Opinión

PENSANDO EN VOZ ALTA: LÍO MENTAL

Paco Marín
Paco Marín
PENSANDO EN VOZ ALTA: LÍO MENTAL

PENSANDO EN VOZ ALTA

LÍO MENTAL

Cada día que amanece, doy gracias por tener por delante una jornada más para asombrarme. Pensaba que, ya, estaba a vuelta de todo. Pero ni mucho menos, sigo emocionándome y enfadando con una gran parte del mundo que me rodea, sobre todo con aquello que tiene que ver con acciones políticas. Es un lío mental lo que albergo en estos momentos como consecuencia de ver y oír intervenciones de “¿políticos?” en el Congreso, Senado, Asambleas y Ayuntamientos. A continuación, voy a intentar ordenar el batiburrillo que transita por mi interior. ¡Ahí va!

Se considera que los inicios de la política se remontan al neolítico, ni más ni menos, cuando la sociedad comienza a organizarse en un sistema jerárquico y ciertos individuos adquieren poder sobre el resto. Antes, el poder simplemente residía en el que tenía mayor fortaleza física o en el más inteligente. Confucio, relacionó el buen desempeño como gobernante con la aptitud ética, considerando que sólo un hombre virtuoso debe tener autoridad. Platón argumentó que todos los sistemas políticos son corruptos por naturaleza y que el gobierno debería recaer en una clase educada para esa actividad. Aristóteles aseguró que la política es intrínseca a la naturaleza del hombre, que es necesaria para vivir en plenitud moral y que toda forma de gobierno puede tener una vertiente correcta y otra incorrecta. Nicolás Maquiavelo aseveró que el fin justifica los medios, resumiendo una postura consistente en acceder a posiciones de poder mediante la utilización de subterfugios. Para mí la política es una artesa donde acuden aquellos que quieren vivir del cuento a costa del contribuyente, que son los que pagan sus magros sueldos, y reírse de ellos; porque eso es lo que deben hacer cuando se reparten cargos y prebendas amparándose, dicen, en el bien general. Siempre hago las mismas preguntas y nadie me responde: ¿Qué formación se ha de tener? ¿Hay que tener estudios? O simplemente, ser flexibles y saber doblar el espinazo en el momento oportuno y alargar el brazo para recoger el sobre correspondiente, por los servicios prestados.

A menudo me pregunto si las personas que se dedican a la política y, en algún momento, ocupan cargos de responsabilidad en Ayuntamientos, Autonomías o a nivel de Estado piensan que son puestos vitalicios. O piensan que jamás volverán a la sociedad de a pie, es decir que no volverán a ser un ciudadano más. Lo digo porque muchas veces toman medidas, dictan normas y promulgan leyes que podrían volverse en su contra cuando vuelvan a formar parte de la fiel y sufrida infantería. Cuando se ocupan altas esferas, incluso esferillas, deben dedicarse a gestionar el bienestar general dejando a un lado el pensamiento político y su bandería de reenganche (no digo que cada uno deje de sazonar “ligeramente” la norma, medida o ley con su pizca de gracia). Tienen que darse cuenta que pueden volverse en su contra algún pensamiento o acción que puedan haber desarrollado.

Veamos un par de opiniones: Gene Sharp es un escritor, filósofo y politólogo estadounidense conocido por su extensa obra en defensa de la no violencia como lucha contra el poder. Veamos si les suena lo siguiente: El argumento básico de Sharp es que el poder no es monolítico, eso significa que no deriva de una cualidad intrínseca de aquellos individuos que están en el poder. Para Sharp, el poder político, el poder de cualquier estado -independientemente de su organización estructural interna- deriva de los individuos del estado. Su creencia fundamental es que toda estructura de poder se basa en la obediencia de los sujetos a las órdenes de los dirigentes. De esta forma, si el pueblo no obedece, los líderes no tienen poder.

Ya tenemos desvelado uno de los misterios. Hay que dejar claro que Sharp se basa, a su vez, en Étienne de la Boétie (1530-1563), trabajó como magistrado en Burdeos, francés, además, escritor que sostenía que si los individuos de un estado particular reconocen que ellos son la fuente del poder del estado podrían rechazar su obediencia y sus líderes se quedarán sin ese poder.

Para acabar, pienso en como serían las páginas de un libro dedicado a la política española, sus políticos, sus actos y sus obras… lo más parecido que me sale es semejante a este libro: Why Trump deserves trust, respect and admiration (Por qué Trump merece confianza, respeto y admiración): Autor: David King. Tapa blanda. Publicado en noviembre de 2016. Editado por CreateSpace Independent Publishing Platform. Cuatro ediciones. 206 páginas en blanco.

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