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Empecemos a reconstruir, por Pilar García

Empecemos a reconstruir

“Quiero hechos, no palabras. Si quiero palabras me leo un libro.” dijo Frida Kahlo.

Encontrar un rincón en la tierra que no haya temblado en este último año es imposible, el mundo ha enfermado, hemos perdido la generación que ganó la batalla para dejar un mundo mejor a la siguiente generación.

Carece de sentido obviar lo ocurrido y dejar el dolor aparcado en un mal común. Es bueno llorar, desahogar los sentimientos, y mostrar nuestra cara más humana. Aquella que encontramos en marzo de 2020, en los balcones de nuestros barrios, en aplausos de orgullo hacia nuestros ángeles sanitarios, o en tantas muestras de solidaridad de héroes anónimos.

Ahora nos encontramos en el principio del fin de la pesadilla. Sin bajar la guardia, tenemos soluciones del siglo XXI para una pandemia de este mismo siglo. Esta batalla la ganaremos con el compromiso de los habitantes de un mundo que, por un momento, y con alguna excepción, nos hemos dado cuenta de que vivimos bajo él mismo manto de estrellas.

En ocasiones, con nuestro intrínseco egocentrismo cultural, creemos que el mundo que nos rodea está hecho para nosotros solos. La miopía de no ver más allá del uso que podamos disfrutar. Quizás y solo quizás, la enfermedad que acarrea al Mar Menor sería solo una pesadilla si pensáramos que puede sobrevivirnos.

Es la hora de los hechos, tenemos una oportunidad de retomar el camino que nos enseñaron los padres de la Constitución, aprender a que el bien común gane a las ideologías. Construir una España equitativa en sus territorios e igualitaria con sus ciudadanos.

La desertificación que sufrimos en el sureste español vuelve a poner de manifiesto el desconocimiento por parte de una clase política afincada en el enfrentamiento ante un problema de índole nacional. La falta de infraestructuras en la Región no hace más que agravar el problema demográfico nacional, siendo Barcelona y Madrid, aquellas grandes urbes más propias de siglos pasados, las que aglutinan el poder económico. La infrafinanciación de nuestra Región es símbolo de una falta de representación activa en el Congreso de los Diputados, donde prima la ideología partidista a los acuerdos entre diferentes.

Y qué decir tiene dentro de nuestra propia Región de Murcia, epicentro de que “lo importante es el Partido”. Adolecemos de una comarcalización que permita el desarrollo armónico de cada rincón de nuestra tierra. Afrontar las carencias desde una perspectiva cercana, conocer para tomar decisiones. Quizás y solo q

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