Opinión Deportes

El poco conocido mundo de los entrenadores de porteros. Yepes, en la UD Las Palmas, un cartagenero ejemplar, Guillermo Jiménez

El poco conocido mundo de los entrenadores de porteros. Yepes, en la UD Las Palmas, un cartagenero ejemplar

La responsabilidad de los guardametas en cualquier deporte es también la obligación de los entrenadores específicos que trabajan con los encargados en primera instancia de salvar la propia portería. Debe saberse que los éxitos de los equipos tienen su base, los cimientos más sólidos con un bloque defendido con garantías. Se puso de moda lo de «Portería a cero» como  objetivo exigente que proclama todo el mundo. En la Liga Smartbank hay muy buenos guardarredes. En el FC Cartagena para que se mantengan en la mejor forma con Marc Martínez, Burka y Esteve trabaja el asturiano David Lastra, de apenas 30 años de edad, que llegó al Efesé de la mano de Gustavo Munúadesde el Fabril, el filial del Deportivo.

Enarbolando la bandera del cartagenerismo se encuentra en esta categoría José Antonio Yepes, contratado por la UD Las Palmas. Salió del FC Cartagena para estar dos campañas en el club canario y tras cumplir esa etapa se encuentra en el tercer año. Y feliz por su profesión. A partir del segundo año su familia se trasladó a la Isla para agruparse en el hogar. Manolo Jiménez, Paco Herrera y en la actualidad Pepe Mel han sido sus jefes en el cuerpo técnico.

José A. Yepes, cartagenero del Llano del Beal, trabaja en la UD LasPalmasEs lógico que los preparadores de los guardianes de la meta hayan sido porteros, aunque hay excepciones. Son rara avis, eso sí, pero no hay noticia de que  se encuentren ni con lupa en las dos primeras divisiones del fútbol en nuestro país.

El CD Leganés, riguroso aspirante al ascenso en la Smartbank, cuenta con José Manuel Ramón García, Monchi, que estuvo dieciséis años en el Mallorca y después ha probado en Arabia Saudita y Bankog, y últimamente preparó a los porteros del Girona. Otro soñador con la Primera División, el Rayo Vallecano, dispone como entrenador de porteros de los servicios Pedro Moncayo, un castizo madrileño de 54 años. El Sporting, asimismo gallito en la división, tiene para esos menesteres a Jorge Sariego, desde hace más de siete años, y el Espanyol cuenta con dos profesionales para la misma tarea; el egarense Jesús Salvador Garrido, de 37 años, y el camerunés N’Kono, una pantera bajo palos en sus tiempos jóvenes y siempre con pantalones largos.

Entre los clubes modestos o menos pudientes de Segunda, el CD Lugo tiene contratado a Diego Caneda, de 30 años, natural de León, que trabajó antes en el Zamora. Con anterioridad estuvo en Burgos y Cultural Leonesa, y también se buscó la vida en Quatar, donde pagan muy bien.  La UD Logroñés, uno de los ascendidos el pasado verano, por colocar sobre el tapete otro ejemplo, encomienda la tarea motivo de este informe al vasco Isusko Etxebarria, apegado a su tierra, que siempre ha estado en clubes de su zona a partir de las categorías inferiores del Athletic, Leioa, Zamudio, Sestao River y Bermeo.

David Lastra, entrenador de porteros del Efesé. / FC CARTAGENA SAD
El Mirandés, en el que sigue Jesús Limones, el especialista en cuidar técnicamente de los porteros es el gallego Anxo Martínez Eiró, al que Borja Jiménez, míster del Efesé, llevó al club de Anduva desde el Rápido de Bouzas una vez logrado el ascenso de los vigueses a Segunda B después de una excelente temporada.

BIEN VALORADOS EN LO ECONÓMICO

Por lo general en cuanto a retribuciones los entrenadores de guardametas en Segunda son bien valorados en lo económico. Es un trabajo medido, calculado, tecnificado. De plena dedicación. En la antigüedad  los preparadores hacían un aparte en los entrenamientos para ser ellos mismos los encargados de atender a los porteros. Recuerdo al zaragozano Antonio Molinos Buisán, un respetable caballero que marcaba distancias con los jugadores, sudar a finales de los años 50 la gota gorda echando horas extraordinarias en la sesión preparatoria matinal con cinco porteros, ni más ni menos, que tenía la UD Cartagenera: Bienvenido, Ros, Sierra, Yagüe y Paco Verdú, abuelo de Gonzalo Cacicedo Verdú, defensa y capitán del Elche CF en Primera.  Era un calvario para Don Antonio (se hacía llamar así) que además llevaba negocios en Zaragoza de aparatos de refrigeración Carrier.  Su hijo, Fernando, llegó a jugar en el Español y también en el conjunto zaragocista.

El grado de preparación es alto para poder transmitir lo que se debe hacer en un encuentro y (elemental) para estar en plena forma, por lo que respecto a los técnicos más cercanos a los porteros. Y, ¿hasta qué punto un entrenador titular escucha y decide por el preparador de guardametas, según le cuenta éste? «Aquí no hay regla fija; siempre depende del mandamás, es obvio. El entrenador específico del jugador que es portero es un colaborador de quien decide», me explica un profesional de la enseñanza de los guardametas.

A día de hoy la mayoría de entidades deportivas tienen su departamento, dentro de las propias Bases, dedicado a los ocupantes de un puesto vital, el de cancerbero. El propio Yepes trabajó en esa tarea en el Efesé antes de su traslado a Las Palmas de Gran Canaria simultaneando con su faena en la primera plantilla albinegra donde coincidió con el charrúa Munúa.

El Covid-19 también está teniendo influencia en frenar el acceso de futbolistas de las Bases, en la mayoría de clubes, para asistencia a entrenami entos algún día a la semana. Pero sin duda el descubrimiento de nuevos valores para la portería es elemental. Aunque a veces se funciona de forma extraña y aquí yo destacaría el caso de Fran, de 21 años, destacado en el FC Cartagena B, que sin saber cómo ni por qué pasó a ser del Hércules de Alicante, que a su vez lo cedió al Peña Deportiva de Ibiza, Segunda B, donde hoy es suplente del mallorquín Javi Seral, de 30 años. En el otro extremo se encuentra el caso de un jovencísimo portero grancanario, JosepMartínez, recién  salido de la cantera, baqueteado en Segunda con el cuadro pío-pío,  aunque nació en Alzira (Valencia) cuyo traspaso al Leigpiz, de la Bundesliga, supuso una compensación de tres millones de euros pagados por los alemanes.

LA MALA SUERTE DE DANI LIMA

Es singular, en el Málaga CF,  el caso del portero Dani Lima, al que por un accidente de automóvil se fracturó los dos brazos y un dedo, siendo juvenil,  pero la entidad de La Rosaleda le ha brindado su segunda oportunidad como preparador de guardametas a sus 27 años de edad. Debe de ser el benjamín de la profesión en España.

Dani Lima, un caso único. Con 27 años es el entrenador de porteros del Málaga. / DIARIO SUR

 
A vuela pluma escribo que el Fuenlabrada cuenta con Manolo Rubio para la faceta que nos ocupa y hoy es profesor de una Academia específica para enseñar a ser buen guardameta: es un joven que en su día perteneció al At. Madrid como tercer portero; el Mallorca, con Luisvi De Miguel; la UD Almería, con Jorge Baptista, conocido por lo entrenador portugués Gomes; la Ponferradina se apaña con Omar Otero; el Tenerife, con Zeben Ortiz, quien también es director de la Escuela de Porteros El Valle, con sede en Güímar; el Castellón, con Carlos Covulo; el Albacete, con Carlos Cano, confirmado por el nuevo preparador Meléndez. 


Arriba, Caneda (CD Lugo), Mikel Insausti (Real Zaragoza) Iuscu Etxebarria ( UD Logroñés), Javi Roda (Alcorcón). En segunda fila, Jesús Salvador (Espanyol), Sergio Segura (R. Oviedo), Pablo Doñate ( C. E. Sabadell) y José Ramón García `’Monchi’ (CD Leganés). En la fila de abajo: Pedro Moncayo (Rayo Vallecano) y Thomas N’Kono (Espanyol) en la actualidad y en su fase de jugador.

 
El ceremonial del entrenamiento centrado en los porteros de fútbol obliga a disponer de herramientas adecuadas para el día a día. Mejor será decir aparatos sofisticados como la red para rebotes , las bolas de reacción y hasta los maniquís hinchables de 1’75 de estatura para componer las barreras en lanzamiento a balón parado. Nada que ver, claro está con el uso de los pesados balones de cordonera (alrededor de medio kilo) que se descosían al poco tiempo de ser usados y que hacían a mano los reclusos en las cárceles. La familia Cruzado, en un pequeño bajo de la calle de San Fernando, cuando aun no era arteria salón del casco urbano, había un especialista en repararlos y dejarlos como nuevos. Luján se llamaba uno de los mejores artesanos. Hoy una pelota para la práctica del balompié pesa entre 410 y 450 gramos y su perímetro mide entre 68 y 70 centímetros. Ah,  y  acabo de enterarme de que la presión de inflado de ser además entre 0,6 1,1 atmósferas.


Golpear este balón con la cabeza era una temeridad. Sandor Kocsis, Marcelino, Santillana o Telmo Zarra no habrían sido capaces.

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