Rincón literario de Paco Marín

Rincón Literario de Paco Marín: “Un asunto rural“

TÍTULO:     Un asunto rural

AUTOR:     Mercedes Rodrigo

EDITA:      Edaf (2021)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15 x 23 cm. Número de páginas: 288. PVP: 18,00 €. ISBN: 978-84-414-4118-7

«XXVº PREMIO DE NOVELA NEGRA CIUDAD DE GETAFE 2021»

Sorprende que una primera obra goce de una exposición clara y sin ramificaciones inútiles… sin rellenos ni sobresaturación de datos.

Hemos de estar de acuerdo en que el comienzo es “cuasi” perfecto y el manejo de los personajes de una profesionalidad que asombra.

Novela muy original y con un final brillante. Historia que atrae y entretiene hasta el final. Lectura para ocupados y “¿desocupados?” lectores.

 

«Cortezuelo es un pueblo corriente donde nunca pasa nada, hasta que un día aparece asesinado uno de sus vecinos. El encargado de la investigación es Demetrio Delgado, un sargento de la Guardia Civil al borde de la jubilación y que no pasa por su mejor momento. Demetrio se enfrenta al crimen con recelo, ya que se trata de su pueblo y sus amigos. Un lugar y unas gentes que no conoce tan bien como creía. Atormentado por el pasado y enfermo, Demetrio irá descubriendo que el asesino se esconde entre los suyos y que la amenaza acecha en cualquier rincón. Nadie está a salvo. Ni su familia ni él mismo. Y el tiempo corre en su contra»

Mercedes Rodrigo nació en Burgos, ciudad donde reside y trabaja como profesora de lengua y literatura en un instituto público. Se licenció en Filología Hispánica e Inglesa en la Universidad de Valladolid y, posteriormente, también en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Ha sido alumna de la Escuela Municipal de Teatro de Burgos y ha participado en varios talleres de escritura creativa.

Desde pequeña le sedujeron las palabras y las historias bien contadas. Comenzó escribiendo relatos y microrrelatos que han sido publicados en libros colectivos.

En 2014 y 2015 ganó el Concurso de Relatos Breves Librería del Espolón. Ha sido finalista y ganadora también del Concurso de Microrrelatos del Orfeón Burgalés en sus ediciones VI y VII

Un asunto rural es su primera novela.

En Burgos recibimos 2022 departiendo con Mercedes Rodrigo… Gracias…

P.- Por favor, presente a Mercedes Rodrigo.

R.- A nivel profesional, soy una profesora de instituto que ha escrito una novela que ha tenido la fortuna de ganar un premio tan importante como el Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe.

P.- ¿Desde cuándo escribe y por qué?

R.- Ya de pequeña escribía historias imitando el estilo de mis cuentos infantiles, aunque más en serio desde que me apunté a un taller de escritura en la Escuela de Escritores de mi ciudad natal hará diez años más o menos. Desde entonces lo hago de una manera más consciente y regular.

En cuanto a la razón de escribir habría varias, pero la más evidente es porque me gusta leer. Muchísimo, mucho más que escribir. Y pienso que la necesidad de escribir nace del deseo de contar una historia tan buena como algunas de las que he leído, de esas historias que te hacen olvidarte de todo.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace «Un asunto rural»?

R.- Un asunto rural nace precisamente de un ejercicio en el taller de la Escuela de Escritores en el que había que escribir un relato policiaco, allá por el año 2013, creo. Entonces escribí diez o doce folios a partir de una idea, que a mí me pareció interesante, sobre el arma del crimen diferente, aunque no pasó de ahí. A la vuelta de un año volví a recuperar esa historia embrionaria porque me tiraba la idea de probar con una narración larga. Yo venía del relato breve y del microrrelato y tenía ganas de escribir una novela, quería probarme a mí misma. Como soy lectora de novela negra desde hace años pensé que, al conocer las claves del género, podía resultarme más sencillo, y también más divertido, para empezar. ¡Qué atrevida es la ignorancia!  Ha sido de todo menos sencillo. He estado a punto de tirar la toalla un montón de veces porque en este tipo de novelas todo tiene que funcionar como un mecanismo de relojería bien engrasado, las piezas tienen que encajar sin que chirríen. Supongo que por eso me ha llevado cinco años de trabajo. Por eso y porque ha sido una novela que he aprendido a hacer mientras la escribía.

P.- ¿Cómo se ha documentado?

R.- Bueno, el entorno rural me vino dado por el arma del crimen que estaba ya en el relato primitivo y que no he cambiado. Además, conozco ese ambiente porque gran parte de mi familia es de un pueblo de Burgos y yo misma he veraneado en un pueblo como el que aparece en la novela desde pequeña. Reconozco que algunas de las cosas que hay en la novela o son recuerdos míos de infancia o se lo he oído relatar a mis padres o mis tíos. Para empezar, me sentía más cómoda situando a mis personajes en ese ambiente que ya conocía que en una gran ciudad donde nunca he vivido, aunque convencionalmente la novela negra sea urbana.

En cuanto a los aspectos más técnicos sobre el crimen o la Guardia Civil los he solventado gracias a Internet. Hay un montón de información al alcance de un clic.

P.- ¿Cuánto hay de usted en los personajes y al contrario?

R.- Creo que en los personajes he puesto mucho de mí (no de mi autobiografía, que es diferente), aunque solo sea por el hecho de que, además de la peripecia argumental, eran lo que más me interesaba al contar la historia. Me embarqué en la aventura de escribir una novela porque sentía curiosidad por los personajes, porque siempre que escribía un relato corto me daba pena abandonar a los personajes sin exprimir más su historia.

Además, debo decir que lo que salvó la novela (y a mí como escritora primeriza) fue el personaje principal, Demetrio. Poco a poco se fue haciendo dueño de la narración y me dio las claves de la historia y me ha seducido completamente. No es un tipo brillante, es un sargento de pueblo en horas bajas y que, a veces, es bastante cenizo, pero que tiene una fuerza y una humanidad que, la verdad, no sé de dónde ha salido. Creo que no he sido yo quien le ha creado, sino que él me ha escogido a mí y le estoy muy agradecida. Sin olvidar, claro, a los personajes femeninos…

P.- ¿Tiene un referente en la novela negra? 

R.- Ya he dicho que soy lectora de novela negra desde hace muchos años y he leído mucho, mucho (bueno, malo y medio pensionista). En general, me quedo con la novela negra mediterránea (desde el gran Camilleri, pasando por Donna Leon, Petros Márkaris o Antonio Manzini) porque sus investigadores me parecen más cercanos que los nórdicos. Son personajes con familia, con problemas del día a día, que se angustian por el futuro de sus hijos, que discuten con su mujer, que tienen fricciones con su familia política…, vamos, como nosotros.

Y por supuesto he leído a los escritores españoles, desde los maestros como González Ledesma, Vázquez Montalbán, Juan Madrid o Alicia Giménez Bartlett hasta escritores de la talla de Lorenzo Silva, Domingo Villar, Carlos Zanón o Marta Sanz, por citar solo algunos de los más conocidos y reconocidos. ¡Ah!, y aunque no sea español, no me quiero olvidar de un autor que me encanta y que leo desde hace años, Leonardo Padura, nadie como él ha recogido esa melancolía, ese fracaso generacional, el fin del sueño socialista. Además, comparto con él mi admiración por Salinger.

P.- A la hora de matar, ¿tiene un arma favorita?

R.- Bueno, todavía no he matado mucho, soy una recién llegada.

P.- ¿Cuales son sus géneros y autores favoritos?

R.- Soy profesora de Lengua y Literatura en un instituto. Una parte de mi trabajo es despertar en los adolescentes el gusto por la lectura y darles modelos que les resulten atractivos y sean también sólidos, no de usar y tirar. Así que leo mucho, no solo los autores clásicos que tengo que explicar, sino también autores nuevos y todo tipo de géneros. Y me gusta casi todo: poesía, novela, relato, ensayo, libro de viajes… Este año he descubierto un autor griego (aunque vive en Suecia) que me ha enamorado, Theodor Kallifatides, por su lucidez y su compromiso cívico.

P.- Como lectora, se decanta por ¿libro electrónico, papel o audio libro?

R.- En principio, me da igual. Lo del audio libro no lo he probado aún. Tengo libros en formato electrónico y en papel, aunque muchos más en papel porque subrayo y escribo mucho y claro, en papel me es más fácil. Siempre leo con un lápiz y un papel.

P.- ¿Qué está leyendo ahora mismo? Recomiende, por favor, un par de títulos.

R.- Estoy con dos libros: el ensayo clásico de Highsmith, Suspense (mi particular homenaje a la autora en su centenario) y con Hamnet de Maggie O´Farrell, una novela que no necesita recomendación. Y tampoco necesita recomendación Jesús Carrasco porque es un grandísimo escritor. Su última novela, Llévame a casa, me ha tocado el corazón y la llevo rumiando desde que la leí este verano. Una novela que merece una segunda y hasta una tercera lectura para extraerle todo el jugo. Seguramente volveré a ella estas navidades.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- Pocas. Lo fundamental es la voluntad de sentarme a escribir todos los días salga lo que salga y también, el silencio. En eso sí soy maniática, necesito silencio para escribir y cero interrupciones, así que suelo madrugar mucho.

P.- ¿Qué opinión le merecen los festivales de novela negra? ¿Se esperaba el premio…cuál fue su reacción?

R.- Son importantes para que los escritores y el público se encuentren, para crear nuevos lectores, para que alguien que acude a una charla o a una mesa redonda, diga: anda, no he leído a este escritor, pero me ha gustado lo que ha dicho, así que, al salir, me voy a comprar su libro.

El premio fue totalmente inesperado. En mayo ya tenía la novela revisada, así que miré en qué editoriales podía encajar y hasta hice una lista. Pero pronto desistí porque con todos los originales que les llegan diariamente, pensé que iba a ser imposible que tomaran la mía en cuenta. El otro camino que tenía era presentarme a un concurso. Miré las convocatorias, vi el Getafe de Novela Negra y lo envié sin más pretensiones. Cuando el jurado me llamó para comunicarme el premio (era el 2 de septiembre, siempre lo recordaré) me pillaron en el cine con mi hijo de ocho años y con el móvil desconectado. Al salir de la película vi que tenía un montón de llamadas de un número desconocido. Al principio me asusté, pero cuando hablé con el Ayuntamiento de Getafe, me quedé sin palabras. Mi hijo se ha estado riendo de la cara que puse durante semanas. ¡Debía de ser un poema!

P.- Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya sucedido y no ha desvelado hasta ahora…si la hubiere.

R.- No sé… no tengo misterios.

P.- Venda su libro ¿por qué hay que leer «Un asunto rural»?

R.- Porque es una historia ágil, fácil de leer y entretenida, eso, por delante. Una novela policiaca que sucede en un pueblo pequeño de Castilla, alejada de los espacios típicos del género, y con unos personajes que enseguida sentiremos cercanos, como si fueran nuestros vecinos. Creo que lo mejor de la novela son sus personajes.

P.- ¿Cómo ha convivido con el bichito Covid-19? Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- Al principio mal, como todos. Los meses de marzo a junio de 2020 los recuerdo como una pesadilla, como profesora y como madre (sin contar con la angustia, el miedo y el dolor con los que convivimos aquellos días inciertos). Ahora, pasados estos largos meses, creo que tengo más armas, más experiencia, y me he vuelto más resiliente, también como todos. Uno de los puntos a favor del ser humano es su gran capacidad de adaptación.

Mis planes a corto plazo son simples: comprar los Reyes de mi familia, que este año voy un poco retrasada. A medio, recuperar el sosiego y sacar tiempo para sentarme un par de horas diarias a escribir. Durante el proceso de revisión se me ocurrieron algunas ideas para continuar con los personajes de la novela y me gustaría ver a dónde me llevan.

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