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Montanaro: CON UN PAR DE HUEVOS

CON UN PAR DE HUEVOS…

 

Dijo un sabio… “porque en un momento determinado reflexioné y me pregunté el origen de los nobles incluidos reyes, por supuesto, y deduje que se auto proclamaron ¿y por qué yo no?, en definitiva, quiero reírme del mundo, de las tonterías que nos rodean, de los ignorantes, de los aduladores, de los pelotilleros, de los imbéciles, de los estúpidos y de toda esta pléyade que se creen que van a heredar el mundo…”

No, no voy yo a alardear de crítica política fácil ni de soberbias encontradas en hemiciclos desnaturalizados a través de mí casi soez pluma, precisamente para no ahogar en desesperanza y ansiedades a un apreciado personaje de nuestra ilustre Cartagena y a una élite de personas de raza, honestas y honradas que conforman la Hermandad del Cardenal Mendoza, una estirpe que representan la nobleza y la hidalguía de la gente de bien, de palabra, casi extinguidos y confinados hoy en el recio y extraordinario campo de Cartagena, en sus pueblos y pedanías, desde la Magdalena a La Puebla, La Palma, Pozo Estrecho, Roldan o la Aparecida…, todos. “Asinque”, su presidente, el noble Esteban Bermúdez, con un par de huevos…, con gallinas camperas, algunas espectacularmente hermosas, otras inertes pero decorativas e ilustrativas, establece en un paraje singular de nuestro campo cartagenero, La Puebla, el Museo de La Gallina, sito en un antiguo gallinero junto a la era donde se secaban las bolas para el pimentón y recurso de la familia. Era un gallinero abandonado sin mierda ni palo, cuidado y protegido que, durante años fue el hábitat natural de tan insigne animal donde en este paraje se le daba casi culto y así sigue siendo, convertido hoy por Esteban en un santuario a la gallina y a los huevos, con perdón, ornamentado de increíble delicadeza y belleza, aglutinando una sinfonía de sensaciones entre el pasado y el presente, lleno de emotivos recuerdos.

Como decía en un artículo el notable Martínez Pagán, digo notable por lo aristocrático, por corazón es de sobresaliente, cuenta el curioso lugar con cuadros impresionistas de diversos pintores, traídos del Barrio de Montmartre de París, con dos huevos…, gallinas de cristal procedentes de Londres y de Roma, además consagradas por la bula del Papa Francisco para regocijo de sus afortunados visitantes que no de fortuna, con otro par…, ilustran el gallinero cerámicas en devaneos promediadas como miniaturas, bronces de distintos modelos de gallos y gallinas, con un carrusel concurrente de huevos de distintos países, jaulas, mini gallineros, láminas y decorados sobre pitas…, pitas…, anuncios antiguos sobre la industria avícola del lugar y más allá y, una casi infinita liturgia de artículos relacionados con este animal. La ironía representada en tan noble ave de corral es directamente proporcional a su lealtad y honestidad, la misma que visten, arropan y cobijan la etimología de esta Hermandad, la del Cardenal Mendoza y el Marquesado de las Campanillas.

La Hermandad del Cardenal Mendoza nace en una reunión de amigos, básicamente gastronómica, pero con un fondo honesto y generosamente solidario, quizás de fondo la ilustre carrera del noble clérigo, válido de los Reyes Católicos que impulsó la instauración de la Inquisición en 1478, cuando el papa Sixto IV autorizaba a España establecer un tribunal eclesiástico, cristalizando así los esfuerzos del conocido como «tercer rey de España» para «luchar contra la herejía”, si lo pillara hoy Sánchez…,  quizás basado en la arrogante historia de sus amoríos y descendencia, de su alcurnia y su desarrollo académico, o quizás solo del brandy o la coñac que diera temperatura a la organización recién creada, a saber.

El papel más importante del clérigo en la cultura de la segunda mitad del siglo XV fue como mecenas. Gracias al Cardenal Mendoza, la arquitectura castellana se renovó totalmente, entrando con él los modismos renacentistas. Su tarea constructiva fue infatigable. Quizás y conociendo el emocionado trashumar ancestral de la entonces galaica familia Bermúdez de Castro, que, tras un largo peregrinar por tierras castellanas conocieran del Cardenal y entre «polvo, sudor y lágrimas», llegaron a las Lomas de Pozo Estrecho y dotaran a tan ilustre Hermandad de tal castellano protagonista.  

Volviendo a la gallina y a los huevos, estos, ya no se recuerda, fueron la principal moneda de cambio para las transacciones entre honestos hombres de campo, los tradicionales y legítimos huevos de gallina. Y si no era suficiente, entonces alguna moneda de real y más tarde a peseta de la época completaba el tercio. Efectivamente. “Asinque”, los huevos siempre han estado presentes en nuestras vidas y en sus vidas, e incluso han sacado de apuros a muchas familias en la sartén y en las alforjas. Debido a la importancia que tienen un par de huevos…, Esteban, La Hermandad y el Marquesado desde la más profunda humildad, desde el corazón del campo cartagenero hacen un serio homenaje a la gallina y si encima se ancla en La Puebla, la mejor tierra para criar patatas y así tiene merecida concurrencia y denominación internacional, el que suscribe feliz pues, donde haya un buen plato de patatas y huevos fritos, que se quiten los mejores manjares estrellados con Michelin o Firestone…, y a ello se suma el cultivo del pimiento o bolas que además consigue ser base del famosísimo pimentón de la  tierra.

La Hermandad del Cardenal Mendoza nació en la pedanía de La Puebla el 13 de mayo de 2012, en pleno campo de Cartagena, en pleno oasis de trabajo, sudor, honestidad y honradez, fue un día de Fátima dónde, un 13 de mayo la Virgen María bajo de los cielos y, más exactamente iluminó el nacimiento o génesis de la Hermandad en la finca del Marquesado de las Campanillas. Es una asociación sin ánimo de lucro, cuyo fin primordial es la defensa de la CULTURA DEL ESFUERZO, hoy desestimada y desautorizada, de la SUPERACIÓN, hoy en horas bajas, del TRABAJO y de la HONRADEZ, utopías…, como muy bien sentencia su presidente, Esteban Bermúdez, una Hermandad vocacional con inagotable corazón y con la vocación por combatir las injusticias sociales y ayudar a la integración de las personas más necesitadas de la sociedad para la que, el cumplimiento de sus fines y objetivos tiene varios derroteros generosos y solidarios además de la formación e información. Para ello organiza charlas-coloquio, conferencias y debates de expertos en la materia a tratar, tertulias culturales, empresariales y actividades deportivas con fines sociales y benéficas, hoy como todo en este mundo trastocado por la pandemia casi anulado, pero ha de volver a tomar su protagonismo social en la ciudad, por necesidad imperiosa.

De la mano del maestro de la palabra, Tomás Martínez Pagán para mi Marques de Peralta, Válido de la Trimilenaria y Conde Duque de Amoladeras en verano, en su escrito donde define la garlopa como premio a la honradez y al trabajo que ofrece esta Hermandad, utensilio que ha de retomar su protagonismo y sus protagonistas de fortuna anuales; símil de un cepillo de madera que lleva alojado una estrecha cuchilla que se emplea en carpintería para desbastar la madera, igualando superficies. Metáfora identificativa que la asociación pretende hacer en nuestra sociedad, a base de cultura, formación, información y, sobre todo, generosa solidaridad.

“Un huevo de gallina es, simplemente, una obra de arte, una obra maestra de diseño y construcción, hay que decirlo, ¡Es un empaque brillante!”. Delia Smith.

Doce para la gloria, con un par de huevos…

 

Andrés Hernández

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