LA FAROLA DEL LAGO LORENZO VERGARA PAGÁN (LOREN) ¡SIN DOLOR! Y… ¡SIN RENCOR!
LA FAROLA DEL LAGO
LORENZO VERGARA PAGÁN (LOREN)
¡SIN DOLOR! Y… ¡SIN RENCOR!
Tras un pequeño “lapsus” vuelvo a encender mi querida FAROLA DE LAGO, esta Farola, que tantas historias ha alumbrado, y… que tan buenos recuerdos trae a mi mente. Ellos (los recuerdos), han sido los protagonistas de cada una de los más de doscientos artículos que he ido desempolvando, para ofrecérselos a mis lectores, como si fueran una obra de orfebrería, porque…eso significaban para mí ¡una obra de arte! que… he guardado toda mi vida, a la espera de poder contarle al mundo las inquietudes y temores de un niño de la posguerra, las ilusiones de un chaval que quiso ser (y no pudo) un futbolista de postín, la alegría de haber podido (junto a mi esposa) crear una gran familia que… es mi tesoro más preciado, las mil y una aventuras que me han ocurrido en mi larga vida profesional (tanto en la Industria como en la Universidad), y de la que me siento orgullosísimo. Y…guardar con enorme celo, todos los recuerdos de mis amigos, de esos amigos inseparables (a través de tantísimos años) algunos se han ido quedando en el camino (pero siempre en mi recuerdo), y otros…todavía tenemos el enorme placer de vernos, abrazarnos, y derramar alguna lagrimilla en recuerdo de aquellos que ya no están, y…de nuestros años “pujantes”.
En esta ocasión, la Farola se ha encendido para recordar una de las últimas etapas de mi vida. Una vida que…a causa de mis muchas ocupaciones laborales no había cultivado, a pesar de seguir siendo fiel a la enorme cosecha de amigos, pero era imposible, porque mi profesión y mi familia requerían toda mi atención. Mi profesión como jefe de Laboratorio de Zinsa y al propio tiempo como analista y Técnico de Instrumentación Científica de nuestra querida UPCT requería (y requiere) atención continua, estudio continuo, para estar al día de todas las nuevas técnicas que van apareciendo en el campo de la química analítica e instrumental, no adaptarte a ellas, es quedarte fuera de un mundo extremadamente complicado, por todo ello, necesitaba todas las horas del día para no quedarme “descolgado” de ese mundo tan “alucinante” y evolutivo.
Una vez que me jubilé de la empresa Zinsa, donde transcurrieron cincuenta años de mi vida laboral, donde fui Jefe de laboratorio y de Control de Fabricación, y…donde me honraron, concediéndome la máxima cualificación profesional, ya dispuse de muchísimo más tiempo, pues el estrés al que estaba sometido disminuyó ostensiblemente, a pesar de que… afortunadamente continuo en mi querida UPCT y a la que llevo dedicándole (compartidos) cincuenta y seis años, y de la que solo he recibido satisfacciones, sirva como ejemplo que… en uno de los prólogos dedicados a mi libro “Me parece que fue ayer” nuestro ex Gerente Isidro Jesús Ibarra Berrocal escribe al final del suyo…”No exagero si afirmo que, decir Loren es decir UPCT”, ya podéis figuraros queridos lectores que, esas y otras palabras tan elogiosas, consiguen que intente superarme constantemente en todos los aspectos de mi vida.
Como decía…una vez jubilado de “mi” empresa Zinsa, me reencontré en la vida social con amigos y conocidos de todos los estratos, volviendo casi siempre a recordar “hazañas” de nuestra juventud que hacen de nuestras charlas temas inagotables. En uno de esos encuentros, coincidí con mi amigo y casi pariente Josemi (José Miguel González), que, por aquel entonces colaboraba con nuestro inolvidable amigo Pepe Linares en las tertulias deportivas de Onda Cero, fue Josemi, quien le sugirió a Pepe Linares que yo acudiera a su tertulia deportiva. Era 2009-2010 la primera temporada del ascenso del F.C. Cartagena a segunda división (después de lo de Alcoy). Ya había empezado yo a hacer “mis pinitos” literarios en el digital desaparecido (que dirigían mis queridos amigos Guillermo Jiménez y Manuel Angel Balaguer) SportCartagena, con mi Farola del Lago, columna que… alcanzó cierto renombre y que, afortunadamente todavía se publica en Cartagena Actualidad. En efecto, hablamos con Pepe Linares y le pareció perfecto que acudiera los jueves a su tertulia, me puso una condición, que hablara de lo que quisiera, y que…contara mis historias, así lo hice, y…así lo he hecho durante más de quince años, hablando de futbol y…de mis “cosas”, durante mas de setecientas tertulias.
En este pequeño recorrido, en el que intento “esquematizar” nada menos que sesenta y cuatro años de vida laboral y social, debo puntualizar algunos rasgos que…a lo largo de mi vida he procurado mantener, para intentar progresar en un mundo tan difícil como es la química analítica, y también en la vida social. Debo confesar y agradecer que… afortunadamente en nuestra querida UPCT he estado rodeado (y arropado), por personas que han alcanzado el punto más alto académico de los estudios Universitarios, que es el grado de Doctor. Al lado de ellos, he intentado aprender infinidad de “matices” que caracterizan a estas personas, que forman la élite de la cultura Nacional y Mundial. Por mi parte, les he ofrecido mi entrega laboral total y desinteresada, y…creo, lo digo con orgullo (exento total de petulancia) haber conseguido el aprecio de estos compañeros.
En el ámbito Industrial (al que tanto le debo) he intentado superarme día a día, estudiando, trabajando horas y más horas, las veinticuatro horas cuando ha hecho falta, para conseguir mi meta, que no era otra que ganarme la confianza de mis jefes, y con ella, ir ascendiendo en mi empresa hasta conseguir el puesto de máxima cualificación.
Todo eso, teniendo en cuenta las dificultades que contrae estar al frente de un laboratorio en una empresa Metalúrgica.
Para lograr todo lo que he “esquematizado” en este artículo, he tenido que renunciar a muchas cosas. Renuncié a “casi” toda mi vida social, e incluso (algunas veces) a la familiar. Me he mantenido alejado de la política en todas sus facetas, tanto sindical como de partidos. Lo he hecho principalmente, para que no me distrajera ni un minuto de mi vida laboral. Pero… hay en mi vida una característica totalmente arraigada, que es el afán de superación, el no querer que nadie opine por mí, el intentar superarme en todo, el poner en “todo” mi sello personal (para bien o para mal) el querer que nadie sea dueño de mi “dedo” o de mis actos, por todo eso, he luchado como un león, para… no ser imprescindible (eso es imposible) pero sí necesario.
En cuanto a mi salida de una conocida tertulia, he de decir que se debe a que…mi forma de entender lo que puede resultar ameno en una tertulia, contrasta con otras opiniones, pienso que, a una tertulia que dura más de hora y media, hay que darle de vez en cuando una introducción “coyuntural” de algún tema distinto al que se está tratando. Entiendo que… “disentir” durante el transcurso de una tertulia (siempre que se haga con coherencia), no es otra cosa que prolongar el interés del espectador por el tema que se está tratando. Así lo he hecho siempre, y así lo seguiría haciendo.
Desde luego… lo que no haré nunca (ni nadie lo puede esperar de mi), es leer la crónica del diario La Verdad de esa mañana, y repetirla en la tertulia por la tarde, y recitarla como un papagayo, de forma monocorde, y aburriendo hasta las ovejas, esto, es imposible. Todo lo que diga será porque lo pienso, y…de mi propia cosecha.
Por todo esto que estoy narrando queridos amigos, como en mi ánimo jamás anidará el rencor, (salvo si la puñalada es “trapera”) puedo decir que… si tengo que renunciar a algo por alguna desavenencia personal, lo haré tranquila y firmemente ¡SIN DOLOR Y SIN RENCOR! porque la vida es larga, y…los hechos se diluyen con el tiempo.
Hasta otra queridos amigos.
Lorenzo Vergara Pagán