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Polvorín en el caribe, Ramón Galindo

Y con esto poco a poco llegó el anticipo de la sentencia, y como era de esperar no les ha hecho gracia en el SANCHESOE y ha quedado demostrado de la inutilidad personal de quien los dirige y al mismo tiempo de las ansias de control en detrimento de las libertades que tanto cacarean pero que nunca conceden.
Y esta semana saltó la primera mecha del polvorín del Caribe. Que bien tienen que estar en esas dictaduras comunistas que el que puede huye y el que se queda lo matan de hambre y si se queja lo muelen a palos (literalmente).
Estos que no digieren bien las decisiones de los tribunales, pese a que incluso hayan presionado para que dictaminen lo que a ellos les convenga, son capaces de maquillar estas sentencias incluso echando a las víctimas por delante. Y así nos sorprendió la flamante y espigada ministra presumiendo de las vidas que han salvado. ¡Y pregunto yo! Querida mía, si no habéis sido capaces de saber contar los muertos ¿Como pijo podéis saber los vivos?
Y así entre Cuba y España, allí usan a los policías para machacar a los que piden pan, y aquí para aporrear a los vecinos que arropan a un anciano de la localidad bilbaína de Trapagaran que por enfermedad se tiene que ir una temporada a casa de una hija y le han “okupado” su hogar.
Y hablan y hablan de leyes, de poder legislativo y lo único que legislan es para oprimir al que trabaja, para exprimir al que cotiza y para reprimir al que se pide justicia.
Estos vinieron envueltos en la bandera de subir las pensiones a los jubilados pobres y los impuestos a los ricos, y lo único que han conseguido es ahogar más a los pobres y enriquecerse ellos, y luego nos vienen con que no comamos entrecots mientras los sindicalistas se atiborran a marisco, todo bajo el consentimiento de un sector de votantes que prefieren empobrecerse más con tal de que no se enriquezcan los que madrugan, a consta de una clase política que alguien un día, quizá muy acertadamente, calificó de casta para costearse sus intereses con creces.
Y así seguimos inmersos en esta pandemia, que estos ineptos incapaces de controlar, han convertido en una Torre de Babel sanitaria, buscando culpables entre los botellones y los bañistas, arruinando la economía y vacunando lenta y desorganizadamente como si del maná protector se tratase y todos ellos, los responsables, con “ayusitis” aguda imaginando que mirándose en el espejo de la madrileña verán colmadas la urnas de votos a su favor.
¡Quien me lo iba a decir a mi! Que yo estaría de acuerdo con aquel de jorobada silueta y coleta; quizá. y efectivamente la solución pase por borrón y cuenta nueva y eliminar esta casta de trepas, sin huella de haber tributado en Hacienda, sin historia laboral en la Seguridad Social y sin rastro en las aulas de la Universidades y centros de enseñanza, tan sólo con el culo oliendoles a banqueta de cantina, tasca o taberna.
Y una cosa que me tiene mosqueado es el silencio y los sigilosos movimientos yihadistas que últimamente están habiendo y veremos a ver por donde nos salen estos.
Aún así enciendo el habano, que hoy más que nunca agradezco al oprimido pueblo cubano, su buen hacer artesanal y que en perjuicio de mi salud, a la de ellos y a la vuestra os dedico y aprovecho para enviaros un fuerte abrazo.

 


RAMON GALINDO

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