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LOS LATIDOS DEL CORAZÓN

Y con esto poco a poco surgió de nuevo la polémica. ¡En que clase de seres humanos nos quieren convertir! cuando quieren prohibir que los perros pastores duerman cuidando de las ovejas, que haya que ponerles una camita junto a la estufa y si te descuidas enfundarlos en un pijama, y sin embargo prohiban evitar el asesinato de millones de niños antes incluso de que hayan nacido, y ya no solo es que lo permitan sino de que también inciten a ello y nos lo hagan ver como un derecho a decidir, mientras que el que va en juego su vida no puede decidir nada, y no solo antes de nacer, sino que hasta varios años después. ¡Vamos a ver si nos aclaramos! Que no se trata de que la embarazada que no quiera al bebé haya que conducirla directamente de la mano hacia la muerte del no nacido, si no lo quiere, elementos tiene de sobra el Estado para cuidar de él y evitar que un matrimonio que lo quiera se tenga que ir a la China a por otro.
Negar a un ser humano un derecho a la vida, mientras que en democracia hasta cuando te detienen te leen tus derechos y te dan la oportunidad de un abogado incluso gratis, pero a ese pobre humano que está en el vientre de su madre no le permitan defenderse con lo único que puede, que son los latidos de su corazón, y tan solo por poderle informar que no obligar a su propia madre a que lo haga, es un crimen que a la escala en la que lo practican es de lesa humanidad. Ni juntando a las víctimas de Hitler, Stalin y todos los criminales de los últimos cien años, suman entre todos ellos las muertes que “estos, estas y estes” matan al año. Quizá todo sea un plan para reducir la población mundial, la de borrar el desarrollo lógico de la naturaleza y convertirnos en depredadores de nuestra propia especie.
Pero claro es más fácil hacer una ley para poner en la calle a los agresores sexuales, o para indultar a delincuentes sediciosos y malversadores, que escribir una directriz de diez renglones para que un bebé antes de nacer pueda tener una pequeña opción de defenderse de una muerte segura ¡Oh, perdón es que la ley no está mal hecha! Lo que sucede es que los jueces son unos fachas y machistas, por eso también quieren copar el poder judicial, para que sus acólitos apliquen las leyes bien. No es que vayan en contra de la separación e independencia de poderes, es que desde las teclas de la caja registradora “ella, ello, elle” tuvo una visión mientras escaneaba los códigos de barras de los paquetes de macarrones, y su costosa y denodada carrera hasta el ministerio, aún con desgaste en sus rodilleras, y no precisamente de suplicarle a San Antonio para que le buscara novio, era para hacer posible su visión, y de paso multiplicar su cuenta corriente y su patrimonio como si del milagro de los panes y los peces se tratase, lo que pasa es que los fachas no “la, le lo” entendemos, los suyos tampoco.
Yo hoy, como todos los domingos, tecleando estas letras desde la pantalla de mi móvil, y con el único objeto y excusa de enviar un fuerte abrazo a amigos y familiares, esperando que si me entendáis.

Ramón Galindo

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