Opinion_Actualidad

Rajita o pilila, Ramón Galindo

Y con esto poco a poco, ya no sólo los que hablan y los que escriben pueden, o mejor dicho, podemos ser o no ser responsables de lo que decimos o escribimos, sino que peor aún es lo que se dice o se escribe y con el displicente consentimiento de quienes legislan, puedan convertir esas jilipolleces, cuando no locuras, en leyes.
Desde que el mundo es mundo, todos los días nacen millones de seres humanos y de otras especies de la naturaleza, y en lo que a nosotros concierne, bien se nace con “pilila” o con “rajita”. Eso científicamente hablando se expresa en cromosomas, de los cuales hay sólo dos tipos, el X y el Y, de modo que las mujeres son XX y los hombres son XY. Ahora bien, y desde el más profundo de los respetos hacia todo tipo de pensamientos y sentimientos, después cada cual puede tener los suyos.
Pero una cosa es lo que se es y otra lo que se quiera ser, lo que se desee, o los gustos o inclinaciones sexuales que cada uno tenga.
Pero otra cosa, si desde el punto de opinión de las distintas variantes de estas circunstancias, la premisa principal es que no se trata de una enfermedad, y por lo tanto quienes habiendo nacido con “pilila” se la quieran amputar, o quienes habiendo nacido con “rajita” se quieran implantar un pene, al no tratarse de una enfermedad sino de personas normales y con todos sus derechos, tampoco es de recibo que la Seguridad Social los trate como enfermos y les cubra esas intervenciones quirúrgicas.
Dicho esto y por supuesto, transcurridos los años, cada cual acudirá bien al ginecólogo o bien al urólogo, según la naturaleza los dotó al nacer de los órganos correspondientes.
Y así plenos de “tonterías, tonterios y tonteries” estos displicentes consienten que nos larguen una “ley trans” que pueda permitir que cualquier mayor de 16 años, pueda cambiar su género -al menos en los papeles- cuando le venga en gana y con un sencillo trámite en el Registro Civil, incluso desde su teléfono móvil. Lo que quiere decir que todos los chavales que aspiren a unas oposiciones para bombero, policía o militar etc, que se vean flojos en las pruebas físicas, sólo tiene que tramitar su inmediato cambio de sexo y presentarse como Azucena o Margarita y dejar atrás -al menos momentáneamente- a Manolo o a Roberto, y de paso se pueden duchar juntos con el resto de compañeras, por poner un par de ejemplos. Pero tampoco es menos cierto que los maltratadores podrán hacer lo mismo alejándose de las consecuencias de la ley de violencia de género, les podrán dar las palizas que quieran a sus mujeres sin miedo a tener que enfrentarse a otra absurda e injusta ley de violencia de género, que pese a los millones y chiringuitos creados para tal fin, con el paso de los años ha quedado más que demostrada su ineficacia y su incapacidad para frenar esta barbarie.
Y así con todas estas jilipolleces a un profesor lo han expulsado del colegio donde trabajaba por sostener las ideas que la ciencia ha demostrado; como esto siga así, un día de estos al que le quiera enseñar a los niños que la tierra es redonda, a ese lo queman en la hoguera.
Mientras tanto, y hablando de quemar, a vuestra salud y en perjuicio de la mía seguiré echando humo, y encendiendo el puro de los domingos con la única excusa de enviaros un fuerte abrazo a amigos y familiares.

 

 


RAMON GALINDO

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba