Rincón literario de Paco Marín

Rincón Literario de Paco Marín: “Robar, matar y destruir”

TÍTULO:     Robar, matar y destruir

AUTOR:      José Antonio Corrales Ponce de León

EDITA:       Ápeiron Ediciones (2020) -arte-facto-

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 14 x 22 cm. Número de páginas: 268. PVP: 18,00 €. ISBN: 978-84-17898-79-3

Una cuestión que sobresale en el desarrollo de “Robar, matar y destruir” es la habilidad del autor para mantener el interés y la intriga dosificando la información, al tiempo que no pierde detalle de lo realizado por el personaje central, Julián Zerín.

Julián Zerín es un ser atormentado con una obsesión: acabar con su familia para que no sufra. Lectura muy ágil, prosa muy fluida que no deja al azar absolutamente nada… todo está visionado bajo una perfecta lupa que nos deja muy claro hasta el último pensamiento y la última tropelía de Julián.

Curiosa la evolución personal y mental del atormentado ser.

«¿Qué monstruosidades pueden habitar dentro de un ser humano? ¿Cómo puede una persona, aparentemente frágil, acabar con la vida de su propia familia? Julián Zerín, ex toxicómano, se introduce en un torbellino de frustración, maldad y muerte junto a sus compañeros durante una noche enloquecida. El trasiego por la ciudad se convierte en una romería de dolor, solo redimida por la acción final de la justicia. En esta novela, el lector escrutará al protagonista como si fuera un testigo indiscreto de su itinerario de muerte y destrucción. Al recorrer sus páginas, comprobará qué fácil es estremecerse ante la lógica del asesino y, a la vez, cuán difícil liberarse de un magnetismo avasallador que le mantendrá atado a la historia. Robar, matar y destruir es un relato que cierra las etapas vitales de varias personas, pues, al fin y al cabo, todos necesitamos concluir historias para dar una explicación a la maldad que nos rodea».

José Antonio Corrales Ponce de León (Elche, 1965). Inspector de policía local, licenciado en Derecho y diplomado en Criminología. Durante los años de plomo de los noventa, desempeñó su tarea en un servicio nocturno de seguridad ciudadana, donde acopió impactantes experiencias. En el ámbito literario de ficción, fue finalista de la XII Edición de Relatos Urbanos 2018 (ECU, 2019) y autor en la publicación conjunta. Ha publicado el libro de relatos de género negro Te cambio mi vida (2019). Es autor de varios poemarios, entre los que destaca Elinda y el recuerdo, finalista del premio Café Marfíl(Elche, 1990). Además, cuenta con varias publicaciones en la esfera de su profesión. En Radio UMH dirige el programa Dossier Crimen, dedicado al mundo del crimen y el género negro. Comparte su labor profesional con el amor a la creación literaria.

Muy interesante la conversación con José Antonio… Un placer…

 

P.- Por favor, presente a José Antonio Corrales Ponce de León.

R.- Soy un maduro inspector de policía, lector compulsivo, apasionado por contar historias y muy comprometido en hacerlas llegar a los lectores que, además, he aterrizado hace poco en el mundo editorial animado por mi amigo, maestro y mentor, Mariano Sánchez Soler. Creo que estoy disfrutando de un buen momento literario y me gustaría compartir estas historias con los lectores.

P.- ¿Desde cuándo escribe y por qué?

R.- Escribo desde muy jovencito. Mis primeros pinitos los hice en época escolar. Durante aquellos años en que leía adaptaciones juveniles de grandes clásicos o novela juvenil, sobre todo colecciones de Enid Blyton, o incluso cómics de los considerados “para adultos” como “Dossier Negro” o “Vampus”, descubrí un mundo que me impulsó a escribir historias en forma de cuentos o de poesía, y se puede decir que, desde esos años, de una manera u otra, no he dejado de contar historias por medio de la literatura. Luego, siempre he tratado de mejorar ese trabajo de carpintería que es la creación literaria formándome, pues tenía claro que esas historias que iban a ver la luz, debían de contar con la calidad suficiente para ofrecer un trabajo honesto a los lectores. Se puede decir que tengo mucha obra en los cajones, y solo unos pocos libros publicados.

En cuanto a por qué escribo, siempre he tenido claro que lo he hecho por una especie de necesidad que me impulsaba a plasmar por escrito aquello que bullía en mi interior. Se puede decir, entonces, que escribo por una necesidad vital que, a veces, se vuelve irresistible y compulsiva.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace “Robar, matar y destruir”?

R.- No cabe duda de que la profesión de policía siempre imprime una huella que trasciende de lo meramente laboral y llega a formar parte de experiencias vitales más impactantes. “Robar, matar y destruir”(Ápeiron Ediciones, 2020), nace de una de esas experiencias. La novela, con la distancia que he tratado de dar a la historia y las licencias propias del escritor, está basada en unos asesinatos sucedidos en la ciudad de Elche en el año 2005. A partir de esos hechos, de la consiguiente investigación, de presenciar declaraciones y de acudir a las sesiones de juicios, me decidí a escribir una novela coral en la que el hilo conductor de la historia lo llevara el propio asesino. En esta novela, tan importante es el aparente protagonista como los demás personajes que, con su comportamiento y actuaciones, van recomponiendo los antecedentes y consecuentes del propio crimen.

P.- ¿Cómo se ha documentado? ¿Ha conocido a alguien como Julián Zerín?

R.- Como he dicho, una buena parte de la historia que cuento la viví en primera persona durante aquellos terribles días de abril de 2005. No cabe duda que otra fuente de documentación ha sido rescatar datos del propio sumario, así como la experiencia de asistir a las sesiones de juicio con jurado, que me ayudaron a indagar mucho más en el aspecto psicológico del autor de los crímenes. Como se puede comprobar tras la lectura de la novela, el aspecto psicológico de alguien que comete crímenes tan atroces es de mucho interés para mí, por eso trato de que esos momentos de introspección de los propios personajes se vayan entrecruzando en varios de los capítulos.

P.- ¿Todo lo que escribe lo hace con la misma minuciosidad que plasma en la novela?

R.- Una de mis características narrativas es entrar con minuciosidad en el relato de aquellos aspectos en los que pretendo que el lector se detenga, con el objeto de que este descubra con todo detalle aquello que le ha de sobrecoger. Me interesa mucho el tempo de escritura porque también me interesa que el lector viva la historia con minuciosidad. Para conseguir esto, en algunas partes de mis novelas trato de imponer una especie de cámara lenta a la narración, a la vez, que aumento la imagen literaria con un zoom aplicado a aquello que pretendo que el lector perciba con la máxima intensidad.

P.- ¿Qué supera a qué entre realidad y ficción? ¿Dónde hay más dureza?

R.- Sin lugar a dudas, la realidad supera a la ficción. La ficción siempre va por detrás de la realidad. Por experiencia puedo decir que el modus operandi de los sucesos, las escenas del crimen, las motivaciones criminales, siempre son más duras en la realidad que en la ficción. La ficción luego recrea y convierte en arte bizarro lo que la realidad llenó de violencia y dolor. En los sucesos reales hay unos aspectos sórdidos que hacen más duras las situaciones y que es imposible de transmitir con la palabra escrita: olores difíciles de describir, sentimientos extremos a flor de piel, violencia palpable, trauma, dolor de las víctimas o de sus familiares, la propia emoción del momento, los sentimientos de irrealidad ante las atrocidades que estás presenciando…

P.- En sus historias prefiere ¿psicología o sangre? ¿Tiene un arma preferida a la hora de matar?

R.- Soy un escritor al que le gusta meterse en el cerebro de los personajes y extraer algo de su psicología para hacer más compresible al lector sus motivaciones criminales. No obstante, también soy de los que no desdeño la sangre y siempre me alejo de muertes accidentales o causadas con métodos de matar demasiado victorianos. Soy más de armas de fuego, cortas o largas, y como no, de armas blancas, machetes, navajas… Antes que un veneno, siempre prefiero una navaja cabritera o un 9 mm Parabellum, incluso un buen 357 Mágnum.

P.- ¿Tiene referentes en la novela negra?

R.- Por supuesto, tengo algunos referentes en la novela negra a los que en mis obras siempre hago un guiño. Clásicos norteamericanos, como Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Chester Himes o Jim Thompson, son autores que me llevaron a descubrir la crudeza de esa novela negra de los pulp fiction, la dureza de unas historias que nacían en calles decadentes y violentas, pero también la pureza en la manera de narrar esas historias. También me interesa mucho la novela negra española representada por esa maravillosa generación de autores como Vázquez Montalbán, Juan Madrid, González Ledesma, Andreu Martí, Pérez Merinero, Julián Ibáñez o Mariano Sánchez Soler. Se puede decir que todos estos autores, cada uno con su estilo y su manera de contar, de una manera u otra, te sirven de referencia para concebir y crear novelas.

P.- ¿Cuáles son sus géneros y autores favoritos?

R.- Está claro que el género negro es el que más me interesa. Es el que más he investigado, y en el cual me siento más cómodo a la hora de trabajar las historias. De hecho, incluso lo he llevado a un programa de radio sobre género negro y música jazz, “Dossier Crimen”, que dirijo en Radio UMH. No obstante, me interesan mucho los clásicos. Sería difícil concretar géneros y autores favoritos, porque soy lector compulsivo y me gusta recorrer desde los clásicos, hasta los autores actuales. Por hablar de literatura española, me interesa mucho el realismo del siglo XIX con Galdós con mejor exponente, o autores de la postguerra como Miguel Delibes, Camilo José Cela o Francisco Umbral. Autores actuales como Javier Marías, Luís Landero, Javier Cercas o Carlos Zanón. Si ya nos vamos fuera de España, creo imprescindibles los clásicos americanos y hablando ya de novela negra, me decanto por Raymond Chandler y su maravilloso detective Philip Marlowe, aunque también siento una especial devoción por Chester Himes y sus negrísimas novelas del Harlem más profundo. Si volvemos a España, no puedo dejar de citar a Vázquez Montalbán o Juan Madrid, aunque tenemos muchos autores actuales que están haciendo muy buena novela negra.

P.- Como lector se decanta por ¿libro electrónico, papel o audio libro? ¿Qué está leyendo ahora mismo? Recomiende, por favor, un par de títulos.

R.- Sin duda alguna, el libro electrónico ofrece posibilidades tan interesantes como las de llevar varias novelas dentro de un soporte que no pesa y es muy cómodo de portar. Y está claro que para determinados momentos es una opción inmejorable por las prestaciones que ofrece, pero para la lectura sosegada necesito sentir la textura del papel, pasar físicamente las páginas, detenerme en la portada, volver hacia delante y hacia atrás, hacer una anotación a pie de página, poner el marcador en el punto de lectura en que la has dejado o llevar el libro bajo el brazo. Son experiencias de lectura,pero también sensoriales a las que no llega el libro electrónico. Como ves, soy usuario de ambos formatos, pero sigo prefiriendo el papel. En cuanto al audiolibro, es una buena opción para determinado público, pero yo no lo utilizo, pues al contrario que con la lectura, no consigo la concentración necesaria para seguir una historia hablada durante mucho tiempo.

En cuanto a la lectura actual, ahora mismo estoy leyendo “El últimobuen beso” de James Crumley, una novela cuyo detective privado es un personaje muy decadente, lleno de vicios y defectos, pero extremadamente eficaz. Y recomendaría una estupenda novela policiaca del español Juan Ramón Biedma, “El sonido de tu cabello” y un clásico entre los clásicos “El asesino dentro de mí” de Jim Thompson.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- No soy escritor de muchas manías, suelo ser bastante todo-terreno a la hora de ponerme a escribir. Puedo hacerlo en diversos momentos o en cualquier lugar sin importarme demasiado el entorno. Eso sí, me siento más cómodo escribiendo directamente en el ordenador portátil y en un ambiente de total silencio. Suelo llevar siempre encima un cuaderno y un bolígrafo con los que hago anotaciones o desarrollo algún capítulo si la pulsión de escribir me asalta en plena calle o no tengo el ordenador a mano.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre los festivales de novela negra?

R.- Considero que son muy positivos y una oportunidad para ver por dónde circunnavega buena parte de la novela negra en España. En estos festivales concurren autores consagrados y autores noveles, en un intercambio de experiencias que suele ser muy interesante, pues durante varias jornadas todo se pone al servicio de una programación que puede ser una verdadera fiesta del género negro. El año pasado participé en la Semana Negra de Gijón y me ayudó a descubrir grandes autores del género, pero al fin y al cabo en sintonía con lo que tú mismo haces o relatas, con el mismo entusiasmo y amor por la creación literaria.

P.- Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha desvelado hasta ahora… si la hubiere.

R.- Curiosidades hay algunas que suceden mientras escribes la novela. Concretamente, cuando después de redactar un capítulo lo relees y esas páginas te llevan a la emoción y llegas al convencimiento de que esos párrafos que has escrito, también van a tocar la fibra sensible del lector. Otra curiosidad literaria que supongo que sucede a otros autores se produce durante la revisión de los textos, cuando al volver a lo que redactaste muchas fechas atrás, ese pasaje te traslada al preciso momento en que lo escribiste, y entonces rememoras el aroma del café que tenías sobre la mesa o a aquello que durante un instante perturbó tu escritura. Aunque normalmente, las curiosidades o anécdotas literarias suelen venir del lado de los lectores una vez que conocen tu obra. Sobre todo, cuando te hablan de emociones vividas durante sus ratos de lectura, o las pocas palabras que se intercambian durante las presentaciones o firmas de ejemplares, los comentarios que se cruzan antes de la dedicatoria y que te ponen sobre la pista para redactarla. Cosas así.

P.- Venda su libro ¿por qué hay que leer Robar, matar y destruir”?

R.- Es una novela sórdida que rezuma verdad y crueldad, pero también compasión y redención. Creo que puede sintetizar lo que sería el mismo acto de vivir, pues dentro de la dureza y de la maldad del crimen, aparece un halo de esperanza. Es, además, es una novela de experiencia y de expiación personal.

P.- ¿Cómo está sobrellevando la pandemia? Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- Por mi profesión de policía, he vivido la pandemia aparejada a una intensa labor policial. Tarea que, sin embargo, no me ha alejado de la creación literaria. De hecho, durante este año y medio he tenido la oportunidad de escribir dos novelas, que en la actualidad están concursando en premios literarios que están por fallar, y estoy a punto de publicar una tercera obra, “Barrios de Sangre”, novela que estará en las librerías en un par de meses.

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