Rincón literario de Paco Marín

Rincón Literario de Paco Marín: “Tiempos de rebotica”

TÍTULO:     Tiempos de rebotica

AUTOR:      Emilio Gil Ibor

EDITA:       Amazon (2022, mayo)

Encuadernación: Tapa blanda. Tamaño: 15,24 x 22,86 cm. Número de páginas: 342. PVP: 18,72 €. ISBN: 979-8795303673

Comenzaré diciendo que a mí me ha interesado, y mucho, la lectura y contenido del libro. Me imagino que también a muchos otros lectores.

Dicho esto, me hago una pregunta: ¿Sabe Emilio Gil Ibor donde está colocando el listón de su escritura y producción de historias? Va a tener que esforzarse y mucho, no para superarlo, sino para mantenerse. Sus lectores no les vamos a permitir que baje ni un milímetro de ese bien hacer que hasta el momento ha cosechado con sus primeras cuatro novelas.

En esta ocasión le ha dado vacaciones, deseo qué por poco tiempo, a Escrihuela y Calabuig para redactar una historia muy distinta a la que nos estaba acostumbrando. “29 capítulos 29” apasionantes son los que acogen el alma de “Tiempos de rebotica”. Veintinueve capítulos en los que, con una prosa clara, directa y muy al uso maneja perfectamente a un grupo de personajes tanto en sus actos como en sus expresiones, filias y fobias.

Emilio Gil Ibor, negro sobre blanco, elabora una magnífica puesta en escena de los sentimientos de los habitantes del pueblo, Encinares, y una genial ambientación.

Muchos lectores se llevarán alguna que otra sorpresa, más por juventud que por otras circunstancias, cuando lean sobre el estraperlo (contrabando) de la penicilina o los problemas que conllevaba un embarazo no deseado y las vueltas que había que dar para abortar.

He de destacar la especial habilidad que tiene el autor para tratar algunos temas desde dos o tres puntos de vista, enriqueciendo la narración y haciéndola más comprensiva.

«Un joven farmacéutico, recién llegado a un pueblo de la España profunda a principios de los ochenta, descubre el cadáver de un perro medio sepultado por el temporal de nieve de la noche anterior. Este hecho será el detonante que desenterrará viejos odios e inquinas en un pueblo caracterizado por su hermetismo.

En Encinares del Marquesado todos tienen algo que esconder. Desde el cacique con pasado fascista, hasta el alcalde comunista con excelentes tratos con el clero, pasando por jefes de familias desde antaño enfrentadas. En medio de esta amalgama de personajes, el inocente boticario, empeñado en entender lo que está pasando, se ve envuelto en peripecias que forjarán su personalidad a golpes de realidad.

La trama nos transporta a tiempos tan lejanos y próximos a la vez, que, al comparar, resulta imposible negar la dimensión de los cambios que nuestra sociedad ha experimentado en los últimos cuarenta años».

Emilio Gil Ibor (Alaquàs, Valencia, 1958). Licenciado en Farmacia. Comenzó a ejercer su profesión en Pinarejo (Cuenca), donde se aficiona a la lectura, encontrando en ella una gran aliada para combatir las horas muertas y la soledad. Después de una década abandona el ejercicio de la profesión para volver a su pueblo natal, trabajando durante cerca de veinte años en la industria. Ha sido docente de Formación Profesional, para el Empleo y en la actualidad se dedica a cumplir su sueño,escribir. La novela negra es su verdadera pasión literaria. En 2018 publicó su primera novela Violín roto. En 2019 vio la luz Seres de cristal. En el extraño 2020 nace, de la mano de Amarante, El sueño del alfarero. Y ahora tenemos en nuestras manos “Tiempos de rebotica” (Amazon, 2022).

En algún lugar de la comunidad valenciana nos recibe Emilio Gil Ibor… Un placer… Gracias…

P.- Por favor recuerde quién es Emilio Gil Ibor.

R.- Soy un lector empedernido, sobre todo de novela negra, que un buen día decidió escribir una novela con los mimbres de tanta lectura, ahora presenta la cuarta y escribe por el mero placer de hacerlo, sin más pretensión que distraer un rato a quien le da por leerme. En resumen, un escritor de pueblo cuyos lectores no van más allá de la gente de su pueblo.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace «Tiempos de rebotica»?

R.- A mediados del año pasado tenía dos novelas en mente, la cuarta entrega de la serie del inspector Escrihuela y esta; incluso había escrito varios capítulos de ambas obras. Después de la presentación de El sueño del alfarero encontré más madura Tiempos de rebotica y entre diciembre y enero la escribí de un tirón. Nace por la necesidad personal de cambiar de registro, me apetecía experimentar nuevas formas de narrar y demostrarme a mí mismo que podía escribir algo distinto a Escrihuela y Calabuig. La intención era contar la dureza de vivir en un pueblo pequeño aislado y dejado de la mano de Dios, el carácter rudo de sus gentes, el hermetismo y las rencillas entre ellos, el machismo de la sociedad de la época, el papel de la mujer en aquellos tiempos, la prostitución como parte natural en la vida de aquellos hombres, el problema de los abusos y la situación del aborto en España.

P.- ¿Cuánto hay de usted en la ‘rebotica’?

R.- Es algo que intento explicar en la nota del autor que precede a la novela, ya que, al haber sido farmacéutico en un pueblo pequeño durante diez años, es fácil pensar que hay mucho de mi en esta novela. La respuesta es sí y no. Me explico. El ejercicio que he practicado consiste en haberme trasladado cuarenta años atrás y he vuelto a verme en Pinarejo, recién terminada la carrera y con toda la ilusión del mundo por comenzar a ejercer. De este modo he vuelto a pasear por sus calles, habitar aquella casa de maestros, junto a las escuelas, en lo que fue mi primer hogar, el edificio anexo al ayuntamiento donde instalé la oficina de farmacia, el bar de la plaza, los campos que rodeaban la localidad. De este modo me he sumergido en un ambiente del que bebe constantemente la novela. Ahora bien, una vez situado en esa tesitura, he inventado por completo la trama de esta novela. Ni siquiera el pueblo que narro se parece a Pinarejo. Tiempos de rebotica es pura ficción que bebe del ambiente de mis recuerdos y nada más. ¿Qué hay de mí en ella?, poco, quizás algunas anécdotas que me sucedieron en el ejercicio de la profesión y que por cómicas o curiosas no me he resistido a contar. Eso sí, el segundo capítulo narra la llegada del boticario al pueblo, y es copia fidedigna de lo que me ocurrió a mí aquel día. Lo de más pura ficción.

P.- Insisto. Como dice Vargas Llosa ¿esta novela es una biografía disimulada de Emilio Gil Ibor?

R.- Conviene aclarar lo que dice Vargas Llosa en su obra Cartas a un joven novelista “…todas las ficciones son arquitecturas levantadas por la fantasía y la artesanía sobre ciertos hechos, personas, circunstancias, que marcaron la memoria del escritor y pusieron en movimiento su fantasía creadora, la que, a partir de aquella simiente, fue erigiendo todo un mundo, tan rico y múltiple que a veces resulta casi imposible (y a veces sin casi) reconocer en él aquel material autobiográfico que fue su rudimento, y que es, en cierta forma, el secreto nexo de toda ficción con su anverso y antípoda: la realidad real.” El maestro indica claramente que resulta imposible reconocer el material autobiográfico que fue su rudimento, es decir que, si yo no hubiera ejercido durante diez años en un pueblo como Pinarejo, es seguro que nunca hubiera podido escribir esta novela. Cuestión aparte es la experiencia que ha supuesto para mí el escribirla cuando, marcado por la edad y el hecho de abandonar el ejercicio de la profesión tras mi paso por Pinarejo, es reconfortante poder ir cerrando, de forma tan bonita, capítulos de una vida que, como dice el narrador al final de la obra, “… necesitaba hacer este ejercicio de introspección ahora que ya comienzo a considerarme más pasado que futuro.”.

P.- ¿Hay personas que puedan verse reflejadas en la historia?

R.- Totalmente imposible. Por no haber no había cura en el pueblo, ni sobrina de este, tan importantes en la novela. Tampoco sargento de la Guardia Civil, ni finca de caza, ni puticlub, ni ganadero. En cualquier caso, en el comportamiento de esos personajes es imposible que nadie se pueda ver reflejado: son demasiado negros.

P.- ¿Tiene base documental o todo es producto de su imaginación?

R.- Ya he dicho que la trama es producto de mi imaginación, aunque toda novela requiere de su dosis de documentación. En lo referente a lo acaecido en los años ochenta, no hay mejor documentación que mi experiencia personal, eso sí, hay que andar con sumo cuidado con los elementos y detalles de la historia para estar bien seguro de que sean fidedignos a la época. En cuanto a los hechos de la posguerra civil y al estraperlo de la penicilina sí que he tenido que documentarme de forma rigurosa; la penicilina, en aquella época, llegó a ser más cara que el oro en España, y más de uno se hizo millonario con su contrabando.

P.- Con tantos personajes y motes, al redactarla ¿se ha perdido en algún momento?

R.- La verdad es que no. Suelo estructurar muy sólidamente mis novelas y, cuando comienzo a escribir, tengo muy claro el esquema y sus personajes. Me abstraigo tanto en la escritura y me familiarizo tanto con ellos que, salvo algún pequeño despiste que la etapa de corrección subsana, no suelo perderme. De todos modos, he incluido un Dramatis Personae para ayudar al lector a no perderse.

P.- ¿Hasta cuándo le ha dado vacaciones a Escrihuela y Calabuig?

R.- Como he dicho con anterioridad, la cuarta de la serie está comenzada y parada. Es una novela con buenos mimbres narrativos que hace uso de diferentes puntos de vista, combinando narrador en primera y tercera persona, y tiempos verbales de presente y pasado en un juego muy interesante. Es una novela dentro de otra novela. Sin embargo, sigo sin encontrar una trama que me convenza, así que habrá que esperar a ver si llega la inspiración. De momento, Escrihuela y Calabuig, no acaban de ofrecerme una buena historia.

P.- Venda su novela ¿por qué hay que leer «Tiempos de rebotica»?

R.- Tiempos de rebotica, al igual que mis otras novelas, es una obra de fácil lectura que va de menos a más y es de esas historias que enganchan. Vale la pena leerla para darnos cuenta de los enormes cambios que se han producido en nuestra sociedad en los últimos cuarenta años, de tal forma que si el lector es persona entrada en años recordará parte de su vida. Si, por el contrario, se trata de gente más joven, no estará de más que conozca como era parte de nuestro país y con ello poder valorar mejor lo que hoy tenemos.

P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- Me es difícil contestar a esta pregunta. Siempre que termino de escribir una novela, tengo la sensación de que no seré capaz de escribir otra, y es lo que me pasa en estos momentos. Luego sucede algo, no se decir el qué, que acaba por activarme de nuevo. Si volverá a ocurrir, no lo sé. Como no me considero escritor, no tengo la presión por continuar. El tiempo lo dirá.

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