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¿ ERES CALI O MARRA?

¿ ERES CALI O MARRA?

HACE UN AÑO…….

Sí, el año pasado quise acercaros a todos una Semana Santa muy especial. Me las ingenié con algo que un californio me prestó, lo que un marrajo ilusionado me entregó y lo que mi vecina de abajo, del Resucitado, con una sonrisa agridulce desempolvó después de dos años consecutivos sin utilizar. Y con un poco de allí, unos caramelos de acá,  algunas imágenes a las que tuvimos acceso , y un saquito de recuerdos y olores de entonces, os preparé un regalo que guardo con cariño. Una Semana Santa para vosotros a través de mi ventana ,y un deseo que hoy podemos decir que se ha hecho realidad. Un deseo que podréis leer al final, ese final que el año pasado no fue posible, pero que hoy…..Hoy, hace un año.

FELIZ SEMANA SANTA

Ummm, ¡parece que huele a Semana Santa!, los días se alargan, nos vestimos súper guapos, aprovechamos para ir a la playa por la mañana y de procesión por la noche.

A mí la Semana Santa me traslada a momentos felices de mi infancia. Con las visitas de familiares, disfrutaba con mis primos de las procesiones en esas sillas de madera tipo tijera que te dejaban las posaderas hechas una piedra. Allí nos sentábamos todos juntos, disfrutando de un Sepulcro de caramelo, que por muy largo que fuera, finalizaba la procesión y aún quedaba para  otro día. Nos colgaban las piernas con esas calcetas hasta las rodillas, porque aquí en Cartagena a todos nos ponían bien guapos para ir de procesión.

¿Sabéis que los sepulcros fueron elaborados por primera vez por la empresa cartagenera Licor 43? Ese caramelo largo envuelto en papel con el dibujo de un capirote que hasta que no lo abrías no sabías qué sabor te había tocado.

¿Y que los capirotes de caramelo, de ese auténtico que no podías parar de chupar los fabrican en Confitería San Vicente y los distribuyen por el resto de confiterías de España?

¿Y esos carritos que pasaban al inicio de la procesión y luego se instalaban en cada rincón de la ciudad, luciendo ante nuestros ojos de niños todo tipo de juguetes y golosinas? Mis juguetes preferidos siempre fueron la cámara de fotos que disparaba una cara de dudosa procedencia y el mejor por excelencia, ese pez gordito que levantabas una tapa y hacías pompas de jabón. Y mira que después hemos tenido pomperos, pero como ese pez ninguno. Luego estaban los bastones gigantes rellenos de bolitas de anís, los bolsitos de perlitas pequeñas….Un sinfín de tentaciones que junto con la chupeta y los capirotes de caramelo, los vasitos de chufas y los tambores y trompetas, llenaban nuestras noches de alegría.

Y ya sabéis lo que pasaba cuando varios primos estábamos juntos, pues que era más fácil conseguir alguno o algunos de esos increíbles juguetes. Porque mientras nuestros padres disfrutaban de ese chocolate con churros o las típicas porras después de la procesión, ¿quién se atrevía a decir que no? Alguno, la verdad…. pero siempre estaba el que decía que sí, y al final terminábamos haciendo pompas de jabón con una chupeta de caramelo colgada del cuello en  la Plaza del Rey,  en la puerta de Capitanía o donde nos pillara de camino.

Era una gozada, pasábamos una semana inolvidable  arropados por la música que acompañaba a los tronos que lucían preciosos con esos arreglos florales, imágenes con túnicas de terciopelo bordadas como si fueran la partitura de la mejor composición, capirotes perfectamente alineados que llevaban el paso pausado y perfecto que te daban ganas y algunos lo hemos hecho, de alargar la mano y tocar esas túnicas majestuosas. Y cuando veíamos a los nazarenos era cuando nuestra ilusión crecía al son de “caramelos, caramelos”. Había de todos, los generosos, los que terminaban la procesión con la bolsa llena y los que llevaban calidad y te dejaban hipnotizado con una moneda de chocolate o un caramelo de los masticables.

Y terminábamos esos días sabiendo que volverían más, llevándose mis tíos de recuerdo esa muñeca vestida de marinera tocando la trompeta que tanto me gustaba, pero parece ser que había una norma no escrita que decía que sólo tenían ese privilegio los que venían de visita.

Y es que nuestra Semana Santa es muy especial. La ciudad se envuelve de esa esencia que sólo nosotros somos capaces de describir, pero que todos sabéis a qué me refiero.

Nuestras cuatro cofradías, CRISTO DEL SOCORRO, CALIFORNIA, MARRAJA Y RESUCITADO nos ofrecen el regalo de vivir desde la que dicen es “primera procesión de España”  en la madrugada del  jueves al viernes de Dolores, hasta el domingo de Resurrección: LA PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE CRISTO.