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EL VIAJE DEL HÉROE. Martínez Pagán, de nombre Tomás

EL VIAJE DEL HÉROE

El viaje del héroe es una aventura. Es un viaje que podríamos hacer cada uno de nosotros, pasando por dificultades para conseguir un objetivo, complicado, hoy me quedo en el viaje grácil casi ingrávido de un personaje por excelencia y con mayúsculas de la Trimilenaria, guerrera, noble, leal y teórica ciudad Cartagena, adjetivos extrapolables a Tomas Martínez Pagán.

Hay distintas teorías para idealizar o simplemente establecer parámetros a la hora de describir a un héroe, un héroe de la ciudad, del trabajo, del sacrificio y del esfuerzo, un personaje “tractor” de proyectos, programas y acontecimientos y, casi anónimo para la inmensa mayoría, un ejemplo diario de tesón y engalanando la esperanza, una de ellas es la propuesta por Joseph Campbell que describe un camino de desarrollo personal llamado “El viaje del héroe”, el que vivimos cada uno de nosotros en diferentes momentos de nuestras vidas, quizás todos somos héroes o tenemos algo de heroicidad, pero no me quedo en mí, si bien es cierto que lo del viaje es parte de mi ADN lo de héroe, a pesar de la medalla al valor es un eufemismo.

La elección de un camino dependería mucho de la resonancia energética de la persona, su coraje y su valentía ante los desafíos que asume y aquí me establezco, aquí sí que me quedo, hablaba recientemente en una comida con notables de Cartagena sobre el premier trabajo de Tomás Martínez Pagán el héroe hoy, y como de fortuna, tuvo que empezar a gestar un desarrollo empresarial y personal demostrando la valía y no de casualidad. En este sentido, de manera consciente o no, todos nos podemos ver reflejados en un mismo modelo básico de historia y desarrollo y aquí cito a Joseph Campbell, un escritor y profesor norteamericano, especializado en el estudio de la mitología y la religión, que descubrió la repetición de un patrón básico de experiencias estudiando muchos relatos procedentes de todo el mundo en los que, se hace referencia a un dios, divinidad, salvador o héroe. Campbell describe las etapas que atraviesa un personaje o héroe y que pueden encontrarse en religiones occidentales y orientales por igual. “Tu vida es el fruto de lo que haces. No tienes a nadie que culpar más que a ti mismo”. -Joseph Campbell-. Y la vida de nuestro protagonista ha sido realmente el fruto permanente de sus hechos, el éxito.

Aquí comienza el viaje del héroe, de Tomás…, en una estructura humana que destaca por su flexibilidad, capaz de mutar sin sacrificar su magia. Hoy está de moda todo lo que es circular, la circularidad del viaje del héroe, la de nuestro héroe hoy imita la regla usual del mundo, la vida y la muerte, el orden y el caos, la conciencia e inconsciencia, la mentira contra la verdad. Curiosamente el tesoro está donde te da miedo entrar y ahí está el éxito, en la valentía, una característica de Martínez Pagán, la cual le ha traído más que un disgusto, acometer proyectos inconcebibles con éxito programado.

El mundo ordinario y la llamada a la aventura aparecen en la joven profesionalidad del protagonista allá en la distancia, así, dentro de lo cotidiano, algo sucede en él, quizás inconformismo, quizás ansias y necesidad de superación, demostración de valía, o quizás, incluso, la frustración y aquí la hago mía. Para esto, a temprana edad Martínez Pagán rechaza las necesidades estructurales que nos asedian, obligaciones, inseguridad, debilidad y miedo, rechazo determinante para esta aventura con un final no establecido, pero con un camino de tortuosos éxitos en no pocas ocasiones, “Avanza” como Cartagena.

En su camino le debió aparecer como a todos, el maestro, el guía o instructor que le iniciará en el nuevo mundo al que se enfrentaba, en lo sibilino están las herramientas de trabajo e imaginarios amuletos de protección, quizás un profesor, quizás su propio padre y su duro ejemplo de trabajo y sacrificio, un jefe de fortuna o un trabajador que le influye confianza y así, en algún punto de su vida entre Tudela y Tamar, Martínez Pagán estaba preparado para cruzar la frontera del mundo ordinario al mundo extraordinario, y joder si la pasó, cual Hidalgo Caballero de Lepanto.

Cruzó aquel umbral, aventurándose en un terreno desconocido y peligroso donde no se conocían reglas ni limitaciones, él las impuso. Empezó a actuar y a comenzar su búsqueda, física, espiritual y emocional. Y como la iniciación se ocupa de las diversas aventuras del héroe a lo largo del camino, un joven aprendiz de líder comienza a superar obstáculos, nada es fácil en esta vida, así se presentan distintas tareas, aparentemente imposibles que debe superar. Comete errores y, a través de ellos, descubre sus debilidades, fortalezas y talentos, cual dogma de Calidad de Deming. Así llega su encuentro con la diosa, una puntillosa a veces pero orgullosa Paqui Bueno, nuestro héroe descubre lo inabarcable y poderoso que es el amor y la entrega incondicional y ahí personifica el amor verdadero, algo hoy erradicado del espíritu humano.

En el camino de Tomás aparecen las tentaciones, muchas actividades, placeres y recompensas que no lo hacen decaer, si bien al contrario, quizás por la convicción heredada, quizás por el alma acorazada o simplemente por un halo de humildad que no llega a creer. Así este caballero andante de la Trimilenaria se enfrenta a sí mismo y es iniciado en el arte del éxito, la apoteosis definitiva eleva al héroe a un plano superior.

Y cerrando el círculo llega el logro de la misión, la culminación. Todos los pasos previos sirvieron para preparar al héroe, a Tomás, para este momento en el que consigue ese preciado objetivo trascendental, ser un referente en la Trimilenaria y más allá. Este es el punto culminante de la historia del héroe, donde todo lo que ama se pone en juego una y otra vez, en permanente riesgo, sigue siendo amigo de sus amigos, de aquellos y de estos, de los más humildes y anónimos y de los más bragados por la sociedad, sigue siendo ese personaje que no duda en establecer puentes de unión y entendimiento viviendo en un permanente regreso que trata de la vuelta del héroe con los conocimientos y las competencias adquiridos durante este, nada corto viaje.

Hablo de su regreso permanente a la realidad, y de la natural negativa a ello, después de haber encontrado la felicidad y la iluminación en el otro mundo de éxito y protagonismo, se duda, se reniega o rehúsa a volver al mundo ordinario, a otorgar el don adquirido a sus semejantes, pero no, consuma su regreso y Tomás se despoja de los nocivos ornamentos de la condición humana huyendo en un vuelo mágico y casi permanente de dioses y de peligros.

No en pocos momentos nuestro protagonista ha necesitado rescate externo, así como había necesitado guías y apoyos para comenzar su aventura, ha necesitado amigos para iniciar el retorno por los golpes de la vida, herido, débil o desilusionado en más de una ocasión, las más y desconocidas. Encontrando, eso sí, el punto de unión entre esa sabiduría innata incorporándola a su quehacer diario y compartiéndola con el resto de la humanidad cercana de forma natural. Así se convierte en el Maestro de dos mundos, logra un equilibrio entre lo material y lo espiritual, de fondo lo profesional y no menos importante. Un logro alcanzado por Martínez Pagán, conseguir sentirse pleno y competente en ambos mundos, el cotidiano y el excepcional, el interior y el exterior, todo ello despertando algunas envidias y un crisol de afecciones, simpatías y afectos. Así, nuestro sin par protagonista, un tal Tomás Martinez Pagán, acercándome al desarrollo del héroe de Campbell consigue, alejado aún al ocaso, la libertad para vivir en equilibrio y entendimiento, con su poderoso logro, opta con acierto por vivir el momento.

Al regresar al mundo ordinario, Tomás ha crecido como persona y adquirido muchas enseñanzas que lo han catapultado a su actual estatus ya con más de seis décadas en el alma. Se ha enfrentado a muchos peligros terribles de la vida, incluido el desorden, el caos y la envidia junto a otros pecados capitales. Ahora inicia una más dura e intensa, pero con ansias, el comienzo de una nueva vida. Hoy Tomás descubre, por fin, el tesoro de su propia identidad, quizás el éxito, quizás la humildad, quizás la amistad, quizás el amor, quizás la familia, quizás un crisol, una sinfonía del todo. El viaje de nuestro héroe representa tres cosas en este mundo banal, y es ejercicio de pedagogía, el cambio, el éxito y la prueba del viaje actualmente en tránsito. Como dice Campbell, en última instancia, el héroe volverá a donde comenzó, pero el ecosistema claramente nunca volverá a ser el mismo. Escribo porque puedo y quiero, y además sé, perdona mi soberbia mi querido amigo, sentencio y finalizo con Joseph Campbell, “asinque”. ̈ ¿Qué es lo que te hace feliz? Tómalo, no importa lo que diga la gente. Eso es lo que yo llamo seguir el camino del corazón”. No pierdas ese camino.

Montanaro, un marquesado desamortizado.

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