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LA LIMONADA DE LA ABUELA ISABEL, UN RINCÓN EN EL MERCADO DE SANTA FLORENTINA

LA LIMONADA DE LA ABUELA ISABEL, UN RINCÓN EN EL MERCADO DE SANTA FLORENTINA

¿Sabéis que en nuestra plaza de Abastos, el Mercado de Santa Florentina de toda la vida, se encuentra el paraíso de las limonadas?

Ojalá hubiera más iniciativas así en este lugar, porque lo dotaría de un atractivo especial y conseguiríamos el mercado de abastos que una ciudad portuaria con terminal de cruceros necesita.

Bueno, lo primero, voy a ser sincera. Hace muy poco tiempo que escuché hablar de ese rincón especial donde los limones lucen en todo su esplendor. Y sí, he ido varias veces, pero se ve que no a la hora oportuna, porque siempre lo he encontrado cerrado. Claro, ¡poca gente irá a por una limonada antes de las once de la mañana!

Así que el último día que fui le dejé una nota al chico del puesto de la fruta de enfrente, para que se la entregara a Santiago.

Sí, una nota de esas improvisadas, nada de formalismos, a la espera de que quizás tuviera la suerte de que me llamara.

Y así fue, porque se ve que a Santiago, nuestro experto en limonadas y sus variantes, le ilusionó recibir una nota en papel, fuera de toda la tecnología que nos invade.

Y me dijo que me esperaba al día siguiente, y con la puntualidad inglesa que me caracteriza allí entré yo con cámara de fotografiar en mano y con muchas ganas de saber y conocer cómo había surgido todo.

Os voy a adelantar una cosa. Santiago habla mucho, pero mucho que mucho que mucho. ¡Y os lo digo yo, que dice un amigo que hablo más que el burro de Shrek!

No sé si es por la ilusión que todo le provoca, por todo lo que quiere contar en muy poco tiempo, ja, ja, pero Santiago, es que no veía manera de retener lo que me contabas y tuve que hacer uso de mi libreta de notas, que casi no utilizo nunca y que a tu velocidad no creas que pude anotar mucho.

Y otra cosa, es proporcional lo que habla a lo buena persona que es, honrada, trabajadora, servicial y muy pero que muy solidario.

Santiago me cuenta que lleva ocho años en este rinconcito especial que huele a limón y frutas tropicales. Y que el pasado sábado celebró el aniversario. El ocho, el número del infinito me dice.

Es de un pueblecito de Albacete, y justamente allí fue donde su madre, la Abuela Isabel, inició su andadura en la creación de la receta original de la limonada, en aquellos años donde también servía helados y horchata a todos los lugareños de entonces.