Rincón literario de Paco Marín

Rincón Literario de Paco Marín: “A la velocidad de la noche”

TÍTULO:     A la velocidad de la noche

AUTOR:      Montiel de Arnáiz

EDITA:       Apache Libros (2018)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 14 x 21 cm. Número de páginas: 178. PVP: 14,50 €. ISBN: 978-84-949303-1-7

Lo primero que debo anotar es que Montiel de Arnáiz es un “provocador” y ello queda plasmado a lo largo de la novela.

El caso que relata, un tanto ridículo y macerado en un auténtico chanchullo, tiene un fundamento real.

Dos mujeres enfrentadas por un oscuro secreto

Tras el fallecimiento de su padre, un veterano policía de una pequeña población costera del sur de España, Mercedes Lavaplata encuentra entre sus pertenencias un misterioso sobre en cuyo anverso su progenitor exige que el secreto que contiene no sea desvelado hasta la muerte de su esposa. 

Su contenido —la resolución del fallecimiento de Armando Pinochet, un peligroso delincuente que apareció ahorcado cuarenta años atrás— y su divulgación en redes sociales, acabarán por dar un peligroso vuelco a la vida de Mercedes Lavaplata, arrastrándola a una frenética lucha para tratar de sobrevivir a los impulsos criminales de la hija de Pinochet, obsesionada por descubrir cómo murió realmente su padre y las circunstancias que rodearon su muerte. 

“A la velocidad de la noche” es una novela negra coral, basada en hechos reales, que transcurre a un ritmo espectacular, al que podríamos denominar Blitzkrieg Black. 

Montiel de Arnáiz (Bulerías Nazis, Leyenda de Juglares) narra con maestría una adictiva historia de corrupción, violencia y prostitución, sembrada de personajes memorables entre los que destaca su protagonista, quien deberá utilizar su ágil inteligencia y todo cuanto aprendió de su padre para preservar su propia vida y afrontar la verdad.

Lean hasta la última palabra y miren al frente fundamentando lo leído. Increíble historia. Una vez más la realidad pisotea a la ficción.

Montiel de Arnáiz (Cádiz, 1977). Estudió Derecho en la Facultad de Jerez de la Frontera y ejerce desde 2002 como Abogado. Ha impartido clases en las facultades de Derecho de Jerez de la Frontera y Algeciras.

Tras haber participado en la antología de autores gaditanos 13 Puñaladas (Dos Mil Locos Editores, 2013), Montiel de Arnáizpublica su primera obra, el libro de relatos Bulerías Nazis (Ediciones Mayi, 2014), con prólogo de Rafael Marín. Tras esta publicación, coordina e interviene como autor en tres antologías de relatos de género fantástico: Vampiralia (Lektu, 2014), ganadora del II Premio Ultratumba a mejor Antología del año 2014, Demonalia (Cazador de Ratas, 2015), ganadora del III Premio Ultratumba a mejor Antología del año 2015 y Supermalia(Ediciones El Tranbordador, 2015). En 2017 publicó Leyenda de Juglares (Zaluster, 2017), la biografía oficial de la banda de rock folk española, Saurom.

Ha participado en publicaciones literarias tales como El Ático de los Gatos, Relatos sin contrato, Cromomagazine, Dissident Talesy en antologías de relatos como La cosecha del Arco Iris, Zombifícalo, Una Navidad con mucho amor, Vivencias o Un pasado y un futuro presentes. En 2015 un relato suyo fue seleccionado por la Asociación Española de Fantasía Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT) para su antología Visiones 2015 (Pórtico) y en 2017 ha sido finalista, con otro relato, del Premio Domingo Santos 2017.

Del mismo modo, Montiel de Arnáiz es articulista de opinión, habiendo escrito para el diario La Voz-ABC (Vocento) de 2009 a 2017. En la actualidad, escribe semanalmente para Diario de Cádiz (Grupo Joly), colabora en el magacine La Isla Oculta y participa en tertulias televisivas de opinión política en diferentes cadenas de ámbito provincial.

Ha publicado “A la velocidad de la noche” (2018). “El mordisco de Tyson y otros relatos” (2019). “Juicio letal” (2021).

 

En Cádiz nos atiende Enrique Montiel de Arnáiz… Gracias…

P.- Por favor, presente a Enrique Montiel de Arnáiz.

R.- Soy una persona con muchas inquietudes. Abogado de profesión desde hace veinte años, también di clases en la facultad de Derecho de la Universidad de Cádiz casi diez.  Mi otro oficio es el de escritor de novelas y relatos, articulista de opinión y, recientemente, guionista de cine. Y por encima de todo, soy un ávido lector. 

P.- ¿Desde cuándo escribe y por qué?

R.- Escribo desde que era un chiquillo. Mi madre guardaba mis primeras cosas, unos poemas que le hice con tres o cuatro años. Me los dio no hace mucho. 

Cuando alguien lee mucho, al final quiere saltar del interior del libro y hacerlo suyo. Así comencé a escribir, cuando niño. Gané un premio literario local cuando cursaba 5º de la E.G.B. y desde entonces no he parado de escribir. La razón creo que la llevo dentro, en el corazón. Siempre quise ser escritor, como también quise ser abogado o jugador de baloncesto (esto último no lo conseguí). Escribo para mí mismo, desentraño mis dudas y ajusto cuentas, disfruto mucho y me divierto, voy madurando. Escribo porque soy escritor. Desde que era niño.

P.- ¿Por qué su primera novela fue negra?

R.- Porque la historia que narro era negra negrísima y se plantó ante mí por casualidad, así que no pude dejarla pasar. Soy un lector heterogéneo y poco endogámico, pero tengo predilección por este tipo de narrativa. No me planteé hacer una novela negra, sino que ella se desnudó ante mí y me dijo que la tomara. Cómo iba a negarme.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nació A la velocidad de la noche? ¿Habrá segunda parte?

R.- Fue una gran casualidad. Un amigo escritor, Eduardo Formanti, me pidió que presentara su último libro en un hotel de la Avenida de Cádiz un caluroso día de julio a las cinco de la tarde. Fue un acto muy divertido y asistió bastante gente, pese al día y la hora. Al acabar, mientras esperaba a que Eduardo terminara de firmar ejemplares, un policía que se encontraba entre el público de paisano se me acercó y me dijo que conocía mi faceta como abogado. Nos pusimos a contar anécdotas y me desveló la leyenda del ahorcado, de la que parte A la velocidad de la noche

En aquella época yo me encontraba escribiendo otra novela (también negra), pero la nueva historia era tan potente que dejé la otra por la mitad y me puse a escribir lo que, en principio, iba a ser un relato corto. Luego, uno largo. Finalmente, una novela corta. Y,por último, mi primera novela. 

En 2017 yo había publicado hasta ese momento un libro de relatos que había funcionado muy bien, Bulerías nazis, y la biografía de la banda de rock Saurom. Algunos amigos del gremio me aconsejaban que escribiera una novela porque, decían, la gente no toma en serio los libros de cuentos. Al conocer la escalofriante del ahorcado lo tuve claro. Me puse a escribir, a desarrollarla, y a crear sus personajes. Y la disfruté muchísimo, todo hay que decirlo.

En realidad, hay una segunda parte que no es tal, sino que más bien es un spin off, una continuación, que es Juicio Letal, publicada en abril de este año. En ella aparecen algunos de los personajes de La Baraka, la localidad donde suceden los hechos de A la velocidad de la noche, y entrelazo ambas historias a través de sus vidas y sus problemáticas. 

P.- ¿Cuál fue su base documental? ¿Hay elementos casuales?

R.- Investigué sobre el asunto, consultándolo con varios policías veteranos. Realicé un diseño de la población de La Baraka, ubicada entre La Línea de la Concepción y Málaga, determinando sus zonas, su orografía y las localidades vecinas. Del mismo modo, estudié sobre cuestiones del ámbito policial y sobre armas. También consulté con un experto cómo es el desarrollo de las autopsias y el proceso de descomposición de los cadáveres. 

Sí que hay un elemento casual, relativo al retrato que hago del burdel de Rosaura Romero, de sus clientes y meretrices, puesto que por aquella época tuve que realizar un juicio por estafa a un cliente en un puticlub, al que habían limpiado la tarjeta aprovechando su embriaguez. Al interrogar en juicio a varias mujeres que habían trabajado allí como prostitutas, me aportaron detalles muy interesantes que enriquecieron el relato. Por ejemplo, sus tarifas de precios o el proceso de cobro a los clientes.

P.- ¿Quién diseñó la cubierta del libro?

R.- El autor de la portada es Juan Alberto Hernández, un magnífico ilustrador de Huelva. A través de la oscuridad predominante en su composición, realizó un homenaje al pulpmezclando sus tramas con el esquema de un óleo de un artista clásico que representaba el descendimiento de Cristo de la cruz, en donde éste era el ahorcado. 

Es una portada que impacta y aunque hace un pequeño destripe de la novela, no le quita fuerza a la trama. De hecho, Juan Alberto es también el autor de la cubierta de Juicio Letal, que presenta al exhausto y enfermo Daniel Radler, uno de los personajes protagonistas de A la velocidad de la noche, ataviado con su toga de abogado, antes de entrar a una sala de vistas. 

P.- Algún personaje ¿tiene base real?

R.- Por supuesto. Muchos. Uno de mis favoritos, el policía Fran Toledo, se basa físicamente en un amigo mío procurador. Además, su manera de ser es la idealización del padre de aquél, al que conocí en persona. Era un policía municipal nacido en la sierra granadina. Un tipo duro y trabajador, que no se andaba con chiquitas. 

Por otro lado, a la hora de perfilar a la protagonista, Mercedes Lavaplata, mezclé el carácter de varias de las mujeres de mi vida: inteligentes, valientes, perserverantes, dispuestas a todo por llegar al final. Unas heroínas. Mujeres, en definitiva.

Y, por último, también presento a tres abogados magníficos y peligrosísimos, cuyos apellidos son un homenaje a reputados letrados de mi zona. Ah, y el forense se llama Formantis, como mi amigo escritor al que presenté el libro que decía antes. Un pequeño guiño que le hice. 

P.- ¿Qué relación hay entre el título y Juan Bonilla?

R.- Bonilla es uno de los escritores gaditanos más relevantes en la actualidad, no en vano ha recibido el Premio Nacional de Narrativa 2020. En uno de sus libros de relatos leí una frase que me maravilló. El título provisional de mi novela iba a ser «Suicidio cerrado», pero decidí cambiárselo a A la velocidad de la noche porque la frase tomada de Bonilla personificaba el estilo del que había imbuido a la novela. 

Por cierto, le envié un ejemplar a Juan a su casa. Me escribió, felicitándome, lo que me hizo muy feliz.  

P.- ¿En algún momento, algún protagonista quiso ir por libre?

R.- Es probable que sí, pero como digo siempre, esto no es una puta democracia. En una novela coral como A la velocidad de la noche, la importancia del grupo es fundamental, por ello intenté dotar de personalidad y credibilidad a cada uno de los personajes, desde Willy el chino hasta Rosalina Pinochet o Fran Toledo. De hecho, creo que éste último es el más díscolo de los personajes, porque en su interior está la clave de toda la trama. Pero, aun así, lo mantuve a raya. 

P.- Encuentro muchas ‘batallitas’, mucha ‘ironía’ y mucha ‘provocación’ ¿por qué?

R.- Yo creo que es un vicio personal porque yo soy así, un tío irónico, un poco tocapelotas con mis amigos, un picón. En mi calidad de articulista de opinión me gusta generar debate y la mejor manera para captar la atención del lector es provocarle de un modo elegante,aunque mordaz. 

Lo de las batallitas supongo que es cosa del oficio, el de escritor o el de abogado. El que prefieras.

P.- En sus historias prefiere ¿psicología o sangre?

R.- Sangre, siempre. No necesariamente fuera del cuerpo. Me gusta dibujar pulsiones y conflictos de violencia más o menos explícita. De hecho, en A la velocidad de la noche hay una clara influencia “tarantinesca”. 

P.- Como lector se decanta por ¿libro electrónico, papel o audio libro? ¿Qué está leyendo ahora mismo? Recomiende, por favor, un par de títulos.

R.- Yo leo principalmente en papel, aunque también tiro del Kindle con regularidad. Es muy cómodo para los viajes y resuelve problemas de espacio, si eres un bibliófilo con una biblioteca decente como yo. Nunca he usado un audio libro.

Ahora mismo estoy leyendo varias cosas. “Culpa” de Ferdinand Von Schirach, un abogado alemán de gran sensibilidad, “Lágrimas de luz”, el clásico de la Ciencia Ficción escrito por Rafael Marín, y cuando los acabe, estoy dudando entre leer el primero de Jo Nesbo o el de Domingo Villar. Me han recomendado ambos. También tengo el último de Bonilla.

En relación a mis recomendaciones, mi último descubrimiento ha sido “Las doce balas de Samuel Hawley, de Hannah Tinti. Un libro ágil, violento y bello. También recomiendo vivamente “Las otras niñas”, de mi amigo Santiago Díaz, la continuación de la primera novela de la inspectora Indira Ramos. Sale el 13 de enero a la venta. He tenido el privilegio de leerla y va a romper todos los esquemas de la novela negra española. La va a liar gorda. Es un novelón y la trama dará que hablar.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- Me pongo buena música para evadirme y concentrarme en el texto. Tengo el vicio de releer lo anterior para mantener el tono de lo ya escrito y eso me lastra un poco, tardo en calentar, pero luego voy bastante rápido.

P.- Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha desvelado hasta ahora…si la hubiere.

R.- En mis novelas de La Baraka introduzco muchas historias reales, como la de señora que se quería divorciar para que los camareros dejaran de tratarla de usted, y otras tantas inventadas, pero la gente suele creer que las verdaderas son mi invención y viceversa. Una jueza me dijo que al final iba a dejar la abogacía por la literatura y otra me preguntó varias veces si la había metido en la novela como personaje. Me negué a contestar si no era en presencia de mi abogado…

P.- Venda su libro ¿por qué hay que leer A la velocidad de la noche?

En primer lugar, es una novela ágil, entretenida, violenta, bien escrita, y que esconde unas historias realmente atractivas. 9 de cada 10 asesinos en serie la recomiendan (el décimo es escritor).

Por otro lado, la recomiendo porque la productora Womack Studios va a hacer una película sobre mi novela y como los lectores tarden mucho en leerla la estrenarán antes en el cine (teóricamente, en el invierno de 2022) y les harán spoilers del final. 

P.- ¿Cómo ha toreado al bichito Covid-19? Sus planes a corto y medio plazo ¿son?   

R.- Pues regular. Creo que estuve enfermo de él en enero de 2020, aunque en esa época aún decían que era gripe. Mi esposa lo cogió también y tuvieron que operarla a vida o muerte. Fue una época bastante dura para nuestra familia. Gracias a dios todo acabó bien. 

Durante el confinamiento me puse a escribir Juicio Letal con vistas a presentarla al concurso de novela jurídica que había convocado Almuzara con el colegio de abogados de Granada. Cuando fui a enviarla descubrí que acababan de anularlo, así que fue un pequeño chasco. En todo caso, eso me permitió darle un repaso y un año después salió publicada con Apache Libros en su colección Noir.

Actualmente estoy escribiendo una nueva novela negra de abogados en el mismo universo de La Baraka, aparte de algún relato con la misma temática. 

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