Opinion_Actualidad

El caciquismo es una aberración en una democracia, pero parece que es imposible erradicarlo en España, Francisco Atanasio

Francisco Atanasio Hernández                                                  20-11-2021

EL CACIQUISMO ES UNA ABERRACIÓN EN UNA DEMOCRACIA , PERO PARECE QUE ES IMPOSIBLE ERRADICARLO EN ESPAÑA

El cura rodeado de personalidades

La libertad, es algo demasiado importante y necesario para un ciudadano democrático como para dejarla en manos exclusivamente ajenas.

Por eso, es necesario e imprescindible, que tanto las administraciones públicas como los medios de comunicación y los ciudadanos de a pie, controlemos la actividad de las organizaciones políticas y populares que se nutren del erario público.

El caciquismo en España es una epidemia que de una u otra forma se ha mantenido incólume al paso del tiempo,nada más ilustrativo que los innumerables casos de corrupción acaecidos desde la implantación de la democracia, sin olvidar los que no han salido a la luz, aunque hay que decir que los tiempos han cambiado las formas de manifestarse.

Como es natural, muchas de sus características más llamativas, como son las formas de dominación de los ciudadanos, se siguen manifestando, aunque más sofisticadas, especialmente en los pueblos como Alumbres, donde tradicionalmente han encontrado discípulos que no tienen nada que envidiar a los antiguos caciques de tiempos dictatoriales.

Sus ansias de poder y de dominarlo todo, el desmesurado interés por ocupar puestos, la acumulación de cargos, la larga permanencia en los puestos de dirección, los obstáculos que ponen para impedir ser sustituidos, el clientelismo a cambio del voto y favores múltiples, etc., etc.,. Si en estas personas no prevaleciera un interés personal no llevarían a votar a personas discapacitadas y enfermas en días desapacibles.

Hasta ahora he escrito muchas cosas sobre el caciquismo y los caciques, y dispongo de muchos documentos relacionados con el tema, tanto de épocas pasadas como del presente, y como no puedo olvidar que en estos tiempos, supuestamente modernos y democráticos, muchas asociaciones, y/o grupos sociales siguen utilizando métodos que recuerdan los sistemas de gobierno del caciquismo, vuelvo a tratar el tema porque me parece muy interesante, sobre todo cuando se dispone de un ejemplo tan aleccionador como el del artículo escrito por un vecino de Alumbres y publicado en el periódico El Porvenir en 1923 que transcribo a continuación.

Como es sabido las AA.VV. en tiempos pasados, durante la transición y después, fueron muy importantes para el movimiento vecinal, pero en la actualidad, son organizaciones privadas que se deben a sus socios, y el resto de ciudadanos ni pueden asistir a sus reuniones, ni pueden votar ni ser votados, y desde que se reimplantaron las Juntas Vecinales en 1995, una de las dos sobra, incluso las dos, entre otras cosas, por lo que representan del pasado caciquil y dictatorial.

Según la información extraoficial que obra en mi poder, en las últimas elecciones realizadas en Alumbres el pasado 22 de septiembre, se dieron cita dos candidaturas, una se presentó fuera de plazo pero se aceptó su participación, y curiosamente esa fue la que ganó con 22 votos, la otra obtuvo 16, es decir, votaron 38 personas de una asociación que aglutina a tan solo 67 socios, y sin embargo el Ayuntamiento los reconoce como representantes de los 2000 vecinos del pueblo, y por ello reciben las subvenciones pertinentes. La Junta vecinaltampoco representa a los vecinos, puesto que la Junta es elegida entre los representantes de los partidos más votados de la población, pero unos y otros se presentan ante los ciudadanos del pueblo con todo boato como autoridades, y tanto el Ayuntamiento como los partidos políticos los respaldan sin el más mínimo pudor.

Por la misma razón que un partido político cualquiera, PSOE, PP, PODEMOS, Cs, etc., ni representaa todos los Cartageneros, ni a todos los ciudadanos de un pueblo cualquiera, porque son entes privadas, las Asociaciones de Vecinos y las Juntas Vecinales tampoco deberían de representar a todos los vecinos de la población, porque además, son vestigios de un indeseable pasado interrelacionado, caciquismo y dictadura, y que por lo visto a los poderes públicos les interesa mantener a toda costa.  

Abundando en el tema, las Juntas Vecinales (desaparecidas en la transición y reimplantadas a mediados de la década de 1990), y las AA.VV. actuales,surgieron en la década de los 60, durante la dictadura franquista, con el fin de que siguieran mangoneando los fieles de la dictadura, como es el caso del cacique alumbreño Antonio Pérez, que fue el primer Alcalde pedáneo de Alumbres en los años 60 y también el primer Presidente de la A.VV. en 1970, además de otros importantes cargos, nada despreciables.

En algunos lugares se da la circunstancia de que algunos personajes u organizaciones más importantes, hacen labores de conseguidores de recursos, con todo lo que supone para la dependencia de quienes se sienten favorecidos.