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Sánchez ya duerme tranquilo, por Ramón Galindo

Y con esto poco a poco Sánchez recuperó el sueño, se han cargado a Pablo Iglesias, y él ya puede dormir tranquilo. Y efectivamente Iglesias ha camuflado la patada en el culo que le ha dado Ayuso (aunque sean otros los que se quieran colgar la medalla) con una dimisión -de todos sus cargos políticos, pero no de los privilegios-, el sueldo, el coche oficial y los escoltas, todo esto lo mantiene, (no vaya a ser el diablo, que le manden más cartas maliciosas).
Allá donde vayas Pablo, no irás a hacer nada bueno.
Ahora los que definitivamente no vamos a poder conciliar el sueño somos el resto de los españoles; anoche de momento por las fiestas que se montaron; y los que trabajamos, los que heredamos, los que viajamos, los que vendemos y los que compramos algo porque nos van a freír a impuestos, y quizá lo digamos en broma, pero ya le pusieron impuestos al sol y este es capaz de ponérselo al aire que respiramos.
El plan de recuperación socialista, o mejor dicho Sanchista, no consiste en recortar gastos -lo que Aznar para recuperarnos de la anterior debacle socialista, llamó «apretarnos el cinturón»-. Pues no, Sánchez seguirá repartiendo millones a troche y moche (por ejemplo, para 2.021 le subirá la subvención un 56% a los sindicatos, por su ejemplar silencio durante la pandemia) y a nosotros nos va a hacer pagar por todo lo que se le ocurra, aunque a pesar y bien claramente que lo dijo: “nosotros no vamos a subir los impuestos a la clase media y trabajadora”. Seguramente quiso decir que nos dotarán de salvoconductos para los controles de peaje de las carreteras, y sólo pagarán los Rolls Royce y los Ferraris.
Esta semana, parece ser que me ha salido un competidor en esto de escribir sobre estos temas. A Joaquín Leguina sólo le ha faltado la foto del puro, para explicarle a su Secretario General lo que piensan él y Nicolás Redondo. Sin embargo, esto de fumar puros ya va teniendo muchos detractores, como “el marqués de las anchoas” que lo ha negado a pesar de haber dejado el habano humeante y recién baboseado y que igual que Julio César -cuando lo pillaron encima de una romana dijo que se estaba pesando-, Revilla lo negó más veces que San Pedro a Jesús antes de que cantara el gallo.
Pero lo de Leguina no es nuevo. Felipe González y Alfonso Guerra ya les habían lanzado el tercer aviso al dúo picapiedra, y al que han devuelto a los corrales ha sido al de la coleta, aunque el otro ya está contra las las tablas.
Pero estos aficionados al «no pasarán» libertadores de la opresión, como la de Cabra (ahora por improvisado de este escrito, no recuerdo exactamente el gentilicio) que cuando se puso guantes «sin mascarilla» (fijaos el nivel de información que tienen) para la manifestación del 8 de marzo y se infectó con el COVID-19, corrió a una suite del Ruber Internacional, después no la vimos por IFEMA ni por el Zendal ni de visita. Pues bien, esta cabra… lo que sea, que cuarenta años después de la muerte de Franco y ochenta desde que la aviación Republicana machacara su pueblo «a nivel Guernica o superior», ha podido disfrutar de una de las sanidades más avanzadas del mundo, no tiene más ocurrencia de que cada vez que abre la boca sea para echarle la culpa de todo a Hitler y a Mussolini, obviando lógicamente a los del martillo y la hoz de los que hago un pequeño resumen:

-Stalin 23 millones de asesinatos más los muchos más que (dicen que a propósito) mató de hambre y frío.
-Mao Zedong 78 millones de asesinatos, más otros 45 de hambruna.
-Fidel Castro y su colega el Ché que disfrutaba fusilando homosexuales y otros, 7.365 confirmados -seguramente han sido muchísimos más-,20.000 presos políticos y 2.500.000 de exiliados para evitar el paredón o la miseria.
-Pol Pot 1,7 millones, pues su país era mucho más pequeño.
– Kim II Sung 1,6 millones.
-Mengistu Haile Marián (Que a pesar de estar condenado por genocida en su propio país, aún vive protegido por el régimen republicano marxista de Zimbabue) solo en cuatro años de mandato 1,6 millones de asesinados.
Estos cuatro últimos contemporáneos, pues los que peinamos canas los hemos conocido en vida, en China, Cuba, Camboya y Etiopía respectivamente.
Del asunto de Venezuela, aún no tenemos datos, pero ya aflorarán.
Todos ellos genocidas al amparo del comunismo.
Hoy y aquí, todos estos «guerracivilistas» que tanto les gusta rebuscar en las cunetas, pero que se encuentran enterrados más hábitos, sotanas, uniformes y trajes de paisano de los que desearían, perforados por balas no precisamente enviadas por correos, habría que recordarles que hoy en España, lo mismo que aquel Mosso que tan acertadamente dijo: ¡La república no existe idiota! ¡Y el fascismo tampoco imbécil! añadiría yo, aunque el comunismo sí.

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