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EL INDULTO POR EL ARCO DEL TRIUNFO, Ramón Galindo

EL INDULTO POR EL ARCO DEL TRIUNFO.

Y con esto poco a poco se materializó el chantaje.
No seré yo el que tenga que aclarar cuál ha sido verdadero motivo cuando más de media España ya lo sabe, y el resto mientras tanto mira para otro lado.
Pero lo que Sánchez no sabe es que esto no acaba aquí, porque ahogado en su egolatría le resulta imposible ver ni oír, y de esa corte de asesores -la mayoría sin apenas un mal bachiller, ni historia laboral alguna más allá de haber pegado carteles, haber puesto micrófonos en los mítines o haber manejado cuentas falsas de redes sociales- la más grande que la historia vio, pero ninguno de ellos se atreve a decirle lo que no quiera oír, vaya a ser el demonio que al asesor, o similar, lo devuelvan a tener que ganarse el pan con el sudor de su frente, tarea que por otro lado no saben como se realiza tal encomienda, pues ni la hicieron, o poca la practicaron; alguno puso copas y alguna trabajo algún mes de cajera, pero que otros menesteres de la vida “los, las y les” hicieron progresar.
Y así es como el Presidente cayó en el constreñimiento de ir contra todo tipo de lógica, razón y buen hacer, de soltar a los ya muy acomodados en prisión, delincuentes que incluso atravesando el umbral de la última reja ya se estaban burlando de él y de paso de la Justicia Española.
Pero los chantajes nunca se acaban con el primer pago ¡No, no, ni mucho menos! Entre otras cosas porque el chantajista nunca queda satisfecho con parte del botín, y siempre quiere más; y porque la demostración tácita del poder del chantajeador sobre el chantajeado queda rotunda y claramente demostrada para ulteriores presiones sobre este último.
El poder del chantaje siempre se adquiere cuando el bandido encuentra el talón de Aquiles del <<pringao>> y por norma general la extorsión continúa mientras al <<pringao>> haya de donde sacarle, o al delincuente se le aplique la ley con todas sus consecuencias. En muchas ocasiones el que presiona en la extorsión amenaza con sacar a la luz las vergüenzas del <<pringao>> cosa que en este caso al <<paganini>> se la suda, él solo quiere su palacio y su avión, y con tal de que no se lo quiten es capaz de vender su alma al diablo, como también las de sus compañeros de partido asesinados, que seguramente indignadas se estarán removiendo en sus tumbas. Tumbas a las que tan aficionado nos ha salido el chaval, excavando unas y olvidando otras.
¡Ahora! Tan tonto no es, él sabe perfectamente que no puede ir a las celebraciones ni desfiles porque lo abuchean, ni siquiera puede ir a la casa de los chantajistas a decirles que cede al chantaje porque los propios seguidores de los delincuentes también lo abuchean. Incluso ha hecho cambiar el discurso de los Barones  de su partido que creyéndose fuera del alcance los zarpazos de Moncloa aún se sentían algo seguros en sus bastiones y ahora callan o reconsideran sus palabras.
Pese a que la palabra más nombrada por Sánchez ha sido “concordia” esto tiene visos de acabar como el Concordia, pero con Costa por delante,
por esto digo que esto no acaba aquí.
Este indulto, los propios indultados se lo han pasado por el arco del triunfo (nunca mejor dicho). Mañana será la amnistía la condición sine qua non, y pasado la ruptura territorial, pero esa continuación al chantaje no la van a pedir ellos solos, el resto de bandidos, pistoleros y gentes de mal vivir de otros lares, visto lo visto, se van a aliar tal cartel de mafiosos y la próxima exigencia de la siguiente parte del pago va a ser más grande, y así hasta reventar al <<pringao>> pues nunca, jamás en la historia desde que el mundo es mundo estos cuentos han tenido un final feliz.

Ramón Galindo.

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