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“Me las piro vampiro”, Ramón Galindo

Y con esto poco a poco, no sólo que los que prometieron rebajar el precio y el IVA de la electricidad no lo han hecho, sino que además han permitido que la suban. Pero por si fuera poco nos empujan a un horario vampiresco ¡Como se nota que no están acostumbrados a madrugar! Antes bien a llegar borrachas, borrachos o borraches, solos, solas o soles, o en compañia de otros y de madrugada, aunque no creo que lo hagan hoy día por Melilla. Y así siguen chupando os la sangre a los que cotizamos para mantener a los que no lo hacen. De subir o actualizar pensiones ni hablamos.

De Brahim Ghali, por boca de nuestra “chiki-ministra” sabemos que no entró con pasaporte falso, entró con una identidad distinta, pero lo que aún no han podido aclarar oficialmente es que con que identidad ha salido, o simplemente que el del Polisario les ha dicho: “Me las piro vampiro”.

¡En fin! Continuamos soltando pasta y Toyotas, no vaya a ser que el rey moro rompa las relaciones.

¡Por cierto! ¿Alguien ha visto los 4×4 y los quads en las imágenes de la crisis fronteriza? Si de verdad alguien que medianamente conozca a los vecinos del sur, piensa que estos vehículos están patrullando, seguro que aún creerá en que los niños los trae la cigüeña.

Y ahora cuando ya estamos hablando de quitarnos las mascarillas, y por lo tanto se acabaron los aplausos de las siete de la tarde al personal sanitario, el gobierno valenciano ya ha ejecutado el despido de 3.200 sanitarios, que en vez de mantenerlos para acabar con las listas de espera, los echamos a la calle pues hace falta el dinero para mantener a la patulea de vagos y maleantes que menos trabajar cualquier subvención les vale. Todo esto precisamente en Valencia donde se les voló el hospital de campaña. Ese día Ximo Puig no salió a la calle a riesgo de perder el peluquín, pero si faltan papeleras en el Zendal se arma el dos de mayo.
Y así pasan estos días en esta España, donde si meten a un rapero delincuente en la cárcel, se destroza el mobiliario urbano, pero si nos chupan la sangre nos quedamos en casa, en Francia les suben la luz y lían la toma de la Bastilla ¡Pero claro! Los que salen, si se hacen una foto en Colón los retratan como siempre sin saber si son galgos o podencos.

Y hablando de salir, los que más tendrían que salir, hartos de gambas continúan en sus cuarteles de invierno, sin saber que ya casi estamos en verano, pero pendientes de la subida de las aportaciones estatales de las que viven a la sopa boba.

Y así vamos, ni Sánchez quiere saber nada de los ERES, ni Casado de la Kitchen, con la diferencia que el primero es el atraco a mano “desalmada” más grande de la historia a las arcas del dinero de los trabajadores, y que aún pululan por la rue, y el otro un enjuague interno de espionaje entre golfos, con casi todos los procesados ya en prisión, no comparable en cifras, pero sí en titulares.
Y de esta vil y canallesca forma ha transcurrido la semana, visitando Pedro Sánchez el museo de los horrores del terrorismo, al mismo tiempo que iba acercando terroristas presos a sus casas preparando el indulto, cuando no sea la amnistía en la que vete tú a saber a quien es capaz de incluir además de a los del último golpe al Estado.

Y como de costumbre a vuestra salud y en perjuicio de la mía, me fumo el puro de los domingos y aprovecho para enviaros un fuerte abrazo a amigos y familiares.


RAMON GALINDO

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