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AMOR

                                                                   AMOR

 

Mariposas que revolotean en el estómago, que chocan contra caminos que te llevan  hacia varios destinos, algunos, en dirección contraria.

 

 

 

Caminos que vienen y van, sorteando encuentros fortuitos con ese alguien que un día llega de manera repentina, y ese cortocircuito en vuestras miradas es el aviso de que a partir de ese día, os pertenecéis.

 

 

 

Amor eterno, ese que vuela por encima de lo terrenal. Ese que se siente al caminar entre las huellas de la Historia, esa historia que se escucha entre columnas que resistieron siglos atrás a las guerras no deseadas, a los bombardeos injustos…

 

 

Amor imprevisto, ese que no esperabas que llegara, y que se abalanza sobre tu vida cuando ya habías completado el puzle, y ahora tienes una nueva pieza que colocar y tu cabeza bulle en su interior para encontrar su sitio.

 

Amor inocente, ese que dibuja corazones en el aire con promesas ilusionadas, ese que pinta un infinito en el horizonte ante sonrisas tiernas y manos entrelazadas.

 

Amores de barra, como cantaban entonces, en los ochenta. Aquellos que surgen con una copa en la mano, sin más pretensión que  dejarse llevar por el momento que fluye en una noche de sábado, de música y amaneceres, quizás con la persona equivocada.

 

 

Amores que se esconden bajo el Faro que alumbra la pasión descontrolada del primer encuentro, faro que les da cobijo para que quizás por un instante se olviden que su lugar está en otro mundo, en otro sitio y puedan vivirlo con la intensidad que necesitan. Ese quizás sea el amor más puro, pero el más  complicado. Porque no lo podréis mostrar al mundo, porque vuestros besos serán besos escondidos por temor a ser descubiertos, porque no podréis gritar y compartir las  cosas bonitas que sentís, porque no podréis reír cogidos de la mano en un paseo junto al río. Porque habéis arriesgado por algo que sabéis será imposible, pero os aferráis a que los sentimientos os guíen, a que vuestros labios pidan dos minutos más, a que vuestra pasión contenida os termine doliendo.

 

 

Amor de nuestros mayores, mayores que mantienen miradas cómplices, sonrisas pícaras y besos espontáneos. Amores que pasean de la mano, siendo uno el apoyo constante del otro para cruzar hacia el otro lado, aquel en el que un día su aventura comenzó.

 

Amores de vida, ese amor que surgió del chispazo, de los fuegos artificiales de colores, esos que durante años han sido cómplices de besos, sonrisas, abrazos, cariño, pasión , aventura. Esos que suman momentos, y que luchan contra la guerra entre el cariño, que con el paso de los años quiere vencer a la pasión.

 

Amor, el amor de tu vida, el amor que aquel día, en el mundo de las casualidades, en la juventud, en el despertar de la inocencia, en el deseo de descubrir, se presentó sin avisar. Ese amor que pudo ser de paso, o que en muchos casos, llegó para quedarse

 

 

 

El amor mueve el mundo

 

FELIZ DOMINGO, AMAOS MUCHO.

 

EVA GARCÍA AGUILERA.

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