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LA LISTA DE DESEOS

LA LISTA DE DESEOS

¡Qué silencio!, ¿lo escucháis? Menuda incongruencia, escuchar el silencio. Pues os aseguro que soy capaz de hacerlo y a veces es….maravilloso.

Un chico atractivo y trajeado ha dejado un olor por el pasillo de casa que he estado inhalando mientras desde la entrada me he quedado unos minutos para desearle un buen día. Y como todavía no he quitado el muérdago de la puerta, pues allí me he colocado para no quedarme sin mi beso de energía para el resto de la mañana.

Me quedan otras dos personillas todavía en casa hoy, pero voy casi de puntillas para no hacer ruido y que ese silencio dure un buen rato. Porque ahora mismo, lo que más me relaja es escuchar el sonido de mis dedos teclear rápido, y bueno, el sonido de la lavadora que parece que ya me avisa que va a terminar, y va repleta de calcetines de esos que luego no sabes por qué pero nunca salen los mismos que entraron. Y para ser sincera, el silencio es relativo, porque también hay una olla con lentejas que cuece despacito y que está haciendo desaparecer ese perfume especial que hasta hace unos minutos os contaba que era la delicia para mi olfato. Y es que soy masoca, ¡mira que hacer lentejas hoy! ¿Qué necesidad tenía yo de escuchar lamentos cuando se levanten las dos preadolescentes que plácidamente duermen y no se esperan ese “manjar”, ja, ja, este último día de vacaciones?

La realidad es que en este mismo instante, siento la tranquilidad absoluta que me da la tregua suficiente para suspirar y soñar, para recordar, para dejarme llevar y para elaborar una lista de deseos para este año que acabamos de estrenar, mientras tomo una infusión calentita y como las últimas migajas de un trocito de Roscón de Reyes que sobró ayer.

He dicho una lista de deseos, no propósitos para el nuevo año. Porque esos propósitos típicos y tópicos de ir al gimnasio, ponerse a dieta…

Una lista de deseos temporal, porque no sé vosotros, pero yo hace mucho tiempo que improviso y no hago planes más allá de la semana en la que estoy. El mundo nos ha enseñado muchas cosas últimamente, y en mí al menos , ha desaparecido esa persona de años atrás que siempre tenía un plan B, y sí, lo confieso…un plan C. ¿ Control?, bueno, un poco sí. Para ser más precisa,instinto de protección, de conseguir que los imprevistos no los notaran las entonces pequeñas de la casa, y sobre todo no tener que depender nunca de nadie. Y así fue como nos convertimos en un pack indivisible de cuatro yogurts, una piña o un todos para uno y uno para todos.

Pero ya no lo soy, he aprendido como muchos de vosotros estos dos últimos años, que no sirve de nada tenerlo todo planificado, y así fue cómo surgió mi LISTA DE DESEOS TEMPORAL.

Lo importante es abrir ese baúl imaginario y llenarlo de sueños. Cada uno tiene los suyos, los que le hacen feliz, sueños grandes o pequeños, alcanzables o inalcanzables.

¡Así que escúchame, hada madrina, ángel de la guarda, estrella que brillas cada noche y te observo desde mi ventana…..!

Deseo que los latidos de mi corazón no corran, no es necesario que lo hagan, no tenemos ninguna prisa. Que sean latidos suaves, no necesito que retumben en mi cabeza cuando más relajada estoy, y sobre todo que no me falte ninguno. ¡Ya sabes que entonces la lías pero de verdad! Así que ponte las pilas, pero no las del conejito ese que no para, ¿cómo se llaman?, pilas Duracell creo que son. No, esas no, mi pequeño gran corazón, que con ese color rojo pasión y esa forma que parece que espera a Cupido de manera permanente, me das muchas alegrías y a algunos que tengo cerquita muchos sustos.

Deseo abrazar, sin prisas y sin miedo. Algunos que me conocen, o quizás crean que así es, se asombrarán, porque nunca fui mucho de abrazar. ¿Pero que tiene esta vida donde un día te reencuentras con ese yo libre y verdadero que expresa y siente tal y como quiere? Bueno, más bien nunca fui de besos, de esos dos besos de cortesía que nos dábamos antes con casi cualquier persona que nos cruzábamos por la calle. O en esos grupos interminables donde cada vez que llegaba algún rezagado hacíamos la ronda de nuevo. Calcular, dos besos por persona, a un mínimo en aquel momento de 15 amigos, conocidos….

Estoy segura de que más de uno ahora mismo pensáis como yo, y estamos agradecidos de recibir con los brazos abiertos algunas normas básicas de higiene como han sido eliminar esos dos besos, la mayoría y ser sinceros, de puro compromiso.

Eso sí, ¡bienvenidos los abrazos!, deseo muchos abrazos de esos que te dan “sentíos”, eternos, con suspiros y que nos llenan de energía. Ummm, yo ya no puedo ir por la vida sin al menos dos o tres abrazos al día.

Deseo mirar al mar con la mente en blanco, sin pensar, sólo disfrutando del sonido de las olas, del olor a sal.

Y ahora puede que alguno de vosotros piense que es un deseo sencillo de conseguir, pero ¿sabéis un secreto?, mi cabeza nunca para, siempre piensa, despierta o dormida. Pero ¿os cuento otro?, en éste último año lo he conseguido. He conseguido la paz, dejar por instantes la mente relajada. ¿Qué cómo lo he hecho? Pues creo que vosotros habéis sido sin saberlo partícipes de ello.

Disfrutando de las cosas como si fueran mis primeras veces, escuchando a personas increíbles sus experiencias, inhalando en silencio el arte que muchos van dejando por nuestro camino para que soñemos, en forma de escultura, pintura, música, poesía…..dejándome llevar.