Rincón literario de Paco Marín

Rincón Literario de Paco Marín: “La noche de Damballah“

TÍTULO:     La noche de Damballah

AUTOR:      Jordi Solé

EDITA:       Alrevés (2023, enero)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15 x 23 cm. Número de páginas: 340. PVP: 20,00 €. ISBN: 978-84-18584-87-9

Vudú y tráfico sexual es el binomio perfecto que sobrevuela “La noche de Damballahde la mano de un policía corrupto y una periodista. El ritmo de la narración y lectura es endiablado, de tal manera, que no nos permite parpadear ni dejar de leer.

«Dio cuatro pasos y la vio. Una cría. Dieciocho o diecinueve, a lo sumo. Delgada y con el pelo revuelto y largo hasta el pecho. Ojos rasgados, labios carnosos, pómulos muy marcados y nariz recta y mucho más fina que la mayoría de las negras que había visto. Una preciosidad… hasta con la mueca de pánico que le crispaba el rostro. La carniceríaempezaba justo por debajo del esternón».

Madrugada, Zona Franca de Barcelona. En la radio del coche patrulla de Lluís Artigas suena un 10-50: «Alguien la ha palmado». La víctima resulta ser una joven nigeriana brutalmente asesina siguiendo lo que resulta ser un ritual vudú. Artigas, un agente quemado y bajo sospecha de ser corrupto, emprenderá una inesperada búsqueda de los responsables de este crimen. Su única aliada será Mónica Vidal, una periodista que necesita una historia como el aire que respira y a quien también asedian sus propios demonios.

En “La noche de Damballah, una novela magistralmente escrita, con, reitero, un ritmo endiablado, con el pulso narrativo de los clásicos del género, con el tono irónico y la mirada dura, cínica a veces, incisiva siempre de los mejores narradores de la novela negra más descreída, más callejera, Jordi Solé nos muestra una Barcelona esquinada y grasienta por la que pululan personajes en los que no siempre reparamos, encabezados por un policía, Lluís Artigas, llamado a convertirse en mítico antihéroe, y nos confirma a su autor como una de las voces más sobresalientes de nuestro panorama narrativo.

Jordi Solé i Comas (Sabadell, 1966). Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB, inició su carrera profesional en 1987 como redactor del Diario de Barcelona. Desde entonces ha colaborado con medios como El Periódico de Cataluña, La Vanguardia, El Independiente o la revista Fotogramas. Ha sido redactor en jefe de la revista FantasticMagazine y director de la revista Club Disney. Habitual de programas de TV como BCN Magazine (8TV) y El Club (TV3), en la radio se lo ha podido oír en los programas de RAC1Interferències y Versió Càmping.

Es autor del libro de referencia Telemanía, las 500 mejores series de TV de nuestra vida (Salvat, 1999); del cuento Blanco (Tantagora, 2011) y de las novelas: Hijo de dioses (editada en catalán por Efadós con el título de L’últim faraó), La isla de las brumas y Barcelona Far West(traducida al castellano con el título de El revólver de Buffalo Bill), publicadas por Ediciones Pàmies, y Ciutat de espiesLa nitde Damballah y Conspiració a Tàrraco, editadas por Columna. También del libro de relatos Per què no?, editado por Témenos. Su última novela es El tigre y la duquesa, publicada en 2020 por Harper Collins Ibérica en castellano y Columna en catalán.

Un placer inaugurar las publicaciones de 2023 con Jordi Solé… Gracias…

P.- Por favor presente a Jordi Solé.

R.- Pues soy un periodista de mediana edad que un día descubrió que lo que le gustaba de verdad era inventarse la realidad más que contarla y se lanzó de pleno a ello. Me dedico a la ficción desde 2010 y en este tiempo he ido publicando más o menos una novela por año, de diversos géneros, negro, histórico, distópico… lo que me apetecía contar en cada momento. Y hasta hoy…

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace «La noche de Damballah?

R.- La chispa la provocó un reportaje que emitió TV3 titulado “Ivie Okundaye, una chica de carretera”, que giraba alrededor del hallazgo de una prostituta nigeriana que murió atropellada en una cuneta y quedó abandonada allí. La periodista que cubrió la noticia, Anna Teixidor, un pedazo de profesional, quiso tirar del hilo de aquella historia y llegó a viajar a Nigeria donde descubrió toda la trama de vudú que caracteriza la trata de mujeres procedentes de aquel país. A mí la historia me pareció un caramelo, contacté con ella y, muy amablemente, me ofreció información y fuentes. Cuando terminé el libro, a la primera a quien se lo di a leer fue a ella y quedé muy complacido al ver que no encontró ningún disparate ni en la trama ni en las cosas que se cuentan sobre el vudú y la prostitución nigeriana. Ese fue el mejor sello de calidad documental que podía desear.

P.- ¿Cuál ha sido su base documental?

R.- Además del asesoramiento de Anna y de su magnífico reportaje, leí otros diversos trabajos periodísticos que ella me aconsejó y que estaban fácilmente localizables en Internet. Y luego más cosas relacionadas ya con los ritos vudú, propiamente dichos. Por desgracia, tampoco hay tanto escrito, no se crea. Pero lo suficiente.

P.- En la actualidad los ritos de «vudú» ¿Siguen presentes?

R.- Muy presentes. Las cosas son exactamente como se cuentan en el libro. La anécdota de la chica que presencia una redada de la policía creyendo que es invisible para ellos porque un brujo le hizo un conjuro y le dijo que así sería y que se queda de piedra cuando la detienen es real. Las chicas nigerianas son muy religiosas y se da la paradoja que pueden ser muy católicas y, a la vez, creer a pies juntillas en el vudú. Por eso es tan fácil controlarlas y pueden dejarlas libres, sin tener que encerrarlas en ningún sitio como a muchas otras. Sus chulos saben que pagaran religiosamente cada mes porqué les aterra lo que les puedan hacer los brujos.

P.- Hace poco se ha encontrado en una playa de Marbella el cadáver de una mujer con mutilaciones muy parecidas a las que relata en la novela ¿realidad y ficción van de la mano?

R.- Pues mire, no me había enterado de eso. Pero bien podría ser. Yo no tenía constancia de ningún crimen ritual en nuestro país cuando escribí la novela (de ahí uno de los atractivos del libro, creo). ¿Pero no dicen que la realidad siempre supera a la ficción?

P.- ¿Cuánto tardó en redactarla?

R.- En escribirla propiamente dicho unos cuatro meses. Pero luego me trabajé muchísimo el estilo (aproveché el confinamiento). Sin duda es el libro que me he currado más en este aspecto y también del que estoy más satisfecho. Escribir bien es reescribir y a fe que he reescrito.

P.- ¿Cuáles son sus referentes en la novela negra?

R.- Me gustan mu-chí-si-mo Elmore Leonard y Don Winslow. Y no me importa decir que intento parecerme a ellos (ojalá lo consiga). Luego también me inclino ante Asa Larson, que no tiene nada que ver, pero que también es la bomba. Y si me tengo que quedar con un autor nacional, me encantan Andreu Martín y Carlos Bassas del Rey.

P.- ¿Cuáles son sus géneros y autores favoritos?

R.- No tengo un género favorito. Leo de todo y me gusta cualquier tipo de historia. Autores hay muchísimos: entre los grandes diría García Márquez, Robert Graves y Vargas Llosa. Pero hay otros menos conocidos a los que les haría una ermita: Tim O’Brien, Nial Williams, Gisbert Haefs, Nick Hornby, Roberto Fontanarrosa… Uf! No acabaría nunca. Últimamente me ha encantado “El Colibrí”, de Sandro Veronesi. Y eso que cuando lo empecé me echó un poco para atrás su estilo (esas frases interminables…). Pero al final me ganó del todo. 

P.- Como lector, prefiere ¿libro electrónico, papel o audio libro? ¿Qué está leyendo ahora mismo? Recomiende, por favor un par de títulos.

R.- Casi todo lo que leo es en papel, pero no le hago ascos al electrónico. Al final, creo que es el futuro, aunque solo sea por un tema de sostenibilidad. Audiolibros he probado solo un par y reconozco que me han gustado, aunque depende mucho de la voz. Pero creo que si viajara mucho los usaría más a menudo. Ahora mismo estoy leyendo Tostonazo, de Santiago Lorenzo y tengo en la mesilla Revolución, de Pérez-Reverte; Los pecados de los padres, de Asa Larson, y La señora Potter no es exactamente Santa Claus, de Laura Fernández.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- Ahora voy a quedar fatal… pero ninguna. Solo necesito estar solo y un poco de música de fondo.

P.- ¿Cómo ve el panorama literario nacional, en estos momentos?

R.- A ver… siendo sincero hace años que pienso que si fuera francés, americano o sueco me iría mucho, pero que mucho mejor. En España se lee poco y se edita mucho, algo no cuadra. Por lo que hace a la calidad del producto nacional, creo que tiene poco que envidiar a la de otros países, tanto por lo que hace a la literatura de calidad como a la de entretenimiento. Otra cosa es como (o de qué) vivimos los que nos dedicamos a esto.


P.- ¿Qué opinión le merece los festivales de novela negra?

R.- Me parecen una oportunidad magnífica de dar a conocer lo que se hace en España en este momento y de reunir a autores con lectores, que es algo que me encanta. Si le soy sincero, desearía que me invitasen a muchos y que se hicieran más de los que ya hay, que son estupendos. Muy fan, oiga.

P.- Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha desvelado hasta ahora…si la hubiere?

R.- Una vez, firmando libros en Sant Jordi llegó un señor con un libro para que se lo firmase… de otro autor que se llama Jordi Solé pero que no soy yo. El pobre puso una carita…


P.- Venda su libro ¿por qué hay que leer «La noche de Damballah?

R.- Mire… esto me da un poco de apuro porque siempre me ha parecido que alguien que habla bien de sí mismo o de su obra es un poco patético. Pero puedo jurar que es un libro que me he trabajado a fondo y de cuyo resultado estoy plenamente satisfecho. Y algo habrá de eso, porque la primera editorial a la que se lo ofrecí lo compró. Ahora, juzguen ustedes mismos, que es lo que de verdad importa.


P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- Escribir, claro. Tengo una cosa en el horno y otro par dando vueltas por la cabeza. Siempre hay historias que piden paso.

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