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MICHIRONES Y CARTAGENA

MICHIRONES Y CARTAGENA

Sobre los michirones, plato genuinamente cartagenero, como sedemostrará a continuación, da la impresión de que, no se conocemuy bien su historia y, debido a esto, como con tantas cosas nuestras, desde la capital de la región, lo han adoptado como plato típico de ellos. Ya saben, michirones murcianos. Y eso no es así, al menos en su origen. Les cuento.

En casi todos los libros de cocina donde aparecen las habas secas, se atribuye su origen a los sumerios, a los egipcios o, a los romanos que ya usaban legumbres secas, por su larga duración, para alimentar a sus legiones. Bueno, todos sabemos que, cuando alguien desconoce el origen de un plato, siempre atribuye su creación, como mínimo, a los romanos. Pero investigando en profundidad, se sabe que, en Egipto existe un plato llamado «misrún», que su traducción es “pequeños egipcios” y que, en la cocina musulmana, desde Oriente Medio a Marruecos existen bastantes recetas de platos cocinados con habas.

Me pregunté quién podría ilustrarme sobre dichas recetas y, lo tuve bien claro. Tenemos con nosotros en Cartagena a Khadija, una magnífica cocinera natural de Casablanca que regenta el restaurante “Me tienes frito” al final de la calle del Carmen, con cenador en la plaza de los Carros o de Alcolea donde se degusta una estupenda cocina mediterránea y española y, a demanda, cocina árabe. Efectivamente acerté.

Me contó que, el “ful mdammas” es un plato tradicional de la cocina de Egipto, de Sudán y de casi todo el Levante mediterráneo y de otros muchos lugares de Oriente Medio. Su ingrediente principal de este plato es el haba que, se cocina lentamente en un pote de cobre. Se suele servir antes de mediodía, siendo además uno de los alimentos típicos en los períodos del Ramadán. Su método de cocción se menciona en el Talmud Yerushalmi (Talmud de Jerusalén) y ya se usaba desde el siglo IV. Es un guiso de habas cocidas, aliñadas con aceite vegetal, comino y, a veces con perejil picado, ajo, cebolla, limón y otros ingredientes vegetales. Y en Marruecos existe también otro plato bastante similar, el tayeb o hari. Muy parecido al anterior que, se cocina, bien con garbanzos o con habas. Bueno, ya hemos visto que las habas ya se cocinaban en las culturas mediterráneas desde hace bastantes siglos. Pero había que conseguir conocer el origen de nuestros exquisitos michirones.

Les cuento lo que me contó mi buen amigo Javi Escarabajal que, en un curso de cocina de la Escuela de Hostelería, allá por los años 90 del siglo pasado, una de las clases de historia de nuestra cocina la dio un afamado catedrático del que lamentablemente no recuerda su nombre y, les contó lo siguiente.

En la tercera Guerra Carlista, que duró desde el año 1872 al 1874, en el asedio de Estella, en Navarra, uno de los batallones del ejército isabelino, no tenían con qué alimentarse y, el oficial de cocina preguntó a su colega del batallón de caballería por el alimento de los caballos, ya que estos animales, para la batalla no pueden estar famélicos.

Contestó el de caballería que, les daban habas secas.

El oficial de cocina pensó que, si hacía un guiso de habas y echaba unas patatas pequeñas, de esas que no se suelen recoger en la siembra y, que estaban empezando a echarse a perder, además de unos trozos de jamón reseco y de, chistorra que en Navarra abundaba, que tenía por ahí, igual solucionaba por un tiempo el alimento de la tropa. Y así fue, incluso aguantaron el asedio de los carlistas, hasta que se rompió el bloqueo de Estella.

Según los datos de donde se ha extraído esta información, esta tropa era el Batallón de Cazadores de Mendigorría, un cuerpo de élite en aquellos tiempos.

Es suficientemente conocido y demostrado que, posteriormente el Batallón de Cazadores de Mendigorría se unió a la Revolución Cantonal en Cartagena y, cuando estaba sitiada y bombardeada por los centralistas, aquel cocinero volvió a hacer aquel guiso para alimentar a los soldados cantonales y a la población cartagenera y, solo cambió la chistorra, que obviamente, en aquellos tiempos, no era conocida en Cartagena por unos chorizos y algo de panceta que tenía en su, llamada despensa, que los consiguió en un establecimiento, conocido de siempre, de la calle de la Serreta.

Aquel oficial era una persona ilustrada y, ya había investigado la procedencia del porqué de las habas, encontrando que, en el antiguo Egipto existía un plato llamado «misrún», “pequeños egipcios”. E, incluso, a través de amigos y conocidos que habíanviajado al norte de África, supo que allí existe un plato llamado “ful mdammas, que, básicamente es un desayuno vegano egipcio hecho de habas cocidas a las que le añaden otros condimentos.

Bastantes estudiosos de la cultura egipcia encontraron que, la palabra «michirón» es, sin ninguna duda, originaria del vocablo árabe «misrú.

Aquel oficial del Batallón de los Cazadores de Mendigorría, llamó a ese plato con el nombre de “michirones” (posiblemente, alguno de los pinches de su cocina era egipcio) y, como fue un alimento para toda la población cartagenera del Cantón, quedó acuñado así.

Hacer notar que, los musulmanes no toman cerdo y, nuestros michirones llevan chorizo, jamón y panceta, por lo que, aunque la base es la misma, el producto final es distinto, sin desmerecer a ninguno de ellos.

Los michirones se quedaron para siempre aquí en Cartagena e incluso, se acuñó su nombre: MICHIRONES. Luego, ya saben ustedes, que posteriormente otros se lo intentan adjudicar, siempre es así.

Hay dos datos que le dan toda la verosimilitud a esta historia. Uno es que, cuando este batallón se unió al Cantón, el gobierno centralista, por Decreto de 21 de julio de 1873, disuelve el batallón de cazadores de Mendigorria, creando el 27 de agosto otro que lo sustituya, llamándole Batallón de cazadores de Estella.(Obviamente, el Batallón de Mendigorría estuvo hasta el final defendiendo al Cantón de Cartagena).

Y el otro dato es, que hasta bien entrado el siglo XX, los leñadores navarros, allá por el Valle del Baztán, cuando iban durante varias jornadas a cortar leña, en sus alforjas llevaban habas secas para su alimentación, jamón seco, chistorra y patatas pequeñas. ¿Les suenan los componentes?

Con toda seguridad, es cierto que los romanos usaban todo tipo de legumbres, incluso habas secas, para alimentar a sus legiones, pero no creo que llegaran a la elaboración de nuestros magníficos y exquisitos michirones, tan arraigados en Cartagena.

La diferencia básica de los michirones de Cartagena con los de Murcia es que, los murcianos no llevan patatas y, los de Cartagena, sí.

La historia, una vez más y, al igual que sucede con otros platos, demuestra que, los michirones nacieron en nuestro Cantón, aquí, en Cartagena.

Quizá alguien niegue lo anterior y, si demuestra lo contrario, pues miel sobre hojuelas y, allá penas.

Yo, los prefiero con patatas. Cartageneros.

Juan Manzanares García

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