Rincón literario de Paco Marín

Rincón Literario de Paco Marín: “Justicia“

TÍTULO:     Justicia

AUTOR:      Javier Díez Carmona

EDITA:       Grijalbo (2021)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15 x 23 cm. Número de páginas: 464. PVP: 18,90 €. ISBN: 978-84-253-6001-5

Una vez más el barrio de “San Francisco” en Bilbao se convierte en protagonista de una serie de historias personales, asesinatos incluidos, sin haberlo solicitado…eso sí, protagonista pasivo. Barrio perfectamente retratado, entre otros, por Jon Arretxe.

Desahucios, perdedores, mal vividores de subsidios, buscadores de nueva vida venidos de otras tierras. En ‘Justicia’ acompañamos a una serie de personas que, por una u otra causa, desearían vengarse de ciertos elementos personales… elementos que en cualquier momento de nuestras vidas nos han tenidos agarrados por salva sea la parte… hipotecas, créditos, amenazas de desahucios, etc…, viendo, por otro lado, que muchos de ellos aumentan sin parar sus saldos bancarios, como se apoderan de buenas viviendas, fruto de la acción correspondiente para desalojar a los moradores.

No hay que tener prisa al leer. A medida que avanzamos en la lectura el ‘careto’ nos va cambiando y sin palabras nos quedamos cuando llegamos al final… impresionante e interesante. Nada es lo que parece.

 

Antonio Arzamendi, exdirector de una sucursal bancaria jubilado, amanece con la noticia del asesinato de Rosa, el amor de su vida y la compañera de trabajo con quien planeaba compartir un tranquilo retiro en Choroní, su particular paraíso caribeño.

La policía habla de robo con violencia, pero el único testigo, un militar cubano retirado que llegó a la ciudad en busca de respuestas sobre el asesinato de su hijo, insiste en haber presenciado algo semejante a una ejecución. Ante el empeño de Arzamendi por conocer la verdad, el testigo, Osmany Arechabala, decide ayudarlo.

La misma noche de la muerte de Rosa aparece el cadáver de un hombre junto a un banco donde alguien ha escrito la palabra «Justicia». Dos días después, el asesinato de la hija de un acaudalado empresario de la construcción en el puerto viejo de Algortapone en guardia a las autoridades. Y, a través de un portal de noticias sensacionalista, se comienza a difundir la teoría de que existe una organización dedicada a asesinar a empresarios y banqueros.

Osmany, Arzamendi y Borja Maruri, un investigador experto en fraudes contratado por la familia de una de las víctimas, tratarán de descubrir la identidad de los culpables y los motivos que se ocultan tras sus acciones.

La verdad no será agradable para nadie.

Javier Díez Carmona (Bilbao, 1969). Es licenciado en Económicas, pero su pasión es la escritura. Premiado en más de cien certámenes literarios (fundamentalmente relato, pero también poesía y teatro), ha participado en diversas antologías de relatos y es autor de dos novelas juveniles. Justicia es su tercera obra dirigida al público adulto.

Charla calurosa con Javier Díez Carmona… Muy agradecido…

P.- Por favor, presente a Javier Díez Carmona.

R.- Poco que decir. Soy un bilbaíno con algo más de medio siglo a sus espaldas que por el día trabaja en una oficina, disfruta de sus amigos y su familia, y por la noche juega a ser dios creando mundos y personajes a quienes da y quita la vida a su antojo. Durante años me centré en el relato corto y en los concursos literarios, algo que no se me dio del todo mal, y tuve la fortuna de publicar dos novelas juveniles y otras dos dirigidas al público adulto antes de aterrizar, gracias a mi extraordinaria agente literaria, en Grijalbo, donde acabo de publicar Justicia.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace ‘Justicia’‘?

R.- Nace mucho tiempo atrás. Concretamente en 2.014. Por eso está ambientada en ese año. El germen de la novela es la propia ciudad de Bilbao. Mis dos novelas anteriores estaban ambientadas en Nicaragua y en Barcelona, y quería centrarme en el lugar que mejor conozco, una ciudad muy noir, a pesar de los intentos del ayuntamiento por venderla a los turistas envuelta en lacitos de colores. Además, en ese momento comenzaba a ser dominante el discurso de que la profunda crisis que comenzó en 2.008 estaba siendo superada, sin que al parecer importara que decenas de miles de personas se hubieran quedado sin trabajo y/o sin hogar, y millones con menos derechos que antes. Las mimbres estaban ahí. Solo había que ir enlazándolas para tejer la trama.

P.- ¿Se ha documentado, de alguna forma? ¿Cuánto tardó en escribirla?

R.- La documentación la llevaba almacenando, de forma inconsciente, durante años. Los hechos suceden en zonas (barrios, municipios) que conozco como la palma de mi mano. El desencadenante, los excesos empresariales y financieros que desembocaron en la crisis, me interesaba desde siempre. Al fin y al cabo, soy licenciado en ciencias económicas (si eso significa algo) Me he documentado sobre el protagonista principal, Osmany Arechabala, que fue escribiendo su propia biografía según avanzaba la novela. Y tardé muy poco en escribirla. En cinco meses la tenía terminada. Las sucesivas revisiones me llevaron mucho más tiempo.

P.- ¿Se podría justificar que los “perdedores” de las crisis financieras se tomen la justicia por su mano?

R.- Jamás. Tomarse la justicia por la propia mano es un eufemismo para hablar de venganza. Y no debe aceptarse la venganza en sociedad, si no queremos construir una jungla. Pero, por otro lado, como sociedad no deberíamos dejar nunca de presionar para que la justicia sea justa, algo que hoy por hoy parece lejano.  

P.- ¿Cómo construye y diseña los personajes? ¿En algún momento se le rebeló alguno y no le obedeció?

R.- Sí, mis personajes tienden a rebelarse y llevarme la contraria. Soy muy anárquico escribiendo, no suelo planificar apenas, porque disfruto mucho del proceso de escritura, creando la historia y sus personajes. Tenerlo todo planificado para luego llevarlo al papel se parece demasiado a hacer un dictado. En esta novela, Osmany se me rebelaba a todas horas. Cada noche se ponía a hablar conmigo sobre el siguiente paso a dar, y el muy jodido siempre me soltaba algo diferente a lo que yo tenía pensado.

P.- ¿Tenía más de un final previsto?

R.- No. No tenía previsto ningún final. Solo sabía que no podía ser obvio. Que no podía tratarse de una historia lineal. A partir de ahí la trama surgió a su manera.

P.- ¿Por qué un cubano para conducir la historia?

R.- Tampoco fue planificado. Quería a un extranjero recién llegado a Bilbao. Quería mostrar esta maravillosa y rica ciudad a través de su mirada, para comprobar si de verdad era tan chula. Ya puestos, que fuera latino, para evitar problemas con el idioma. Cuba, un país donde he estado de vacaciones en más de una ocasión, me pareció una buena opción. A partir de ahí, Osmany comenzó a crecer y a recordarme que un cubano de su edad es alguien con mucha historia, y mucha experiencia, a sus espaldas.

P.- Barrio de San Francisco (Bilbao) ¿por qué?

R.- San Francisco y su entorno, los Barrios Altos de Bilbao, han sido siempre una zona diferente al resto de la ciudad. Allí, pegando a las minas, se concentró la prostitución desde mediados del siglo XX. Allí entró a saco la droga en los setenta y los ochenta, atrayendo heroinómanos, provocando violencia de navaja y palizas, ahuyentando al bilbaíno medio. Hoy en día allí se hacinan miles de inmigrantes, especialmente africanos, a quienes muchos acusan de unos males (prostitución y droga) que existen en Sanfrancasi desde siempre. Era lógico llevar ahí a buena parte de mis personajes. Como paisaje para una novela noir, es impagable.

P.- ¿Quién diseñó la portada? ¿Le costó trabajo encontrar editorial?

R.- La portada, encargada por Grijalbo, es de José Luís Paniagua, que ha hecho un trabajo mucho mejor de lo que yo jamás habría soñado (¡Gracias!)

Sobre encontrar editorial… Terminé la novela en 2.014, y firmé con Grijalbo en 2.020. Esos seis años de desierto dan para una larga novela de terror, que se resolvió de forma positiva gracias a Ángela Reynolds, mi agente entonces y una de mis dos ángeles de la guarda. La otra es Cristina Castro, mi editora.

P.- ¿Tiene referente en la novela negra?

R.- No sé si referente, o un montón de autoras y autores que me gustan mucho y que, posiblemente, me han influido a la hora de escribir. La lista sería muy larga.

P.- ¿Cuáles son sus géneros y autores favoritos?

Mi género favorito es la novela negra (¡qué original!) Entre los autores con los que más disfruto están Raymond Chandler, Henning Mankell, Jo Nesbo o Toni Hill. Siempre me ha gustado mucho el terror y, por supuesto, Stephen King, aunque ahora lo tengo bastante aparcado. Pero leo de todo. García Márquez, Ruiz Zafón, Isabel Allende…  

P.- En sus historias prefiere ¿psicología o sangre? ¿Tiene un arma predilecta a la hora de matar?

R.- No me gusta la sangre, algo curioso en alguien que se carga a un montón de personajes en cada novela. Pero lo de describir con todo lujo de detalles cómo un psicópata va troceando poco a poco a su víctima (despacito, para que le dé tiempo a llegar al policía) no va conmigo. Es mucho más interesante, para mí, bucear en el interior del asesino, del protagonista, incluso de la víctima. Comprender lo que sucede y darle al lector la posibilidad de anticiparse. ¿Cuál es la mejor arma para matar? Creo que el asesino siempre elegirá la que le permita hacerlo de la forma más rápida y limpia, la que facilite su huida y se lo ponga difícil a la policía. En un momento dado puede ser un cuchillo, en otro un rifle de mira telescópica o un coche. Lo que quiere el criminal es que no le pillen, no jugar al gato y al ratón con la policía.

P.- Como lector, se decanta por ¿libro electrónico, papel o audio libro? ¿Qué está leyendo ahora mismo? Recomiende, por favor, un par de títulos.

R.- Me gusta el papel. Disfruto más leyendo en papel y, además, me gusta tener los libros, verlos, volver a ojearlos, recordar cosas al pasar sus páginas. Todo eso se ha perdido con el electrónico, pero éste tiene muchas cosas buenas desde el punto de vista de la comodidad y la economía, así que también lo uso. Todo lo que sea leer me gusta. Ahora acabo de comenzar con Catedrales, de Claudia Piñeiro, premio Hammet en la Semana Negra. Y si tengo que recomendar un par de títulos, me iría a un clásico como Adiós, muñeca, de Chandler, y a uno que marcó un hito en la novela negra española: El guardián invisible, de Dolores Redondo.  

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- No muchas. Un café junto al ordenador (últimamente descafeinado, nunca me limito a uno) y algo de música (casi siempre clásica). Poco más.

P.- Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha desvelado hasta ahora…si la hubiere.

R.- Recuerdo el día que presentamos E-King, mi segunda novela, en Negra y Criminal, en Barcelona. Sábado, día de mejillones y presentaciones, se me ocurrió llevar dos botellas de txakoli (blanco, por supuesto) para acompañar a los mejillones. Paco Camarasa me lanzó una mirada de esas que parecían serias, y me soltó que allí, en Negra y Criminal, el vino debía ser negro, a juego con los libros que allí se vendían. Me quedé cortadísimo. Era la primera vez que entraba en la meca del noir y lo hacía metiendo la pata. Él se echó a reír, me dio un par de palmadas, abrió las botellas y las puso junto a los mejillones.

El txakoli se acabó mucho antes que el tinto de la librería.

P.- Venda su libro ¿por qué hay que leer ‘Justicia’?

R.- Creo que Justicia gustará a quienes disfrutan de la novela negra. A quienes buscan vivir una historia, no que se la cuenten. A quienes desean que el ambiente, físico y psicológico, de la novela les envuelva; sentir el frío del sirimiri, aunque estén leyendo en la playa; compartir la rabia de los vencidos y la emoción de la caza; notar un nudo en la garganta mientras deambulan por las calles oscuras de una ciudad que tal vez no conozcan. Es una historia de venganzas y fracasos, con una trama de apariencia compleja que en realidad no lo es tanto, protagonizada por investigadores no profesionales (ya entrados en años y aventuras) que se va acelerando hasta alcanzar la velocidad de un thriller en su parte final. Creo que van a disfrutar leyéndola. Y también después de cerrar la última página.

Bueno, eso espero.

P.- ¿Como está toreando al bichito? Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- Al bichito se le torea como se puede. Por fortuna, gracias a la vacuna, ahora mucho más tranquilo. A mí el confinamiento me vino bastante bien, porque pude dedicar muchas horas a escribir, y antes de la publicación de Justicia ya tenía terminada una segunda novela con el mismo protagonista (pero totalmente independiente) De momento, por ahí van mis planes. Conseguir, a corto plazo, que la gente se interese por Justicia para que, a medio plazo, Grijalbo se anime a publicar la siguiente aventura de Osmany Arechabala. De vosotr@s depende.

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba