LA FAROLA DEL LAGO LORENZO VERGARA PAGÁN (LOREN) ¡QUE BONITO HUBIERA SIDO…!
LA FAROLA DEL LAGO
LORENZO VERGARA PAGÁN (LOREN)
¡QUE BONITO HUBIERA SIDO…!
Estoy seguro de que…no habrá ningún ser humano que no haya soñado. También lo estoy de que al menos el 90 % de los sueños son irrealizables. Como veis, dejo un 10 % de duda, por si alguien ha tenido la enorme suerte de que su sueño (que le parecía irrealizable) se hayahecho realidad. Servidor, ha soñado miles de veces, en todas las edades. Los sueños (generalmente) transcurren de acuerdo con la edad, y con el momento que estás atravesando en tu vida. Soñar es (hasta ahora), lo único que podemos hacer sin coste alguno, pueden (podemos) soñar todos, desde el más humilde de los mortales hasta el más poderoso. Espero, que la humanidad pueda seguir soñando siempre, aunque…a veces, me asalta la duda, y me pregunto, ¿será posible que la IA con el paso de los años (quizá siglos), nos “monitorice” de tal forma que perdamos esos maravillosos momentos. Me aterroriza que nos puedan convertir en “Robots”, humanos, incapaces de pensar por sí mismo, y…¡por tanto! incapaces de soñar?.
Volvamos al presente, al momento en el que estoy sentado delante del ordenador, tratando de hilvanar mi artículo, que… como veréis más adelante se trata de narrar un sueño, el sueño más bonito que he tenido en mi vida, y os garantizo que he tenido muchos, alguno realizado, otros… se han perdido en la nebulosa de mi… (creo que afortunadamente) fértil imaginación.
Cuando era niño, me llevaba mi tío Pedro al cine Central, (que era el que estaba cerca de mi casa en la Calle del Alto) y que dicho sea de paso era precioso, ahora, cuando paso por mi “lago” y lo veo “casi” abandonado, me inunda la tristeza y… ¡perdonadme!, me paso de una cosa a otra, porque mi dedo es el transmisor de mis pensamientos, y me van asaltando constantemente, y no los puedo detener. Sé que muchos de vosotros me entenderéis porque os pasará lo mismo, pensáis en un tema, pero al pensarlo o escribirlo pasamos cerca de otro, que te recuerda algo entrañable, y no te resistes a contarlo.
Bueno, como decía anteriormente mi abuela, (mi mamá Concha) cuando yo era muy niño, haciendo un gran esfuerzo (porque en aquel tiempo las pesetas eran escasísimas) nos daba (a mi tío Pedro y a servidor) dinero para que fuéramos a ver alguna película de Tarzán. Es casi imposible describiros a las “revoluciones” que trabajaba mi mente, después de ver a Tarzán (interpretado por Johnny Weissmüller que había sido Campeón Olímpico de natación). Esa noche, soñaba que Tarzán era yo, y que…atravesaba la selva saltando de liana en liana, para acudir a salvar a mis hermanos leones de las trampas tendidas por los humanos. Al otro día, la consecuencia de aquel sueño y… de aquella película era que, cuando llegaba al “lago” me agarraba a alguna rama descolgada de las numerosas palmeras que había, me balanceaba como si fuera Tarzán,daba su grito de guerra y…ZAAAS me daba una “castaña” contra el suelo y me habría media cabeza. Más de una vez me han llevado a la casa de Socorro de la Calle Real (esquina con Castellini), para que me pusieran varias lañas.
Ya es momento de que os explique el verdadero motivo de este artículo. Pero… antes, permitidme que os “suplique” que, al leerlo no lo hagáis con sentimiento triste, hacedlo simplemente pensando en la época en la que suceden los hechos, y poneros en el caso de un hijo único, que adora a su madre, y que no ha podido disfrutar de ella, pero… no lo hagáis con dolor ¡de verdad!, ¡alegría! es lo que yo siento al poder escribir estas letras y recordar un sueño irrealizable, pero… imborrable.
Tendría yo diecisiete, años, unas ansias “locas” de ser algo en el deporte que practicaba, que era el futbol, y… soñaba casi todas las noches que era el mejor futbolista del mundo, y que todos los equipos querían que jugara con ellos. Un día, me llama un Sr. que se llamaba Peña, y que era representante de futbolistas (eran los inicios de esa profesión, hoy tan requerida), y me dijo, estas palabras… Loren, quiero que vengas conmigo el domingo a Águilas, vas a jugar reforzando al Águilas F.C.que juega un partido amistoso contra el Real Murcia (que por entonces estaba en primera división). Yo, flipaba, cuando pronunció la palabra “vas a reforzar”, nada menos que reforzar a un equipo de tercera división de la época, y además contra el Real Murcia de primera división…Ufff. A continuación me dijo, como es verano, el partido lo va a presenciar D. Santiago Bernabéu que… como sabes es el Presidente del Real Madrid, y está veraneando en Águilas. Le dije (naturalmente) que sí que iría con él. A partir de ese momento mi mente era un torbellino, y… empecé a soñar despierto.
Muchas veces y en muchos artículos, os he hablado de mi madre, del amor mutuo que nos profesábamos, y lo poco que habíamos disfrutado de él. Mi madre, había ingresado en el Sanatorio Antituberculoso de Sierra Espuña, cuando yo tenía cinco años, por aquellas fechas (como he comentado) yo tenía diecisiete, fijaros que llevaba doce años (los más importantes de un niño para disfrutar de su madre), sin recibir el calor de mi madre, solo esporádicamente, cuando no tenía contagio, le permitían venir a Cartagena España de permiso unos pocos días. Pero… además, ocurría otro hecho terrible, por aquellas fechas Cartagena era una de las ciudades más contaminadas de España, rodeada de industrias, que emitían montañas de Anhídrido Sulfuroso, y mi madre con sus débiles pulmones no podía respirar bien, y tenía que irse rápidamente al Sanatorio a rodearse de pinos, y de Oxígeno limpio.
El Doctor José Tapia era el Director del Sanatorio de Sierra Espuña, y al que mi madre, y toda nuestra familia casi “idolatrábamos”, pues sabíamos que gracias a su interés y profesionalidad, mantenía a mi madre con vida y con ligeras esperanzas de curarse. Varias veces había yo hablado con él, sobre la posibilidad de traernos a mi madre a casa, pero…siempre me decía lo mismo, ¡Loren!, tu madre no puede ir a Cartagena España, por la contaminación y por la humedad. Por eso, cuando el representante me dijo que iba a jugar con el Águilas, ante el Real Murcia y que además estaría D Santiago Bernabéu. Esa noche no podía dormir, ¡era imposible!, di mil vueltas en la cama, hasta que…¡por fin! el cansancio me venció y a partir de ahí tuve el sueño más bonito de mi vida.
Parece que lo estoy viviendo ahora mismo. Están acudiendo a mi mente las imágenes muy claras, como si fueran reales, es… ¡increíble!. Me veo soñando, así como entre nubes, en el taxi camino de Águilas, muy “emperifollao” para causar buena impresión. En mi mente solo había una imagen ¡mi madre!, tenía que hacer un partidazo, como si fuera el mejor jugador del mundo. Tenía que llamar la atención de D. Santiago Bernabéu, para que me llamara, y… me dijera que tenía interés en ficharme para el Real Madrid, yo, nervioso perdido, y con los ojos cristalinos le diría…D. Santiago no quiero dinero solo quiero que me compre usted un casa en la sierra de Madrid para llevarme a mi madre y que se cure. D. Santiago aceptó de muy buen grado, y fui corriendo a comunicárselo a D. José Tapia que me dio el visto bueno, Y… me llevé a mi madre y a mi abuela para que la cuidara. Todo lo veía claro y limpio, no parecía un sueño, pero… ¡lo era!. Aquel día hice un buen partido, pero no vi a D Santiago Bernabéu.
El sueño ha, seguido toda la vida en mi mente, de el he ido alimentando una gran parte de mi ilusión, y siempre que acudo a ver a mi madre en el sitio donde reposa le digo…
¡QUE BONITO HUBIERA SIDO MAMÁICA!