El Hotel Los Habaneros cierra tras una ejecución hipotecaria y deja en el aire el futuro de uno de los establecimientos históricos de Cartagena

IMG_5542
El Hotel Los Habaneros cierra tras una ejecución hipotecaria y deja en el aire el futuro de uno de los establecimientos históricos de Cartagena

El Hotel Los Habaneros cierra tras una ejecución hipotecaria y deja en el aire el futuro de uno de los establecimientos históricos de Cartagena

El Hotel Los Habaneros ha cesado su actividad después de culminar un proceso de ejecución hipotecaria, poniendo fin, por el momento, a la trayectoria de uno de los establecimientos hoteleros más emblemáticos de Cartagena. El cierre supone un duro revés para la oferta turística de la ciudad y abre un periodo de incertidumbre sobre el futuro del inmueble, de la plantilla y de la continuidad de un negocio que durante décadas ha formado parte del paisaje hostelero cartagenero.

Situado en la calle San Diego, junto al parque arqueológico de la Muralla Púnica y a escasos metros de las estaciones de tren y autobús, Los Habaneros se había consolidado como uno de los hoteles de referencia para visitantes nacionales e internacionales gracias a su ubicación privilegiada, próxima también al puerto, al Teatro Romano, al Palacio de Congresos El Batel y al centro histórico.

La finalización del procedimiento de ejecución hipotecaria ha obligado al establecimiento a interrumpir su actividad hotelera y de restauración. El hotel deja así de prestar servicio en una época de elevada demanda turística, coincidiendo con la temporada estival y con la celebración de algunos de los principales eventos culturales y musicales de Cartagena, que cada año registran una elevada ocupación hotelera.

Décadas formando parte de la historia turística de Cartagena

Durante años, Los Habaneros ha sido mucho más que un alojamiento. Miles de turistas, viajeros de negocios, deportistas, artistas, tripulaciones y grupos organizados han pasado por sus instalaciones, convirtiéndolo en uno de los establecimientos más reconocibles de la ciudad.

Su cercanía a las principales vías de comunicación y al casco antiguo lo convirtió en una opción habitual para quienes visitaban Cartagena por motivos de ocio o trabajo, así como para participantes en congresos, festivales y competiciones deportivas.

El hotel también mantenía una intensa actividad de restauración, con cafetería, restaurante y salones para reuniones, comidas de empresa y celebraciones familiares, servicios que desaparecen con el cierre del establecimiento.

Un nuevo golpe para la capacidad hotelera

El cierre llega en un momento en el que el sector turístico viene reclamando desde hace años un aumento de las plazas hoteleras disponibles en Cartagena. La ciudad registra elevados niveles de ocupación durante buena parte del año gracias al crecimiento del turismo cultural, la llegada de cruceros, el incremento de congresos y la celebración de grandes acontecimientos como La Mar de Músicas, Rock Imperium, las fiestas de Carthagineses y Romanos o numerosos eventos deportivos.

La desaparición temporal de un hotel con capacidad para alojar a un importante número de visitantes reduce aún más la oferta disponible, especialmente en una zona estratégica del municipio.

Empresarios del sector consideran que Cartagena continúa teniendo margen para incorporar nuevos establecimientos que permitan responder al incremento constante de visitantes sin que ello repercuta en la disponibilidad de habitaciones durante los periodos de mayor demanda.

Incertidumbre sobre el futuro del edificio

La ejecución hipotecaria abre ahora una nueva etapa para el inmueble. Aunque todavía no ha trascendido quién asumirá definitivamente la titularidad del edificio ni cuál será su destino, distintas fuentes del sector no descartan que pueda despertar el interés de inversores especializados en gestión hotelera, teniendo en cuenta el valor estratégico de su ubicación y el crecimiento que experimenta el turismo en Cartagena.

Una eventual reapertura bajo una nueva gestión permitiría recuperar un establecimiento que forma parte de la historia reciente de la ciudad y que ha sido durante décadas uno de los principales puntos de alojamiento para quienes llegaban a Cartagena.

Pendientes de una solución

Mientras tanto, el cierre deja numerosas incógnitas abiertas sobre el futuro de los trabajadores, las reservas que pudieran estar comprometidas y los plazos en los que el edificio podría volver a abrir sus puertas.

Con la persiana bajada de Los Habaneros, Cartagena pierde, al menos de forma temporal, uno de sus hoteles más representativos. El desenlace del proceso marcará el futuro de un inmueble que, por su localización y trayectoria, continúa siendo considerado un activo estratégico para el desarrollo turístico de la ciudad.

Comentarios