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CALAS ENCANTADAS

CALAS ENCANTADAS

 

Es una tarde de verano, una de esas en las que intentas exprimir al máximo las horas de sol que septiembre nos va acortando sin que nos demos cuenta. Esos días que ya huelen a despedidas, a maletas tan repletas de momentos, risas, recuerdos, amigos, atardeceres y amaneceres, que te tienes que sentar encima para poder cerrarla y volver a casa sin que se nos quede nada olvidado.

Y por eso esta tarde no hemos querido perder ni un instante, y provistos de una mochila con agua fresquita, la cámara de fotos al cuello y muchas ganas de pasarlo bien, iniciábamos un paseo por las calas de Bolnuevo, en el Puerto de Mazarrón.

 

 

Calas nudistas, nudistas textiles… ¡qué más da!, cada cual se funde en el mar como más cómodo se siente. Porque esto sí es naturaleza en estado puro, subiendo y bajando abrazados por acantilados y  paisajes, donde la erosión nos regala un paseo  con la originalidad de sus colores y formas.

 

 

Ummm, cierras los ojos y respiras, te sientas en una roca y observas a lo lejos el horizonte perfectamente dibujado para nosotros, y sientes la emoción al atravesar caminos que se estrechan a nuestro paso, con un relieve que te regala sorpresas al encontrar restos de caracolas incrustadas en él.

 

 

Playa de Piedra Mala, de Cueva Lobos, Playa de la Grúa, Playa Amarilla….., cada una con un escenario diferente que el viento, el mar, la lluvia  han convertido en  lugares especiales.

Y de repente ocurre, ese instante en el que la curiosidad nos frena ante esa fiesta de colores sobre las rocas, donde los amarillos, corales y morados se presentan alegres ante nosotros. Es impresionante, sobre todo esa roca morada terminada en punta. ¿Qué será? Y la verdad es que no puedo resistirme, y recurro a mi amigo Pedro Conesa, experto también en “las fiestas de colores”, pero sobre los bloques del Faro de Curra en Cartagena, y como conté hace un tiempo, un amante de la geología, los minerales… Me comenta que parece ser LÁGUENA, una roca escamosa que durante siglos se utilizó para echar en “los terraos” o azoteas de las casas, y así aislarlos del agua de lluvia. Y aunque dice que hace tiempo que no viene por aquí y no está totalmente seguro, yo apuesto a que ha acertado.

 

 

 

Y amainamos nuestros pasos, impresionados ante esas rocas altas y esbeltas que  se han “moldeado” con el paso del tiempo, los arcos rocosos dentro del mar ,protagonistas de nuestras fotografías de verano, y ante una diferente que nos llama la atención por su color y textura, un amarillo que me resulta familiar, y una textura que….

 

 

¡Esa arena amarillenta es el aviso del verdadero espectáculo que encontramos a la vuelta! : LAS GREDAS DE  BOLNUEVO, o como también se conoce, LA CIUDAD ENCANTADA.

 

 

Porque allí, como modeladas por uno de nuestros escultores favoritos, son protagonistas de amaneceres y atardeceres mirando al mar. Esas obras de arte que nuestra madre naturaleza ha creado de manera mágica para que nosotros admiremos.

Y es que la erosión, el cambio climático, las corrientes que durante miles de años han arrastrado margas arenosas, areniscos, gravas y limos, le han dado ese color amarillento y esas formas bajo la luz de la luna, convertida en visita obligada cuando como hoy, terminamos tomando una cervecita fresca  en el chiringuito junto a esta playa de arena suave que nos llena de energía  en los últimos  días de verano.

 

 

 

 

FELIZ VERANO. FELIZ SEPTIEMBRE.

EVA GARCÍA AGUILERA.

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