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PENSANDO EN VOZ: ALTA DEL ABSURDO A LA GILIPOLLEZ

PENSANDO EN VOZ ALTA

DEL ABSURDO A LA GILIPOLLEZ

Leer la prensa estos días es ir saltando de un absurdo a otro y de una gilipollez a otra. No salgo de mi asombro y pienso lo difícil que va a ser, de aquí en adelante, el hablar sin que alguien te mire mal o te llame la atención o te curse una denuncia por “racista”.

Pregunta: ¿Podré pedir en un bar un café ‘negro’?

Modestamente pienso que estamos pasando de lo ridículo a lo absurdo y viceversa. No hace falta que diga que tengo amigos de todas las razas y colores, porque colores son el blanco y el negro. Muchos de mis amigos de raza negra se ríen de esta situación estúpida a la que algunos nos quieren conducir. Por supuesto que es asqueroso y abominable matar a una persona de raza negra… y también, de raza blanca o amarilla o de la raza que sea, pero de ahí a no poder nombrar lo que es negro o no poder hablar de un blanqueador de piel o mirar con respeto y sumisión a los conguitos -me refiero a los caramelos- hay un mundo.

Mis amigos de raza negra, y apuesto que los conocidos de todos ustedes, son más normales que todos los “adelantados en el lenguaje”. Voy a referir una anécdota y ustedes juzguen:

Hace unos pocos años, en Granada, después de celebrar unas jornadas de novela negra -pido disculpas a quien pueda molestar la expresión- tocaba hacerse la foto de familia. Era de noche, luz artificial, y nos colocaron delante de una especie de telón negro -perdón-. Entre los presentes había un invitado negro que llevaba en las manos una tela verde que se iba a colocar detrás de él para posar. Una señora le preguntó el porque de aquella tela, a lo que el interpelado respondió: ¿No te has dado cuenta que soy negro? Con el fondo negro no se me va a distinguir, al poner el tejido verde se me verá. Dicho todo con una tremenda sonrisa.

Genial el comportamiento y la naturalidad de este amigo.

Como apuntaba al principio, la lectura de la prensa nos enfrenta a lecturas como esta: La empresa de cosméticos L’Oréal ha decidido retirar algunos términos, como “blanqueador”, de la descripción de sus productos. Las palabras blanco/blanqueador/claro desaparecen de los productos destinados a homogeneizar la piel.

Item más. Una campaña ciudadana vuelve a denunciar el racismo del dulce de chocolate denominados ‘Conguitos’. Esta campaña pide que Conguitos jubile a su muñeco. ¿De verdad que hay racismo en una bolsa de chocolatinas?

Hace unos meses que Cola-Cao abandonó “la canción del negrito” para presentar una nueva letra sin ecos de ”¿racismo?”. ¿Se acuerdan del flan chino mandarín? El sobre de un color amarillo intenso.

Volviendo a los Conguitos, los hay también blancos. Jamás podría pensar que algo creado hace muchos años, muchos, iba a llegar a plantear la exigencia de “una petición de disculpa pública hacia la población negra, tantas veces estigmatizada” siguiendo “dedicar parte de los beneficios recaudados a organizaciones contra el racismo”. Las cabezas ¿bien?

¿Qué pasa con los ‘morenitos’ de Navidad? ¿Qué pasa con el azúcar moreno? Dejémonos de gilipolleces y usemos el sentido común: lo negro es negro y lo blanco es blanco… y tan naturales y tan amigos. Me asombro, como conguito, de lo fácil que es transitar del absurdo a la gilipollez.  

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Un comentario

  1. Totalmente de acuerdo con mi amigo Paco.
    En mi opinión, quien recurre constantemente a eufemismos como subsahariano, afroamericano o ciudadano de etnia gitana es porque él mismo contempla de forma peyorativa términos tan naturales como negro o gitano.
    Tal vez el racismo lo lleva dentro, aunque se niegue a reconocérselo.

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