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UN ENTORNO POR DESCUBRIR

UN ENTORNO POR DESCUBRIR

 

 

¿Alguien se imagina a las cinco de la tarde con la que está cayendo, camino de la Palma? Pues así soy yo, y es que si alguien tan dinámica como Vicky, la vicepresidenta de la Asociación de Vecinos de La Palma, utiliza sus artes de persuasión con una ruta muy pero que muy llamativa…

Si he de ser sincera, sólo estuve una vez en La Palma, en un concierto que organizaron por cierto en la Asociación de vecinos y donde nos trataron  muy bien y comimos de fábula. Pero después, nunca me surgió volver a aquel lugar tan cerquita del centro de la ciudad cartagenera.

Y si seguimos siendo sinceros, cuando puse rumbo a ver a esos palmesanos que me esperaban para contarme tantas y tantas cosas, nunca imaginé todo lo que allí se escondía. Porque señores y señoras, LA PALMA EXISTE, ¡vaya que sí existe!

Y allí me esperaban, en el hogar del pensionista, un grupo de vecinos ilusionados por lo que allí “se cocía” esa tarde y acompañados por Ángel, el más longevo del lugar. Así que sobran las palabras, él ha sido testigo de la mayor parte de las cosas que han ocurrido aquí. Desde los veinte años me cuenta que fue secretario de esta sede, y que fue una de las personas que participó activamente para conseguir que el agua potable llegase a La Palma sobre 1.956, 1.957 aproximadamente. Un lujo que inundó de agua corriente a los palmesanos y que sustituyó con gran alegría a “la aguadora” acompañada de su carretón lleno de cántaros. Me sigue contando Ángel sucesos interesantes que ha vivido aquí, como la formación de la cooperativa agrícola, e incluso un SECADERO DE PIMIENTOS BOLA.

Así que presume con orgullo de ser el primero en recibir la  PALMA DE ORO por honores.

Allí mismo, casi entrando por una puerta y saliendo por otra, de repente me encuentro en el interior de las VIEJAS ESCUELAS PÚBLICAS. Justo allí los “palmesanitos” recibieron parte de su educación en este edificio del año 1.929. Es un lugar entrañable, la verdad. A mí todo lo que me hacer “respirar momentos” y ponerme en escena me encanta, no lo puedo evitar.

No he contado que mi hija se apuntó a esta excursión calurosa de tarde de julio, y la verdad es que creo que se lo pasó bien. De vuelta me decía sobre el recorrido tan bonito que hicimos: “mamá, hemos perdido a algunos  vecinos y por momentos hemos recuperado a otros diferentes”. Ja, ja, es cierto. Y es que el calor hacía que algunos dejaran esa ruta y otros que veían un grupo grande por la calle preguntasen y se uniesen. ¡Os  podéis imaginar! Cada uno tiene sus propias vivencias, así que las contaban o daban ideas sobre lugares a los que ir. Opiniones y esa pregunta que me encanta cuando llegas a un lugar pequeño y siempre te hacen: ¿Y tú de quién eres? Y es que la ilusión porque el lugar que les vio crecer se muestre bonito, las ganas de colaborar y mostrarte todo lo que allí tienen, es inmensa.

Y así fue como de repente estaba ante una PALMERA DE 13 BRAZOS. Palmera que me cuentan que es única en el mundo, que hace años se la quisieron llevar a Elche, pero consiguieron que se quedara aquí, en su tierra y cuidada con todo el mimo que estos Palmesanos derrochan por los cuatro costados. Y es que me dicen que era una palmera como otra cualquiera, y que hace muchos años, un rayo cayó sobre ella y milagrosamente comenzó a “echar brazos, hasta 13”. Brazos que salen desde la mitad y no de raíz, por eso es única y especial, una PALMERA IMPERIAL.

 

Y es que aquí hay mucha historia y rincones bonitos. Justo en la calle Manuel Bobadilla nos encontramos con una casa preciosa, propiedad de quién a la calle hace homenaje, uno de los responsables de parte del levantamiento del Palacio Consistorial de Cartagena. ¡Una pena verla en ese grado de deterioro!, porque algunos de sus vecinos han tenido la oportunidad de deleitarse ante tanta belleza arquitectónica, de la que yo sólo llego a ver a través de unas rejas oxidadas que cuentan todo lo que  fueron y un aljibe bastante abandonado.

Y si hablamos de lugares con “solera”, no podía faltar LA POSADA, donde nos hemos dado cita con las bolilleras y con las que hemos pasado un rato muy agradable y refrescante con unos granizados de limón que Flori nos ha puesto para disfrutar de  la tarde.

 

Sólo al iniciar nuestro camino por ese pasillo de piedra decorado con un gusto exquisito ya sabes que ese lugar es especial. Esos carteles que te indican “sonreír antes de entrar” o “ummm, huele a café”….Y es que LA POSADA me cuenta Flori que es del año 1.900, que su abuelo materno dejó el duro trabajo del campo y la compró por 8.000 pesetas, y que en aquellos entonces contaba con tres habitaciones de las que hoy se conservan dos en la parte antigua Un precioso patio interior te llena de paz, se escucha el agua de la fuente y el jolgorio de fondo de los vecinos que hoy están allí conmigo.

Hoy LA POSADA cuenta con 15 habitaciones ocupadas casi en su totalidad a diario. Y es que me han contado que Flori cocina muy bien, que en Navidad hace unos dulces espectaculares, y que la pasta flora y los bizcochos son irresistibles para todos. Así que tomo nota, igual alguna noche me alejo del bullicio de la ciudad y me voy al fresquito a degustar esos manjares.

¿Y sabéis que Flori fue una de las pioneras, la que consiguió  y gestionó para que la bonita historia del resto de las bolilleras fuera posible? Eso me cuenta Agustina, que ante todo insiste en que se sepa. Porque es generosa y sabe que ser agradecido es premisa imprescindible en su día a día. Agustina es la presidenta de la Asociación de Bolilleras, es de esas personas que te hipnotiza al hablar, elegante, culta y muy humilde. Porque este trabajo artesano ha estado presente siempre en su vida, desde niña. Y la ha llevado hasta ciudades como Brujas, donde aprendieron nuevas técnicas, las más pioneras para poner en práctica después, encuentros en Barcelona…… Me cuenta con un halo triste que han sido más valoradas fuera que dentro de España e incluso del propio Campo de Cartagena, pero eso es algo habitual que por desgracia ocurre con muchos artistas.

 

Ella se queda con lo bonito, con sus experiencias, con tener alumnas de toda España en este maravilloso MUSEO DEL BOLILLO,  donde me quedo impactada al ver todo lo que hacen y toda la innovación que aportan en forma de joyas hechas con hilo quirúrgico, zapatillas tipo cuñas, tangas, sombreros, abanicos……¡ Es impresionante! . Un museo que deberíais venir a ver con más tiempo del  que le he podido dedicar  yo, y que tendré que volver otro día que haga menos calor.

 

 

En mi recorrido hay cosas que me llaman la atención, y creo que son las cosas que esta Asociación de Vecinos totalmente renovada y llena de ilusión quiere solucionar. Dar valor a lo que tienen, que los muros se vistan de luz y color, que los juegos florales, el teatro de comedias, el bolillo y el folklore lleguen a cada rincón….

Así que cuando veo el monumento de TROVERO MARÍN, el pobre ahí tan sólo, restando importancia a lo que representa… Porque esa escultura de Maite Defruc necesita el entorno que se merece. Y es entonces cuando recuerdan a Rafael Ortega, popular por su bodega pero sobre todo por la defensa de las tradiciones del Campo de Cartagena. Y que fue promotor de ese monumento, y sólo por eso seguro que Vicky y su gran equipo consiguen que brille con luz propia.

Igual que brilla la Iglesia de Santa Florentina, que me abren sus puertas para admirar algo tan sencillo y tan bonito como son sus techos pintados, y ese retablo en oro que te deja con la boca abierta. Y un detalle, contagiados de covid en esta iglesia ya os digo yo que no, que en cada banco tienen una botella de Sanytol y una bayeta. Impactada me he quedado.

Y la tarde avanza, pero el calor no da tregua. Teníamos muchas cosas en este bonito recorrido, pero decidimos aplazarlo para prestar la atención que necesita. Hablo de la Finca Tomás Ferro, conocida como FINCA CASAS GRANDES, donde allí ven cada día la luz nuevos proyectos de investigación, destacando quizás los que más se conocen: la uva meseguera y la gallina murciana.

Igual ocurre con el HUERTO DE CÁNDIDO, destinado a la etnobotánica del Campo de Cartagena y que Vicky me cuenta que están luchando porque este lugar que tiene una pinta de ser maravilloso, se destine a lo que su dueño así quiso.

Y si algo me ha dejado sin palabras, ha sido el colofón final que Vicky me tenía preparado. LA CASA DEL FOLKLORE.  Así que siguiendo la música que se escuchaba a lo lejos, llegué hasta su puerta, donde esos ensayos cuando todavía no ha caído el sol amenizaban la tarde.

 

 

Y de repente veo una placa, una placa con dos folklóricos bailando que me recuerda el estilo de alguien al que admiro, Fernando Sáenz de Elorrieta. Y es que es suya, me confirma Ramón. Así que me queda claro que con esa presentación, lo que hay dentro tiene que ser espectacular.

 

Y me quedo con la boca abierta, ante esa inmensa casa de 1.900 que me da la bienvenida con una escalera de caracol que me cuentan que subía hasta el pajar antiguamente. Una casa con bodega, con unas puertas y arcos que impresionan, pero que permanecen intactos gracias a la labor de reconstrucción de muchos palmesanos. Decorada cada una de sus paredes por todos esos cuadros que Pérez Casanova ha donado a este lugar. Es la casa de todos, me cuenta Ramón. Donde ensayan los grupos de folklore, donde realizan jornadas gastronómicas, donde los niños hacen pan y donde se lleva a cabo algo que no me quiero perder: CAFÉ CANTANTE.

 

En este lugar emblemático, muchos de los grandes como David Bisbal han tocado en un entorno íntimo, con historia y abundante comida típica y no por ello menos espectacular.

 

Y es que los palmesanos son así, llenos de arte, de costumbres, de bellos lugares, de largas historias y anécdotas. Y lo único que quieren es que todos sepan que LA PALMA EXISTE, que vengáis a disfrutarla, a llenaros de experiencias, a conocer todo aquello que hasta hoy quizás al igual que yo desconocíais.

Porque como dije, son generosos, entrañables y están en el buen camino con Vicky y el resto de personas que junto a ella luchan y están llenos de proyectos para  dar la vida que se merece  este lugar.

Gracias de corazón a las grandes personas.

 

FELIZ VERANO.

 

EVA GARCÍA AGUILERA

 

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