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EL CASTILLO DE LOS PATOS

EL CASTILLO DE LOS PATOS

 

¿Quién no ha ido al castillo de los patos? , porque  en mi niñez lo recuerdo como uno de los lugares de más afluencia. Un ir y venir de familias que se acercaban con trocitos de pan para la alegría de los más pequeños, que disfrutábamos como locos viendo a los patos salir de su escondite para abalanzarse sobre ese desayuno apetecible que les regalábamos. Recuerdo jolgorio, bonitas vistas y mucha vida.

 

¿Y después qué ocurrió?, pues que este maravilloso entorno quizás sufrió los achaques de la decadencia por la que nuestra ciudad pasó en algunos momentos, sufriendo épocas de un triste abandono.

¿Pero sabéis una cosa?, nuestro “ castillo de los patos” hace ya mucho tiempo que brilla de esplendor, es un lugar idílico, bañado por la vegetación, el sonido de las hojas de los árboles, bancos escondidos en rincones con unas vistas preciosas para sentarse a leer, a observar. Es un lugar con historia, nuestra historia, nuestro arraigo. Es un lugar limpio, bello, del que he disfrutado mucho hoy,  tranquila, sin prisas, observando y divisando desde lo más alto toda mi ciudad dando una vuelta de 360 grados.

 

Esta mañana tenía dos opciones para subir a esta  colina  de Cartagena, o utilizar el ascensor panorámico que luce esbelto y original en nuestra Calle Gisbert, o subir un montón de escalones y llegar a lo más alto. Y contra todo pronóstico, ¡he elegido la segunda!

Así que cuando he llegado a la puerta,  he dado un “buenos días” algo fatigada al personal de limpieza que mantiene este parque reluciente y he seguido mi camino.

Hay un sonido de fondo maravilloso. A lo lejos se escucha el tintineo de los mástiles de los barcos, el sonido metálico del trabajo de Navantia, las hojas de los árboles y las aves que se avisan entre ellas  porque  hay una viandante con cámara de fotos en mano que se acerca silenciosa.

 

Voy directa al lugar de mis recuerdos, al estanque de los patos. Un agua cristalina y un entorno limpio me dejan impresionada. Me siento en aquellos bloques de piedra que lo rodean y  que antes parecían tan altos, pero ahora no sé cómo colocar mis piernas, y me asomo a  su escondite. Creo que es demasiado temprano para ellos, pero hay signos de  que han salido no hace mucho, porque flotan plumas blancas en el agua. ¡Luego volveré a veros!

Así que, ¡hacia arriba!, porque este paseo con pérgolas vestido de murales pintados que cuentan las costumbres y la historia de esta ciudad, es un museo al aire libre. ¿Sabéis que fueron pintados por Ramón Alonso Luzzy y Enrique Gabriel Navarro? Un total de siete murales lucen aquí, algunos pendientes de restaurar, porque la sombra  del paso del tiempo no tiene piedad sobre nada. Bonito paseo que desemboca  en la plaza del mirador, que dicho sea de paso, me he quedado un poco dudosa. ¡Juraría que aquí había unos cañones donde todos tenemos fotografías apelotonados y subidos sobre ellos! O hacía demasiado tiempo que no visitaba este lugar, o lo he hecho como hacemos muchas veces, mirando sin ver. Lo cierto es que los cañones no están, y me gustaría saber dónde los han ubicado. ¡A ver si me entero!

El Castillo de la Concepción es una de las  cinco  colinas que tenemos  en la ciudad, por ello se nos conocía  como “La pequeña Roma”. Se construyó por orden del Rey Alfonso X El Sabio y se convirtió en un punto estratégico de la ciudad. El Puerto estaba bien resguardado, comercialmente era un lugar idóneo para el desarrollo de su actividad.

 

¿Sabéis que este castillo es el que aparece en el escudo de Cartagena?  De estilo medieval, su entorno es espectacular, pero cuando a la entrada ya te encuentras al general Asdrúbal que te da la bienvenida y te adentras a la Torre del Homenaje….Es simplemente maravilloso, el silencio, esos muros que dicen tanto con tan poco, cada detalle está cuidado para que puedas viajar en el tiempo. Me cuentan que tenían una sirena instalada que avisaba a la población de los bombardeos ocurridos en la guerra civil, una curiosidad que ojalá nunca se vuelva a repetir.

¿Y sabéis que bajo la Torre del Homenaje se descubrieron cuatro cisternas? Hay varios planteamientos sobre su origen, pero lo cierto es que al entrar a los aljibes he sentido como si me hubiera ido a un retiro espiritual en mis épocas de mayor estrés. Es increíble el silencio, el entorno, ese frescor que proporcionan los muros gruesos…..Si vais, agacharos bien al entrar, que no salgáis con un chichón en la coronilla.

Tenéis que venir, porque han hecho un trabajo inmenso durante muchos años para mostrarnos este paraíso del que goza la ciudad. Y porque desde lo más alto, tenéis un mirador a la vida, a  la inmensidad. En unos instantes podéis asomaros y recorrerlo, porque la ciudad entera está a vuestros pies. Castillo de Galeras, Iglesia de Santa María la Vieja, Astilleros, Arsenal Militar, Club de Regatas, Faro de Navidad, Faro San Pedro, Terminal de cruceros, Cuartel defensivo de Fajardo, Ermita del Calvario, Castillo de San Julián, Puerto pesquero de Santa Lucía, Lonja de pescado, plaza de toros, Castillo de los Moros…..

 

¿Qué es ese jaleo?, ¿Será cierto que hay cortejo en el Parque Torres y no me había enterado? ¡Madre mía!, no os había contado que este lugar parece propiedad de los pavos reales, viven felices en un entorno de lujo, caminan airosos por cada rincón y ahora inundan cestos de mimbre con peluches de plumas azules  en la tienda de souvenirs del castillo.  Ya podéis darle las gracias a Alfonso Torres, alcalde de Cartagena, que en 1.924 mandó derribar las construcciones anexas a la construcción defensiva  y construyeron este gran parque por el que camináis como “Perico por su casa”. ¡Y encima hacéis un cortejo tremendamente escandaloso!

Y allí me quedo, atónita.  Espectacular, un plumaje abierto que usa a la perfección, luciendo vanidoso frente a la hembra que no parece tener ganas de mucha fiesta. Es más, creo que me mira agradecida por distraer a ese presumido que luce esas plumas que parecen un tapiz. Y allí ha posado para mí, pero sin quitar ojo a su damisela que le miraba con desdén a lo lejos. Ha girado presumido para las fotografías  y he podido acercarme sin miedo para no perder detalle de toda esa belleza.

Y esto es naturaleza en estado puro. Mientras estás caminando por la parte baja de tu ciudad, con la rutina diaria que a veces nos invade esta vida tan cronometrada, por el trabajo, la familia y a veces el no mirar un poquito hacia otros lugares, arriba están ocurriendo estas cosas maravillosas que no estoy dispuesta a perderme. Y como no quiero que vosotros os las perdáis, pues yo os las cuento y os las ilustro, un regalo completo para la mañana de los domingos.

Y creo que voy a ir bajando, porque os quiero contar otra cosa. ¿Os habéis fijado en la torre troncocónica que tenemos en la parte baja? Me cuentan que era un faro árabe y que por cierto, se encuentra muy bien conservada.  Le llaman “La linterna”, y era una torre de vigilancia en el Puerto de Cartagena que formaba parte del sistema defensivo contra las invasiones de la época.

 

 

Seguramente muchas parejas de novios tenéis una fotografía allí. Porque hubo unos años en los que este entorno fue testigo de muchas sonrisas ilusionadas de esos recién casados que posaban su recién estrenado matrimonio aquí. ¡Vale, sí, yo tengo la mía!

Y si queréis saber más secretos, en ese bonito auditorio que tenemos en el parque, bailé el “cocoguagua “de Enrique y Ana, “con el twist de mi colegio” de Parchís y otras tantas canciones bajo la dirección de mi profesora de ballet Carmen Baños, durante algunos años. Lo de ir a clases me gustaba poco, pero lo de colocarme los trajes y subir al escenario me encantaba.

Anda, ¡pues sí que tengo yo anécdotas en este lugar!

Y es que hasta la bajada es bonita, es un mirador variado y envolvente en belleza. El teatro Romano, nuestro Palacio Consistorial , y con lo que me quedo embobada y algo triste a la vez por la poca  suerte que ha tenido, nuestra CATEDRAL SANTA MARÍA LA MAYOR, descendiendo por la CALLE DEL OSARIO. Ojalá algún día tenga la restauración que se merece.

 

Bonita experiencia, bonita mañana. Y como he subido y bajado muchas escaleras….., creo que me voy a tomar una marinera.

 

FELIZ DOMINGO.

Eva García Aguilera.

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Un comentario

  1. Hola Eva.
    He leído tu artículo sobre el parque Torres y me ha gustado tanto que cuando fui a visitar a mi madre, la hija Alfonso Torres, se lo he leído.
    Como lo recuendan, me decían.
    Y tanto no es para menos con tanto que lucho y trabajo por nuestra querida Cartagena.
    Me pidió mi madre que te diera la gracias por transmitirnos tan bien la belleza del parque q mi abuelo quiso al transformar dicha colina. Y es verdad, desde el se contempla toda la ciudad. Yo llevo a todos los amigos que vienen de fuera. Y digo con orgullo. Aquí está mi abuelo. El alcalde perpetuo. Alfonso Torres.
    Un saludo y gracias.

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