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Montanaro: PASIÓN ESPAÑOLA

PASIÓN ESPAÑOLA

Esta semana ha sido plena de emociones otra vez. Los Ángeles Custodios arroparon a Cartagena y a su Policía en su particular celebración, destacando el cambio de tendencias provocado por la pandemia y la presencia notable de los efectivos siempre dispuestos, activos y altivos. Fue con la llegada del Comisario D. José María García, haciendo proto historia cuando se advirtió un claro acercamiento y una clara comunión de la Policía con la Departamental, además conjugándose con la brillante operativa de la Local con Manuel Asensio al frente, solo mancillada por la miserable política local del momento, siendo hoy la Policía Nacional y su coloreada por llamativa Comisaría una extensión más de la ciudad y además, dando una confianza y familiaridad hasta entonces, si no negada sí escondida, más tarde fue Alfonso Navarro el que dio continuidad a la franqueza del contingente, la marcialidad de Ignacio del Olmo puso la tilde y hoy un cartagenero de a pie, formado e instruido en sus calles trimilenarias hace acopio de efectividad cabalgando a lomos de la serenidad, Damián Romero. Hoy en Cartagena, el desprecio manipulado a este noble cuerpo de seguridad que suscitan en tierras obscenas por interés político, se ha convertido en respeto y admiración, hoy la distancia con la que se veía antaño se ha convertido en familiaridad y confianza, en seguridad, para ello ha sido vital la profesionalidad, la preparación y la calidad humana de sus integrantes. Creo que no me equivoco si afirmo que han sido de los pocos que han sabido evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos junto a las FAS y a la Guardia Civil y a las nuevas necesidades civiles desde un punto de vista más humano y franco, tarea difícil para el arduo y frío trabajo que realizan.

Luego Fiesta Nacional y la Benemérita, al igual que sus aliados en la lucha contra la delincuencia, el arrojo, la profesionalidad y el espíritu de sacrificio son su divisa, nuestro orgullo y pasión. Una Guardia Civil que nos hacen sentirnos orgullosos de ser españoles, con ellos de referencia, con su clase, con su elegancia y respeto, con su verdadero Sacrificio por España, nos sentimos arropados y no echamos de menos a ningún ente político que reniega de su condición, y somos y seremos nosotros los que a voces en grito renegamos de esta escoria populista que hoy los humilla, en lugar de defenderlos, son mercaderes de la farsa desde sus altas instituciones civiles, son payasos del razonamiento social que con sus falsos protagonismos ausentes no pueden empañar a una Nación tan Magna como España, a sus FAS y a sus cuerpos de Seguridad.

Por mis, nuestras venas corren la sangre inteligente y creadora de un español como Lorca, Conde, Unamuno, Hernández, Goya, Murillo, Machado o el propio Pérez Reverte. Mi corazón se arropa entre la filosofía de Ortega y la determinación de Peral o De la Cierva. Mi alma, nuestras almas tienen amparo en Fleming o Cajal, nuestro espíritu chulesco encuentra consuelo ante el arte de nuestra tauromaquia con Lagartijo, Machaquito, Manolete o el discreto Montilla y así, con humildad y reconocimiento a los que han hecho de España, pese a quien pese, una Nación Grande y Libre, y a nosotros nos ha inyectado el orgullo de ser español.

Nuestra Gallardía ha sido alabada por la historia, por vencedores y vencidos en eternas luchas en pro de la libertad a pesar de los comentarios de imbéciles de guardia, decía Margaret Thatcher en los inicios de la guerra de las Malvinas: «Y ahora veremos si los argentinos son descendientes de españoles o italianos. Si son descendientes de italianos la guerra acabará pronto, si lo son de españoles la batalla será ardua, larga y dura», fue rápida… Decía Taine, un historiador francés allá en el XIX: “Hay un momento superior en la especie humana: la España desde 1500 a 1700″. Y en ese momento superior me quedo, con su despliegue naval por el mundo, sus conquistas y su legado que es nuestra herencia. Esa historia de valentía, de valores y de honestidad que hoy se escamotea de la adulterada Educación progresista ingrata y traidora con la historia de España en beneficio de la frivolidad y la estupidez de turno. Se obvia nuestro ADN y nuestra sangre, conformada con el tiempo por sacrificadas victorias que hicieron cambiar la historia del mundo, y trágicas derrotas que no amedrentarán la valentía española. Gracias a Lepanto y a la España que citaba Taine, hoy Europa es como es y no está sometida a divisa sarracena, hoy existen valores, educación y honestidad en países evangelizados que no conquistados. España demostró su munificencia, magnificencia y esplendidez en sus exploraciones y descubrimientos y gracias a España, Sudamérica, México, o los mismos EEUU no son una disensión selvática, los españoles lucharon contra los que abusaban de tribus y las esclavizaban, proporcionándoles libertad. Hablaba y debemos hablar y escribir de las tres veces milenaria tierra cartagenera, al igual que debemos hacerlo de este longevo país. Hablar y escribir de Numancia, la ciudad que desafió a Roma, eligiendo la muerte antes que la esclavitud. Hablar y escribir de Sagunto en aquellas Segundas Guerras Púnicas, sitiada y aniquilada. Hablar y escribir de esa estirpe de héroes como fue, ya contra Napoleón, José Romeu Parras, comandante saguntino y líder de las guerrillas españolas en el este, que se había significado por su valor y éxitos. Honor y Lealtad, una divisa hoy mancillada por la frivolidad contemporánea y así hablar y escribir de Isabel de Castilla y la Reconquista, de Santa Teresa de Jesús y su obra, de Góngora o de Elcano y un sinfín de héroes y heroínas como Agustina de Aragón, María Pacheco o María Pita, Maseras, Malasaña o Concepción Arenal, una adelantada a su tiempo, además de esas anónimas mujeres que luchan diariamente por mantener una casa sacando adelante una familia y trabajando duro ajenas a las miserias feministas de turno y dando una lección de dignidad, trabajo y sacrificio a esa clase política indigente de decencia. Hoy con 5 millones de nuevos pobres que no alcanzan la dignidad laboral y además despreciados en colas del hambre y pobreza vergonzante por un gobierno de pandereta y propaganda.

España ha estado siempre en continua lucha defendiendo sus fronteras y territorios desde hace milenios, cada palmo de tierra de la que hoy disfrutamos tiene esculpidos con sangre los corazones yertos de sus defensores. El Cid, Guzman el Bueno, Don Pelayo, Gonzalo Fernández de Córdoba y su leyenda, la del Gran Capitán, el cordobés que cambió el arte de la guerra para siempre. No olvidemos que fuimos un imperio y que ser español es sinónimo de honradez y valentía, renegar de ello sólo es símbolo de cobardía y miseria. Orgulloso de ser Español.   

“La nación es bastante apta para las armas, pero desordenada, de suerte que sólo puede hacer con ella grandes cosas el que sepa mantenerla unida y en orden”. Fernando el Católico  

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