Rincón literario de Paco Marín

Rincón Literario de Paco Marín: “Snuff”

TÍTULO:     Snuff

AUTOR:      Ivan Mourin

EDITA:       Berenice (2020) -Colección POE-

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15 x 24 cm. Número de páginas: 256. PVP: 21,00 €. ISBN: 978-84-18089-83-1

Snuff: Son videos cortos de asesinatos, torturas, suicidios, necrofilia, infanticidios, entre otros crímenes reales (sin ayuda de efectos especiales o cualquier otro truco) con finalidad de distribuirlas comercialmente.

Es una de las novelas más intensas que he leído últimamente. Hay muchos momentos en que la arcada sube y casi te impide seguir leyendo. El horror, la maldad, la despersonalización es brutal… más no se puede uno despegar de una narración perfectamente orquestada y estructurada.

Sostengo siempre que las novelas tienen que removerte, en un sentido u otro, porque si no es así estamos perdiendo el tiempo… Snuff lo consigue ampliamente.

Tras la desaparición de su hijo de seis años, el periodista Héctor Langarela descubre, un año y medio más tarde, el terrible final que ha sufrido. Tonet, un adolescente con grandes cualidades para la informática, asiste al funeral de una amiga que se ha suicidado por algo ocurrido en internet. Por su parte, el subinspector Félix Bataraz, degradado a policía de calle, encuentra, mientras hace una ronda por un barrio de Barcelona, el cuerpo encadenado y torturado, aún con vida, de una niña. El deseo de venganza y de detener a los culpables conducirá a estos tres desconocidos al negocio de los vídeos snuff, a un mundo de infancias perturbadas, y a conocer la obsesión enfermiza por los cuentos de hadas.

Con su habitual maestría, Ivan Mourin nos sumerge en un universo tan aterrador y desquiciado —el de las llamadas “snuff movies“— que cuesta creer que pueda anidar en las entrañas de nuestra sociedad moderna. Sin embargo, cuanto narra esta formidable novela se basa en hechos y situaciones reales, cuyo conocimiento no debemos ignorar si queremos estar prevenidos ante un riesgo más que tangible.

Ivan Mourin (Barcelona, 1980), escritor, guionista y criminólogo, es autor de obras como las novelas Niños Perdidos, Sociedad Tepes o Resurrección, y de los ensayos relacionados con el misterio Anatomía de las casas encantadas (Premio Enigmas 2015) y Descendiendo hasta el infierno: un paseo por el lado más oscuro de internet, ambos con gran acogida. Ha colaborado en diversos medios de comunicación, como Cuarto Milenio, el Diari de Tarragona o Elsmatins (TV3), y continúa haciéndolo en varios, como las revistas “Clío” y “Más Allá”, en el programa radiofónico “Informe Enigma” o el televisivo “Misterisamb Sebastià d´Arbó” (8TV). Además, como guionista y director de los cortometrajes “Intrusos” y “Memento Mori”, ha recibido diversos galardones, como el Premio del Público del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges en 2014.

Ivan Mourin nos atiende amablemente… Gracias…

P.- Por favor presente a Iván Mourin.

R.- Tarea difícil, pero haré un breve resumen: creador de historias, ensayista, guionista, criminólogo, amante del cine y de las series, coleccionista, padre, y un largo etcétera.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace Snuff?

R.- Durante el proceso de documentación para un ensayo, “Descendiendo hasta el infierno”, centrado en los mitos y realidades sobre la Deep Web. Mientras trabajaba, asesorado por un hacker, empezó a surgir la idea para la novela cuando llegué al apartado sobre el fenómeno de las películas snuff. Los casos que fui conociendo estaban relacionados principalmente con países extranjeros, así que pensé en crear una historia en el nuestro, cómo podría afectarle a un padre de familia, sin ninguna peculiaridad, que su hijo hubiera acabado en una de estas grabaciones, el camino que tomaría y cómo lo iría cambiando… Este sería el germen de lo que sería después la novela.

P.- ¿Cómo se documentó?

R.- Por un lado, con el trabajo mencionado en la pregunta anterior, pero después ahondando en casos que tuvieron repercusión en la sociedad relacionados con la explotación de vídeos en donde se asesinaba, torturaba o violaba a personas, en algunos casos a menores, como los crímenes de Viktor Sayenko e Igor Suprunyuck, más conocidos como los maníacos de Dnepropetrovsk, o Richard Huckle o Peter Scully (aunque la novela no trata sobre pedofilia), entre otros. También investigué sobre “The Blue Whale”, un “juego” surgido en redes sociales en donde incitaban a adolescentes a autolesionarse bajo amenaza, acabando en suicidio en muchas ocasiones.

Por otro lado, como antiguo técnico especialista en anatomía patológica, me gusta plasmar la experiencia que obtuve entonces en tipos de lesiones, fenómenos cadavéricos…, y aquí no podía ser menos.

P.- ¿En algún momento se le hizo cuesta arriba la redacción de la historia?

R.- La verdad es que disfruté mucho con su escritura. Es mucho peor lo que he podido ver en la vida real.

P.- Personajes…raros y extraños ¿alguno de ellos hizo la guerra por su cuenta, se le escapó de su dominio?

R.- Me gusta que los personajes cobren vida y, a medida que van creciendo en la narración, puedan modificar el camino a seguir, pero suelo controlarlos bastante bien. Aunque es cierto que al personaje de Héctor Langarela lo tuve que contener en más de una ocasión. Los “malos” se comportaron mejor en este sentido.

P.- ¿Cuál es el lado más oscuro de internet?

R.- Aquel en el que los internautas creen que tienen libertad absoluta para hacer lo que les plazca, con una amoralidad monstruosa. Ahí siempre estará la mayor oscuridad, un reflejo real de ellos mismos.

P.- ¿Se rodará alguna película, serie o documental basado en Snuff?

R.- Como cinéfilo, me encantaría. Creo que el sueño de muchos autores es poder ver plasmada su obra en un medio audiovisual, aun sabiendo que es difícil que se mantengan fieles al original, sin contar lo más difícil aún: que la historia sea lo suficientemente atractiva para las productoras como para que se fijen en ésta.

P.- En sus historias, se decanta por ¿psicología o sangre? Si tuviese que matar lo haría ¿con?

R.- Depende del tipo de historia, pero es cierto que soy muy diferente ahora que hace diez años. Antes, la sangre sería una prioridad; ahora prefiero jugar con la psicología, la atmósfera y otros elementos que, si son bien llevados, pueden provocar más escalofríos que una escena demasiado explícita y que cause desagrado.

Si tuviese que matar, me decantaría por el emparedamiento, con alguna sorpresa extra.

P.- ¿Tiene algún referente en la novela negra?

R.- Realmente, no tengo ningún referente en concreto. Considero que hay que aprender de cada autor, tanto para lo bueno como para lo malo, con el mayor de los respetos.

P.- Sus géneros y autores favoritos ¿son?

R.- Mis géneros favoritos son el terror, el suspense, el misterio… Entre mis autores favoritos, Agatha Christie, Stephen King, H.P. Lovecraft, Edgar Allan Poe, Patricia Highsmith, Junji Ito o Manuel Vázquez Montalbán…

P.- Como lector, prefiere ¿libro electrónico, papel o audio libro? ¿Qué está leyendo ahora mismo? Recomiende un par de títulos, por favor.

R.- Aunque soy más de papel, empleo los tres, en especial, últimamente, el audio libro. Es un formato muy cómodo para disfrutar mientras se conduce, se escribe o en otros momentos en los que no puedes detenerte demasiado a coger un libro físico. Además, hay dramatizaciones fantásticas.

Leo muchos libros al mismo tiempo, pero ahora estoy releyendo “Uzumaki”, de Junji Ito, “El caso Hartung”, de Søren Sveistrup, y “Dequé hablo cuando hablo de escribir”, de Haruki Murakami. El primero y el tercero son recomendaciones seguras.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- Muchas: escribir siempre a mano, con estilográfica y libreta, excepto los guiones, que los redacto con máquina de escribir; tener de fondo música, podcast o audio libros; tener muy claro siempre el final; no revisar el primer borrador hasta que está terminado; etc.

P.- Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha desvelado hasta ahora… si la hubiere.

R.- Hace muchos años, una productora reconocida me propuso hacer de negro de unas historias que ofrecí. Me negué; el orgullo de entonces, que cegaba de una manera irracional. Si esto me volviera a ocurrir ahora, tal vez me lo pensaría más, porque lo que me gusta es escribir y vivir de ello. El reconocimiento ya no es tan importante (lo que sí lo es, es llevarte alguna que otra colleja para alejar el ego, que no aporta nada bueno).

P.- Venda su libro ¿por qué hay que leer Snuff?

R.- No soy buen vendedor, la verdad, pero recomiendo Snuffporque es una novela negra (o thriller, como la han calificado) de personajes, de decisiones duras, necesarias, y monstruos terriblemente reales, todo narrado en capítulos cortos, creando cliffhangers para buscar un resultado que invite al lector a leer un capítulo más, y otro, y otro…

P.- ¿Como está conviviendo con la pandemia que nos asola? Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- Llevo mal no poder ver a mi familia, que vive en otra provincia, las presentaciones de libros, juntarme con los lectores, viajar… Pero, profesionalmente, me ha ido mejor de lo que podía esperar: me ha salido mucho más trabajo relacionado con la escritura, en diversos ámbitos, y el no poder salir mucho me otorga más tiempo para ello. En ese sentido, no puedo quejarme. Soy un afortunado para estos tiempos tan complicados.

En cuanto a mis planes, no suelo adelantar cosas por si se acaban retrasando o se cancelan, pero, si todo va bien, publicaré un nuevo ensayo en abril, con Ediciones Luciérnaga (Grupo Planeta). Estoy escribiendo varias cosas, entre las que se encuentra una nueva novela, pero poco más puedo añadir.

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