de dichas sociedades. El 3 de diciembre de 1899 fue elegido socio de número de la Real Academia Nacional de Medicina y el 8 de julio de 1900 pronunció el discurso de entrada en dicha institución. La Academia Médico-Quirúrgica y la activa sección de Ciencias Naturales del Ateneo de Madrid, contaron a Tolosa entre sus miembros más destacados y participativos. Un buen indicador de su creciente prestigio fue su nombramiento como socio correspondiente tanto de la Sociedad de Biología de París, así como su papel como representante español en los congresos internacionales de Protección a la Infancia de París (1883) y Amberes (1889). En este último foro internacional y en línea con lo que será su más conocida contribución, la preocupación por la mortalidad infantil y por la situación social de la infancia, planteó, frente a otras visiones, la necesidad de explicar la conducta de los niños “anormales” dentro de los cuales estaban los llamados “incorregibles” (término usado en la jerga de los educadores y de los higienistas de la época) estudiándolos desde diversos parámetros biológicos y médicos con objeto de que pudieran darse razones sólidas y fundamentadas y, sobre todo, vías de solución, para manejar y rehabilitar los niños problemáticos.

Tolosa perteneció a los reformistas sociales que se plantearon como objetivo una misión dirigida a tutelar y proteger al niño desamparado y a educar y corregir al niño delincuente y, desde su instalación profesional, intervino activamente en el proceso de medicalización de la infancia.

En la actividad pediátrica, a la que formalmente se dedicó, hay que distinguir dos ámbitos, en ocasiones de no fácil deslinde entre ellos. Por un lado, como higienista dentro de las corrientes reformistas arriba citadas. En segundo término, su faceta como médico práctico, puesta de relieve sobre todo en su papel como médico de número, desde 1882, del bien conocido Hospital del Niño Jesús y como director médico del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús, uno de los primeros lugares donde se pusieron en marcha en España los estudios de antropometría pedagógica. A su experiencia pediátrica se debe también un informe sobre la organización de los hospitales de niños y la necesidad de que estos establecimientos contaran con salas especiales para patologías infectocontagiosas de idéntico modo al que era común en otros países europeos. Algunos de los trabajos en esta línea de pediatría práctica aparecieron en las revistas El Diario médico, los Archivos de Ginecología y Enfermedades de la Infancia, El Hospital de Niños y La Madre y el Niño. En estas tres últimas revistas aparece también como fundador. A esta faceta pertenecen la mayor parte de sus trabajos publicados, no pocos de ellos premiados como el realizado para ser divulgado como una cartilla, bajo del título de Instrucciones populares para evitar la propagación y estragos de la difteria, que obtuvo el primer premio en el concurso público de la Sociedad Española de Higiene en 1886 y que tuvo una repercusión poco usual fuera de nuestras fronteras, siendo traducida a otros idiomas.

Una parte importante de su actividad fue el actuar como impulsor de sanatorios y hospicios marinos para combatir el escrofulismo y el raquitismo en la infancia. El de Trillo fue uno de los que funcionó bajo el amparo de la Sociedad Protectora de Niños. Sin embargo, el más genuinamente suyo fue el de Santa Clara (Chipiona), creado en 1892, que costeó a sus expensas y que fue una de las primeras empresas de este tipo llevadas a cabo en España. Ello enlaza con el aspecto que sin duda es el más destacado de sus realizaciones, la Ley de Protección a la Infancia, llamada precisamente en reconocimiento al que fue su máximo impulsor, Ley Tolosa Latour. Fue promulgada en 1904, aunque estuvo precedida de declaraciones programáticas del propio Tolosa hechas en distintos foros y, sobre todo, en El problema infantil y la legislación dedicada a Ángel Pulido. En palabras de un insigne coetáneo, el catedrático de Pediatría Andrés Martínez Vargas, Tolosa Latour “cual nuevo san Vicente de Paul no solo ama a los niños sino que les erige un hospicio marítimo para que puedan regenerarse. La prensa y la tribuna le sirven de campo para difundir las ideas de bondad, de redención y llama un día y otro a las puertas de los gobernantes y sufre decepciones y aplazamientos, promesas mentidas, porque aquellos políticos ayunos del estudio de lo que en otros países se hiciera y de lo que vale el plantío humano, no entendían de esos romanticismos, ni estaban para perder el tiempo en cosas de chicos.

Fue el creador del Consejo Superior de Protección a la Infancia y Represión de la Mendicidad, actuando varios años de secretario de la institución. Su mayor logro en este puesto fue la puesta en marcha de la revista Pro INFANTIA. Boletín de dicha institución, auténtico órgano de expresión de sus puntos de vista sobre este terreno y a la que dedicó sus esfuerzos hasta su fallecimiento. Asimismo, presidió la Sociedad Protectora de Niños. También fue director general del primer Servicio de inspección Médico Escolar, vocal del Consejo de Sanidad y del Patronato de Sordomudos y Ciegos, caballero de las Grandes Cruces de la Beneficencia desde 1912 y de Isabel la Católica desde 1915 y presidente de la Sociedad de Pediatría de Madrid.

Una faceta quizá menos conocida, pero fundamental para entender su rica personalidad, es su sensibilidad hacia terrenos artísticos. Nunca abandonó su afición a la lectura que desde niño había tenido, y fue un prolífico escritor en revistas y periódicos de tipo general como La Ilustración Española, ABC, La Ilustración Católica, Pluma y Lápiz, Pluma y España y El Liberal, entre otras. Lo hizo, además, bajo diversos seudónimos: “El Dr. Fausto”, “Lamparilla”, “Modesto Anella”, “Tomás E. Anullo”, “Víctor Ferrer”, “Un médico de esta Corte” y “Doctor Veritas”. Su matrimonio con una de las actrices más admiradas de la escena española, Elisa Mendoza Tenorio, contribuyó también a acrecentar su interés y cercanía en estos aspectos. Fue consultor de la Sociedad de Escritores y Artistas. Mantuvo correspondencia y amistad con Benito Pérez Galdós, quien le prologó el conjunto de artículos que publicó en un volumen titulado “Niñerías” y fue el que inspiró al gran literato el personaje del doctor MIQUIS que aparecería en varias de sus novelas.

Fallecido en el 1919, fue inhumado en el Cementerio de San Justo, con una gran manifestación de duelo por parte del pueblo. En la Rosaleda del Retiro de Madrid se erigió un monumento dedicado a perpetuar su memoria, inaugurado el 12 de noviembre de 1925. Se trata de un busto en mármol con la siguiente inscripción: “Al Excmo. Sr. doctor don Manuel de Tolosa Latour. Nació el 8 de agosto de 1857. Falleció el 12 de junio de 1919. Patricio insigne y médico abnegado protector de la madre y el niño”. Junto a dicha inscripción, se encuentra una segunda que reza así: “Ley de Protección de la Infancia, 12 de agosto de 1904. Sanatorio de Santa Clara (Chipiona), 12 de octubre de 1892”. Como muestra del reconocimiento que su figura tiene aún hoy, es la existencia del Premio Tolosa Latour que concede anualmente la Sociedad Española de Pediatría.

EFEMÉRIDES DE CARTAGENA DEL 8 DE AGOSTO

©Juan Manzanares García

-1250. El Papa Inocencio IV, por medio de una Bula dispone que, mientras dure la disputa entre los obispos metropolitanos inmediatos sobre a cuál silla debe estar sujeta la de Cartagena, dependa ésta directamente de su silla apostólica. 

-1304. Se emite una sentencia resolutoria que indicaba que pertenecían al Reino de Aragón las ciudades de Cartagena, Guardamar, Orihuela, Alicante, Elche, Novelda y Villena.

-1574. El Ayuntamiento manda adquirir una joya de valor entre 15 a 20 ducados, para premiar con ella al mejor tirador arcabucero, a fin de estimular para que se dediquen los ciudadanos al tiro, consiguiendo así una mejor defensa ante las constantes invasiones de moros.

-1598. Debido a que no se limpia adecuadamente el muladar que hay fuera de las puertas de San Ginés, de lo cual se han sentido sus consecuencias en las últimas lluvias, pasando la suciedad a la parte interior de las puertas y, encontrándose varias galeras en el puerto, el Ayuntamiento acuerda que se pidan al general unos cuantos moros para que hagan la limpieza con rapidez.

-1615. Los taberneros presos por defraudar con el vino piden al alcalde les mande poner en libertad al haberse enterado de que en el Ayuntamiento se ha recibido una providencia en ese sentido.

-1730. Comienza el dragado del puerto de Cartagena. Era contratista Don Miguel Ángel Savavelo, al que por Real Orden le facilitó la Marina dos pontones con sus gánguiles. El fango que se sacaba le era pagado por la Hacienda a razón de 1,5 maravedíes el quintal, obligándose al contratista a pagar a los moros y forzados, cuatro cuartos diarios a cada uno.

-1765. Llega a Cartagena la siguiente notificación; para evitar la confusión que causaba el uso de la vara castellana, establecida en la armada en Julio del 1750, ha dispuesto el rey que, en la talla de la tropa y todo asunto perteneciente a las facultades de matemáticas, se use en lo sucesivo la toesa dividida en pie de rey, pulgadas y líneas, quedando el uso de la vara de Castilla para los edificios y asuntos civiles que nada tengan que ver con lo militar.

-1823. Se han acoderado en la bocana del puerto varias lanchas cañoneras sacadas del Arsenal para la defensa de la ciudad.

-1827. Se colocan a lo largo de la calle Real una serie de farolas para su alumbrado.

-1857. Nace en Madrid Manuel de Tolosa Latour. Médico que ejerció la medicina en Cartagena, buscando siempre el anonimato y huyendo del lucimiento personal, por lo que fue especialmente querido por las gentes de condición humilde. Dedicó su vida al estudio de enfermedades y problemas de la infancia, escribiendo numerosos tratados sobre medicina, que se publicaron en varios idiomas por el mundo entero.

-1861. Esa noche tiene lugar en Cartagena un acontecimiento digno de especial mención. En el Teatro Principal de Cartagena tiene lugar el solemne acto de confraternización de las ciudades de Cartagena y Murcia. 142 comensales presididos por las autoridades de ambas ciudades acabando con brindis del gobernador civil y de los marqueses de Camacho y de Ordoño, etc.
La cena que comenzó a las ocho de la tarde terminó a las dos de la madrugada, y la pregunta que subyace es la siguiente ¿sirvió de algo?

-1869. En la Plaza de Toros de Cartagena se celebra una corrida, con toros de la Ganadería de Don Antero López que lidiaron los diestros «Chicorro» y «Valdemoro».

-1873. El Cantón. Sale de Cartagena el general Contreras al mando de tropas cantonales con el fin de ayudar a Valencia a que se adhieran a la República Federal.

-1882. Fallece en Cartagena Don Andrés Pedreño y Torralba. Cónsul de Italia y Austria. Fue un gran benefactor del Hospital de Caridad.

-1942. Nace en los Belones el gran trovero José Martínez Sánchez, «El Taxista».

-1950. Se funda en la calle Francisco Jorquera, en el Barrio de Santa Lucia el Hogar Nuestra Señora de Fátima. 

-1967. Cuando se encontraba de viaje de estudios con alumnos de su Colegio en Florencia (Italia), fallece el Hermano Marista Pedro Ignacio. Más tarde se le pondría su nombre a la calle donde se encuentra el actual Colegio de los Maristas.

-1993. Un artefacto explosivo colocado en el Hotel Doblemar Casino de la Manga del Mar Menor dejó dos heridos, una turista italiana y un guardia civil. Fue el segundo atentado terrorista en el plazo de quince días. Al igual que el anterior, fue anunciado por una persona que dijo llamar en nombre de ETA.

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