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CARTAGENERA MORENA,  NUESTRA CARMEN CONDE

CARTAGENERA MORENA,  NUESTRA CARMEN CONDE.

 

 

Me gusta escribir, lo hago desde los 12 o 13 años, quizás antes, aunque probablemente los más cercanos lo desconozcan. Cuando escribo, encuentro a mi verdadero yo, y eso no es tarea fácil para la mayoría de las personas, aunque piensen lo contrario. Te llenas de sentimientos, sensaciones, emociones,  y de una manera espontánea necesitas dejar que fluya como el caudal de un río o de un pequeño afluente.  Hay situaciones que te abocan a la alegría, al llanto, a la vida, al desconsuelo   , a la mayor de las decepciones o profunda tristeza. Y esas sensaciones hay que dejarlas escritas, porque un día abres esa libreta antigua, la hojeas y respiras tranquila ante las superaciones, lo bonito de vivir y sobre todo, te das cuenta  que siempre te acompañó una fortaleza que nunca imaginaste que tenías.

Siempre pensé que escribía sin seguir una métrica, que mi forma de desnudarme ante el papel se alejaba de los cánones establecidos, que no encajaba en un concurso literario donde esas bases estrictas se ceñían al relato o a la poesía, en ese sentido literal de versos, rima….

Y un día, releyendo y recuperando mis tesoros mejor guardados, me di cuenta que me sentía arropada por un estilo que ella, pionera en todo en la vida, había utilizado en muchas de sus obras: la poesía en prosa, la prosa poética. CARMEN CONDE entró una noche de tormenta y relámpagos  en mi habitación con su primera obra que cayó en mis manos por casualidad.

 

Y aunque ya ha pasado tiempo de aquello, desde ese momento esta cartagenera es y sigue siendo el mayor referente en muchos sentidos que tendré siempre.

¡Y es que me encanta, la adoro, me impresiona  y me sorprende cada día que pasa! He aprendido de ella  que ser versátil es un regalo que te da la vida. Que no tienes siempre que expresarte con el mismo estilo, porque cuando escribes durante toda tu vida, los pétalos de la experiencia se deshojan como una margarita cuando buscas respuestas. Tu madurez, la forma de observar nuestro entorno, los sentimientos que afloran por risas o llantos…. Hoy puedes escribir prosa y mañana versos, tal y como hizo ELLA. Novelista, poetisa, ensayista, cuentos para niños….  Estudió magisterio, colaboró en Radio Nacional Española….Porque esa es la verdadera esencia que nos regala la vida, la diversidad, la libertad de expresión y la forma de vivir nuestro camino y expresarnos de formas diferentes en cada etapa, en cada instante de nuestra existencia.

A veces tendemos a encasillarnos o nos encasillan, desconociendo y desaprovechando todo aquello que tenemos dentro, como la facilidad que las palabras fluyan fruto de un sentimiento, un olor, una decepción o una ilusión, en todo tipo de expresión literaria.

Y así es Carmen Conde, una cartagenera que nació en el año 1.907  en la Calle de la Palma número 2. Una cartagenera pionera y luchadora, que hasta el último momento ha tenido presente su ciudad y gracias a la que tenemos un legado de inmenso valor.

¿Sabéis que sus padres se casaron en la Iglesia del Carmen y ella fue bautizada también allí? Así que desde hace varios años, se sienta tranquila en el banco que se encuentra frente a esa iglesia  en la Calle del Carmen, recordando su infancia y observando a la gente pasar. Bonita escultura la de Juan José Quirós, gran regalo para la ciudad de Cartagena y para todos los turistas que se sientan a su lado para hacer una fotografía, probablemente muchos sin saber lo que escribió esta gran mujer.

¿Y sabéis también que estudió de pequeña en el Colegio de San Miguel, bajo el amparo de las hermanas de San Vicente de Paul?  Cuenta en una de sus obras  una tierna vivencia de su infancia, cuando camino del colegio se paraba junto a una tienda que vendía chocolates y café. Había una muñeca en el escaparate, de esas que funcionaban a cuerda, que se movía despacito acercando a su boca una taza de chocolate y en la otra llevaba un bizcochito. Ella se apoyaba sobre una barra dorada y embelesada se quedaba allí hasta que una de las monjas la sacaba de ese ensimismamiento diario. Es impresionante la memoria del ser humano, y es extraordinario cómo Carmen lo dejó todo escrito para nosotros.

Os voy a contar otra anécdota, que ella misma narra  en este magnífico legado de sus obras. Habla de SANTA LUCÍA, y de cómo de pequeña la llevaron para ofrecer unos ojos de plata. Parece ser que en su familia había algún que otro invidente, los padres estaban preocupados y ella recuerda esa anécdota  como parte de sus andaduras por la ciudad.

Siempre inquieta y luchadora, empezó a trabajar desde muy niña para ayudar a la economía familiar, y con ese talento innato un día se encontró copiando planos en la sala de calco de  la SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CONSTRUCCIÓN NAVAL, ( Actual Navantia), con vistas al mar. Y de allí salieron muchos de los poemas que un tiempo después llenarían de magia en POEMAS EN PROSA con  su primera obra, Brocal, en 1.929. Y ese sólo sería el principio, porque después vinieron muchos más.

En 1.931, se casó con el poeta, Antonio Oliver. Otra bonita coincidencia, se casaron en la Parroquia de San Diego, igual que lo hice yo bastantes años más tarde. Se cogieron de la mano para hacer realidad esos bonitos sueños que un día cogen forma de proyecto y sientes la satisfacción de verlo materializado. Y así fue como “su regalo de bodas” se presentó en forma de PRIMERA UNIVERSIDAD POPULAR DE CARTAGENA,  trabajando durante cinco años  “mano a mano”.

¿Sabéis que el primer cine infantil fundado en España fue en la Universidad Popular de Cartagena? ¿Y que esta universidad contó con la presencia de los más importantes catedráticos de la Universidad de Murcia? Incluso Miguel Hernández, el poeta, regaló entusiasmado con su visita la gran iniciativa de esta pareja.

Antes dije, o quizás  sólo lo pienso muy a menudo, porque la tengo muy presente cada día, que fue una mujer pionera. Fumaba, expresaba lo que sentía, demostró su amor sin tapujos,  porque sin contarlo pero sin esconderlo vivió su sexualidad como sus sentimientos le pedían.  Se rodeó de los grandes de la época y estuvo influenciada entre otros por Juan Ramón Jiménez, Azorín, Miguel Hernández, Buero Vallejo…

Pero lo que siempre va a estar grabado en la memoria de todos, es que nuestra cartagenera CARMEN CONDE,  fue LA PRIMERA MUJER ACADÉMICA DE NÚMERO DE   LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA en 1.979.

Y no me canso de ver ese momento, y vosotros tampoco deberíais dejar pasar la oportunidad.

Como pez en el agua, así percibo a Carmen Conde, en ese gran día para la historia de España. ¡Qué templanza, qué seguridad en sí misma, qué orgullo! Caminaba y se deslizaba entre todos aquellos hombres  con una frescura e ilusión, que me recuerda a aquel pasaje que ella cuenta en una de sus obras cuando de pequeña volvía cada día del puerto hasta la Calle de la Palma. Lo describía con frescura, airosa, feliz. Y así es como ese día estaba Carmen Conde, airosa entre tanto género masculino, tranquila y contenta. Arropada por los Reyes de España, tomó posesión el 28 de enero de 1.979 con un discurso titulado “POESÍA ANTE EL TIEMPO Y LA INMORTALIDAD”.

Y entonces es cuando aparece esa personalidad de Carmen, sin desaprovechar la ocasión de darles una “palmadita en la espalda,” alzando la voz y celebrando que ese día se ponía fin a la DISCRIMINACIÓN LITERARIA. ¡Me encanta esta mujer! Así que generosa como ella lo era, aprovechó para nombrar a tantas mujeres de la generación del 27 que no tuvieron el reconocimiento que se merecían. Y ese día, el sillón de la academia con la letra K,  que Miguel Mihura dejó libre tras su fallecimiento, pasó a esta multidisciplinar mujer que advirtió que haría falta un baño para mujeres en la REAL ACADEMIA ESPAÑOLA.

He dicho generosa, pero me quedo corta.  En el año 1.992, redactó su testamento en el que donaba a nuestra ciudad toda la obra literaria de ella y su marido, cartas, pinturas, manuscritos y todos los enseres personales de su salita de estar y ese despacho donde muchas de esas historias nacieron. Un legado tangible, repleto de vida, de sentimientos, de cultura, de poesía  y prosa, de un incalculable valor sentimental y económico.

Y así es como se creó el PATRONATO MUNICIPAL DE CARMEN CONDE Y ANTONIO OLIVER y la casa museo de ambos ubicada de forma temporal en el centro Cultural Ramón Alonso Luzzy en 1.995.

¿He dicho de forma temporal?, vaya, pues parece que sí. Desde aquí lanzo mi guiño personal a quién pueda llegar. Un guiño que pide un lugar más cercano a todos los cartageneros, a todo aquel que visite nuestra ciudad y quiera respirar lo que hoy he respirado yo en ese lugar tan especial.  Una casa museo que llene de prosa y poesía nuestras calles, porque seguro que Carmen Conde cuando nos donó su vida, querría que luciera en esas callejuelas donde cuenta que frente al casino “caminaba airosa, era tan soñadora que a veces no veía donde pisaba”. Uff, Carmen, ¡Cuántas cosas tenemos en común!

Y sí, esta mañana casi sin ver donde pisaba, he caminado airosa a visitar ese lugar entrañable. Hacía tiempo que descubrí que se ubicaba en el Centro Cultural, pero hasta la fecha no he tenido la suerte de poder adentrarme en lo más profundo de la vida de esta pareja.

Y entonces, ha surgido la magia. No estaba sola, pero tengo una capacidad bastante reciente de poder evadirme del exterior e introducirme de lleno en ese espacio mágico. Lo que más me gusta de esta casa museo, es que todo lo que allí hay fue de Carmen Conde y Antonio Oliver. Absolutamente todo. Y eso te lo pone muy fácil para imaginar, para entender, para saber.

Su sillón mordisqueado por su gata, una alfombra que da la bienvenida, estanterías con todos esos recuerdos que cada uno de nosotros también guardamos de viajes, recuerdos, fotografías de familia.  Escritorio, la pluma de Antonio Oliver, sus sellos de caucho, pinturas, placas conmemorativas, reconocimientos, sus libros, su tocadiscos y la máquina de escribir, sus cortinas……..

Hoy Carmen, he podido verte, cómoda en tu sillón charlando con tus amigos, escribiendo en esa mesa de despacho con tu tintero,  cogiendo y consultando en uno de tus diccionarios, tecleando esa máquina de escribir que hoy está muda justo a mi lado.

Hoy Carmen he vuelto a sentir esa conexión que siempre tuve contigo incluso antes de conocerte. Porque yo también camino airosa y sin ver donde piso, porque un día comencé a escribir poemas en prosa y no encontraba cabida, porque a veces desde mi interior más profundo desemboco en otros estilos que nada tienen que ver, porque expreso lo que pienso sin miedo al qué dirán, porque soy capaz de sufrir en el silencio pero abocarlo en un montón de palabras que unidas cuentan algo maravilloso. Y porque de un tiempo a esta parte, voy dando esos saltitos de los que tú hablas,  feliz, observadora de cada detalle que me emociona ante la burla de otros a veces. Pero, ¿sabes una cosa Carmen?, las que somos así moriremos así.

Y así ha sido tu despedida, con la ironía del Alzhéimer nos dejaste en 1.996, pero el olvido no entra en esta historia.

Ya te encargaste tú de dejarlo todo por escrito amiga, y de nunca olvidar la tierra donde naciste.

De la calle Santa Florentina cuentas que cogiste prestado el seudónimo de Florentina del Mar en los años 40. De la gente de aquí, con el don de tu palabra hablada y escrita, dijiste que somos hospitalarios, que tenemos un gran sentido de la estética, del paisaje, que somos gente apasionada.

Sólo darte las gracias, por tus obras, por tu vida, por la forma de vivirla. Por tus obras de erotismo y sensualidad como “Ansia de la Gracia”, “El Arcángel”, por los poemas en prosa como  “ Brocal”, “Júbilos”. Por esa época de soledad con “En la tierra de nadie”……..

Y por vivir tu vida, libre, con respeto, con amor, con experiencias y con tus merecidos logros.

Y estamos de aniversario, celebramos el 40 Aniversario de la Universidad Popular, el 25 aniversario de tu fallecimiento……En esta, tu ciudad, siempre habrá momentos para recordarte.

Gracias y feliz estancia allí donde estés.

Quiero dar las gracias de manera muy especial a dos personas que después de haber plasmado toda la ilusión que llevaba dentro sobre Carmen Conde, se cruzaron en mi camino. Emocionada con la publicación EN PIE LA LLAMA, antología que recorre prácticamente toda la vida de Carmen, la compré hace unos días. Y de inmediato quise saber quién estaba detrás de ese preciado regalo que ya llevaba en mis manos. Recurrí a las redes sociales,  y le hice una solicitud de amistad al editor que figuraba en la portada, ilusionada por tener ese ejemplar firmado. De camino a casa aproveché para pasar por el Patronato Carmen Conde, emocionada por tanta documentación que sobre ella tienen y… ¡bendita casualidad! Después de un rato conversando, estaba ante Fran Garcerá, encargado de sacar a la luz EN PIE LA  LLAMA. OTRA BONITA CASUALIDAD. Y no sólo eso, también estaba Cari, un encanto de persona que también junto con Fran  han hecho posible el libro de POEMAS A AMANDA. Hablamos mucho de Carmen, del increíble trabajo de investigación que realizan, y volví a casa con un gran regalo, mi libro firmado por Fran y otro bonito detalle de Cari. No hay nada mejor que las casualidades, feliz como lo estaría Carmen de ver que su legado está en las mejores manos. Gracias Fran, gracias Cari y gracias a todos los que mantenéis viva la figura de esta cartagenera.

Y ahora sí, feliz domingo.

 

Eva García Aguilera.

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