Opinion_Actualidad

Ruido de sables, por Ramón Galindo

Y con esto poco a poco, van pasando los años, que desde aquellos días de noviembre del 78 ya me encontraba incorporado a filas y con un fusil a la espalda, vigilando un posible atentado contra los puntos claves de la comunicación y la industria española -concretamente la refinería de Escombreras- cuando en las urnas se decidía si iba a haber o no constitución en España. Aquello se resolvió con un SÍ, por una mayoría de casi el 90%. Aún así hubo que seguir celebrando funerales muchos años más tarde. Hoy algunos de los que no habían nacido, no estaban en España, o no quieren acordarse, no paran de dar vueltas buscando sus interpretaciones particulares, su reforma en sus beneficios e incluso su anulación total.
Por entonces, cuando algunos mandos militares se mostraban inquietos ante el cambio, la rumorologia puso de moda el dicho de «ruido de sables» que con algún intento fallido, como el de la «Operación Galaxia» o el más mediáticamente famoso del 23-F, cuyos responsables cumplieron estrictas y rígidas condenas, sin permisos de fin de semana.
Hoy día, hasta el más tonto de mi barrio sabe que eso sería imposible. Y lo más grave que puede suceder es, que algunos militares retirados, bromeen en sus grupos de WhatsApp. No cabe la menor duda, que absolutamente nadie, ni el extremista más acérrimo estaría de acuerdo con fusilar no sé cuantos millones de personas, y de nuevo, ni el más tonto de mi barrio caería en semejante jilipollez. Aunque esto de fusilar millones de personas es algo históricamente muy cercano, más propio de comunistas y es posible que precisamente estos, bien por su cualidad de tontos de barrio, o bien por la de comunistas, hayan caído en semejante falacia. Pero lo más grave es que el mismísimo Olón Elorza, lo haya llevado a la tribuna del Congreso. Y quizá por los también movimientos epistolares hacia el Rey, que determinados grupos de militares retirados en su pleno derecho hayan firmado, cierto o ciertos manifiestos mostrando su disconformidad con lo que está ocurriendo. Dichos manifiestos, que bien leídos no vienen a decir nada que no se oiga en cualquier reunión de vecinos, conversación con el taxista, o con tu peluquero mientras trabajan, pero claro ellos no han llevado uniforme y una vez más se viene a cumplir otro artículo del decálogo del chavista bolivariano, que consiste en criminalizar de antemano a quienes no piensen como ellos.
No quiero ni pensar lo que en los grupos de WhatsApp de los espeteros y hamaqueros de playa retirados, cuenten cuando enumeren sus éxitos sexuales con las veraneantes suecas, de los cuales, como en el parchís, se comerán una y se contarán veinte. Pero como algún espetero traidor filtre alguna captura de pantalla, quizá algún colectivo «feminazi» se les echará encima, cosa que tan levemente le ocurrió al «presunto» doctor Simón cuando en micrófono abierto hizo lo mismo con las enfermeras.
Pero bueno, aunque sea por traidor, todo el mundo tiene derecho a su momento de gloria y en esta ocasión algún frustrado de la promoción pertinente de la academia militar correspondiente, así lo ha tenido.
Y así, entre el humo del habano y el aroma del café, mientras no nos lo prohiban, que a este paso no tardarán mucho, aprovecho la sobremesa dominical, para teclear estas letras, con la única excusa de enviar un fuerte abrazo a amigos y familiares.

Ramón Galindo.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba